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El BCE sube los tipos medio punto y deja en suspenso nuevas alzas

Vigila la tensión del mercado y recuerda su capacidad para inyectar liquidez a la banca si fuera necesario

Tipos BCE Gráfico
Belén Trincado Aznar

El BCE ha tomado hoy una de sus decisiones más difíciles de los últimos tiempos, que no han sido pocas. El Consejo de Gobierno de la institución ha aprobado un alza de los tipos de interés en la zona euro de medio punto, la cuantía que el BCE había previsto para la cita de hoy ya en su reunión de primeros de febrero. Se ha mantenido fiel a su objetivo de seguir combatiendo la inflación con más alzas de tipos, pese a las turbulencias financieras que han creado la caída del banco estadounidense Silicon Valley Bank y la crisis de Credit Suisse, de especial trascendencia para la zona euro.

El banco suizo era hoy el elefante en la habitación donde se ha reunido el Consejo de Gobierno del BCE. Credit Suisse se desplomó ayer en Bolsa y ha acabado recurriendo a una línea de liquidez del Banco Nacional de Suiza por hasta 50.000 millones de euros. La herida está taponada pero el temblor entre inversores y ahorradores persiste, una variable que ha pesado hoy con fuerza en las deliberaciones del BCE. Según ha reconocido la presidenta del BCE, Christine Lagarde, las tensiones en el mercado financiero, no solo las de los últimos días, ya están provocando un crédito más caro, al tiempo que van a “acelerar la desinflación”. Van a contribuir en definitiva a reforzar el enfriamiento de la economía, y de los precios, el objetivo al que aspira el BCE.

Los tipos suben al 3,5% en la tasa general y al 3% en la facilidad de depósito. El banco central ha renunciado esta vez a apuntar en su comunicado a nuevas subidas de tipos en próximas reuniones o a mencionar la necesidad de seguir endureciendo su política monetaria para combatir la inflación. “El elevado nivel de incertidumbre refuerza la importancia de un enfoque dependiente de los datos para las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés, que estarán determinadas por su valoración de las perspectivas de inflación a la luz de los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria”, explica el BCE en su comunicado.

No hay indicación alguna sobre futuros movimientos, una decisión que responde sin duda a la cautela que ha impuesto la nueva situación financiera de los últimos días. Lagarde se ha resistido a precisar cuál será la guía para los tipos en los próximos meses, asegurando que “no es posible en este momento”. Ha insistido en que todo irá dependiendo de los datos económicos y ha recordado que las previsiones que ha elaborado el BCE, a principios de mes, se han visto superadas por los acontecimientos de los últimos días. “Estamos determinados a cumplir con la estabilidad de precios, dependerá de los datos”, ha reiterado Lagarde.

Pese a la inestabilidad en los mercados y la banca, la inquietud del BCE por la inflación en la zona euro es más fuerte y la estabilidad de precios es de hecho el mandato supremo del BCE, que tiene como objetivo un nivel de inflación estable en el medio plazo del 2%, muy lejos de los niveles actuales. En febrero, la tasa de inflación general se desaceleró al 8,5%, desde un máximo del 10,6% en octubre, aunque la inflación subyacente siguió aumentando hasta el 5,6%.

En todo caso, según ha explicado la presidenta del BCE, no se trata de sacrificar el objetivo de estabilidad de precios en favor de la estabilidad financiera, siendo ambos compatibles. “No hay que elegir entre combatir la inflación o la estabilidad financiera. Los problemas financieros se tienen en cuenta a la hora de fijar la política contra la inflación”, ha concluido Lagarde. La subida de hoy de medio punto de los tipos se ha tomado además “por amplia mayoría”. Lagarde ha defendido que la decisión de esa subida es “sólida y necesaria”. Lo ha hecho luciendo en la solapa un búho, el amuleto símbolo de sabiduría con el que compareció en su primera rueda de prensa como presidenta del BCE. En el recuerdo aún queda el error de Jean-Claude Trichet en 2008, cuando subió tipos dos meses antes de la quiebra de Lehman Brothers.

El BCE alude en su comunicado a las “actuales tensiones en los mercados” y asegura que está preparado para responder como sea necesario no solo para mantener la estabilidad de precios sino también la estabilidad financiera en la zona euro. Ha defendido además la fortaleza de la banca europea. “El sector bancario de la zona del euro tiene capacidad de resistencia y posiciones de capital y de liquidez sólidas. En todo caso, el BCE cuenta con todos los instrumentos de política monetaria necesarios para suministrar apoyo de liquidez al sistema financiero de la zona del euro si fuera necesario y preservar la transmisión fluida de la política monetaria”, señala. Las inyecciones de liquidez han sido el recurso empleado por la Fed con los bancos regionales de EE UU y por el Banco Nacional de Suiza con Credit Suisse.

