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Oro, el ingrediente en cartera de los gestores que no se juegan todo a la Bolsa

Los fondos multiactivo, que buscan dar rentabilidad en cualquier escenario, reservan al metal precioso una posición destacada. Se espera que el precio siga cerca de máximos pese a la reciente caída

Lingotes de oro del Bundesbank
Lingotes de oro del BundesbankFrank Rumpenhorst (Getty Images)

El oro ha tenido su momento de gloria en el inicio de este mes. Ha marcado máximos históricos, en un nivel intradía de 2.135 dólares la onza, y si bien ha corregido en los días posteriores, se mantiene al filo de los 2.000 dólares. Su rally del 10% desde el anterior mínimo de octubre ha puesto a este metal precioso en el radar de los gestores y el oro se está abriendo paso en el posicionamiento de las carteras para 2024. La zona de máximos en que cotiza es un hito que los analistas no prevén vaya a deshacerse fácilmente, puesto que está sostenido por dos factores que no se daban hasta el momento: la expectativa cada vez más cierta de que la Fed bajará tipos el próximo año y la depreciación del dólar. Así, a la vista de rentabilidades más bajas para los bonos, el oro cobra atractivo como activo con el que dar estabilidad a la cartera.

Desde UBS defienden que “el oro ofrece a los inversores una forma alternativa de posicionarse para un entorno de tipos más bajos y de recoger una visión de debilidad del dólar”. La firma suiza justifica la corrección desde el récord de primero de mes en una toma de beneficios que no cuestiona la consolidación en torno a los niveles actuales que prevé para el precio del oro. De hecho, aconseja aprovechar las caídas de cara a obtener ganancias con una visión a largo plazo. Aunque también reconoce que el camino para el precio del oro no va a estar libre de tropiezos. “No se pueden descartar nuevos descensos a corto plazo; una caída por debajo de los 2.000 dólares sería una oportunidad para construir posiciones largas en previsión de precios más altos en los próximos 12-18 meses”, añaden en UBS.

Oro Gráfico

Para Franco Macchiavelli, responsable de análisis de Admirals España, “el oro reluce como alternativa a corto plazo” ante el escenario de incertidumbre. Se prevén bajadas de tipos, aunque aún estaría por confirmarse si gracias al control de la inflación o a causa del deterioro económico. Macchiavelli admite que el hecho de que el oro haya marcado máximos históricos con tanta “facilidad”, ha puesto sobre aviso a los inversores, ante lo que “los gestores de fondos pueden replantear la asignación táctica de sus carteras”.

En Deutsche Bank, por ejemplo, incluyen al oro como una de sus principales apuestas y temas de inversión para el largo plazo. La firma argumenta que, ante la posibilidad de una recesión, aunque no sea su escenario base, el oro constituye una protección contra el riesgo. Además, las rentabilidades de la deuda serán menores, con lo que se reduce el coste de oportunidad de tener oro en cartera.

DWS, la gestora controlada por Deutsche Bank, cuenta con el fondo flexible más famoso de Europa, el Concept Kaldemorgen, gestionado por Klaus Kaldemorgen. Se trata de un fondo todoterreno que tiene como máxima conseguir rentabilidad positiva vaya bien o mal la Bolsa –y logra un 3,5% anual en la última década–, y que tiene al oro como tercera mayor posición en cartera, con el 3,3% del total. Muy cerca de sus dos mayores apuestas, la deuda soberana de Estados Unidos y la de Alemania.

El fondo Olea Neutral, uno de los fondos multiactivo más reconocidos del mercado español –con una rentabilidad anual en la última década del 3,88%–, también tiene al oro como tercera mayor posición en cartera, con el 2,7% del total.

Hugo Ferrer, gestor de inversiones de GPM Sociedad de Valores, tiene una apuesta mucho más rotunda por el oro: supone el 20% de su cartera, el máximo que permite el vehículo que gestiona. “El oro está en tendencia alcista y su subida se acelerará cuando la Fed baje los tipos”, asegura. Junto a la expectativa de recorte de tipos en EE UU o de caída del dólar, a favor del oro también están jugando un papel importante las compras por parte de los bancos centrales, que están aprovechando un dólar más barato para diversificar sus reservas.

Ferrer agrega que la vía más directa para apostar por el oro no son las compañías mineras –sujetas a los vaivenes propios de la renta variable–, sino los ETF que replican el precio del metal precioso. Un ejemplo es el ETF de Amundi PhYsical Gold, con un coste de apenas el 0,12% y un volumen considerable, superior a los 4.000 millones de dólares. “Los ETF son una opción a considerar, ya sean de gestión pasiva (réplica) o de gestión activa con selección de compañías punteras, pero sobre todo por el importante ahorro de costes en comparación con la selección de valores relacionados con el oro”, añaden desde Admirals.

El eco en el precio de la plata

Rally y corrección. La plata no está ni mucho menos en zona de máximos, pero ha seguido en las últimas semanas una trayectoria muy similar a la del oro. Desde el anterior mínimo de octubre, se apreció el 21,5% hasta el 1 de diciembre, el día en que el oro marcó récord histórico, y ha corregido en paralelo al metal precioso desde entonces. “Allá donde va el oro, la plata le sigue”, señala Ned Naylor-Leyland, responsable del área de oro y plata de Jupiter Asset Management. La plata marcó su máximo anual el pasado junio, por encima de los 26 dólares la onza. 

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Sobre la firma

Nuria Salobral
Es jefa de la sección de Inversión en el fin de semana y redactora especializada en temas financieros y política monetaria. Trabaja en Cinco Días desde 2006, donde ha cubierto la quiebra de Lehman Brothers, el rescate a la banca española o las decisiones del BCE. Nacida en Madrid, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense.
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