El Consejo de Gobierno del BCE no ha debatido hoy sobre el uso de ningún instrumento concreto de política monetaria para abordar la inestabilidad financiera, según ha detallado Lagarde, quien ha insistido en que el banco central dispone ya para ello de herramientas potentes que se pueden reactivar si fuera necesario. El BCE cuenta con el programa extraordinario de compras de deuda que activó en la pandemia, y que le permitió adquirir bonos con una flexibilidad no vista hasta entonces, con el programa antifragmentación (TPI, por sus siglas en inglés), diseñado en verano pasado ante el repunte de las primas de riesgo y que no ha hecho falta activar hasta el momento y con las líneas de financiación TLTRO, habituales de su caja de herramientas

Christine Lagarde ha querido además descartar cualquier parecido entre las turbulencias bancarias actuales y las de 2008 que dieron lugar a una gran recesión. “Los bancos de la zona euro están en una posición mucho, mucho más fuerte que en 2008″, ha asegurado. El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, también ha precisado que el riesgo de las entidades de la zona euro con Credit Suisse, al que ha citado expresamente, es limitado y ha explicado que no hay bancos con una exposición ni una alta concentración de riesgos. “El modelo de SVB es único”, ha insistido.

Crecimiento del 1% en 2023 y más inflación subyacente

El BCE también ha actualizado sus previsiones de crecimiento e inflación, puntualizando que lo hizo a principios de marzo, con anterioridad al estallido de las turbulencias bancarias, que son un nuevo elemento de incertidumbre. Los expertos del BCE prevén ahora que la inflación se situará, en promedio, en el 5,3 % en 2023, frente al 6,3% de diciembre, el 2,9 % en 2024 y el 2,1 % en 2025. Su previsión en diciembre era de un alza de precios del 3,4% en 2024 y del 2,3% en 2025.

Aun así, las presiones inflacionistas subyacentes siguen siendo fuertes. La inflación excluidos la energía y los alimentos continuó aumentando en febrero y los expertos del BCE esperan que se sitúe en una media del 4,6 % en 2023, por encima de lo estimado en las proyecciones de diciembre, cuando se esperaba un 4,2%. Para 2024, la estimación es del 2,4%, desde el 2,8% de diciembre, y del 2,2% en 2025. Se trata de previsiones que se ajustan en mayor medida al objetivo del BCE del 2% de inflación para el medio plazo.

El BCE también revisa al alza con fuerza su previsión de crecimiento en la zona euro para este año, desde el 0,5% de diciembre al 1%, a consecuencia tanto del descenso de los precios de la energía, como de la mayor capacidad de resistencia de la economía ante el difícil entorno internacional. Los expertos del BCE esperan que el crecimiento repunte posteriormente en mayor medida, hasta situarse en el 1,6 %, tanto en 2024 como en 2025, respaldado por la fortaleza del mercado de trabajo, el aumento de la confianza y la recuperación de las rentas reales. Al mismo tiempo, el repunte del crecimiento en 2024 y 2025 es más débil de lo estimado en las proyecciones de diciembre debido a la orientación más restrictiva de la política monetaria.

En sus mensajes de las últimas semanas, el BCE insistía en que la subida de tipos de marzo no iba a ser ni mucho menos el punto y final de las alzas del precio del dinero y el mercado había llegado a descontar que la facilidad de depósito llegaría a subir al 4%. Pero por el camino se ha vuelto a cruzar de nuevo un elemento inesperado, como ya lo fue la guerra de Ucrania justo en el inicio del proceso de normalización de política monetaria tras la pandemia en 2022, que aceleró las alzas de tipos.

La crisis bancaria declarada en la banca regional en EE UU y su contagio a Credit Suisse, que ya arrastraba meses de fragilidad, promete en todo caso contribuir de forma inesperada a los planes contra la inflación de los bancos centrales. La sacudida bancaria va a dejar de entrada un escenario de crédito más caro y escaso, lo que favorecerá el enfriamiento de la demanda, y con ello de los precios, que buscan tanto la Fed como el BCE. Según señala el Banco Central Europeo, “un debilitamiento de la demanda, debido incluso a una desaceleración más acusada del crédito bancario o a una transmisión de la política monetaria más intensa de lo previsto, también contribuiría a que las presiones sobre los precios fueran menores de lo previsto actualmente, especialmente a medio plazo”.

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Nuria Salobral
Es jefa de la sección de Inversión en el fin de semana y redactora especializada en temas financieros y política monetaria. Trabaja en Cinco Días desde 2006, donde ha cubierto la quiebra de Lehman Brothers, el rescate a la banca española o las decisiones del BCE. Nacida en Madrid, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense.

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