Los ‘hedge funds’ baten récords: patrimonio en máximos y mejor rentabilidad en 15 años
Los fondos de inversión libre son más opacos y exclusivos pero pueden emprender estrategias más arriesgadas que los fondos convencionales


Los fondos de inversión libre cerraron 2025 por todo lo alto. Esta tipología de producto financiero (hedge funds, en la jerga) concluyó el año con un récord de patrimonio, al superar por primera vez los cinco billones de dólares (4,3 billones de euros) de activos gestionados. Y con una rentabilidad media anual del 12,8%, el mejor dato en 15 años.
Los hedge funds, denominados también fondos de cobertura, son un tipo de vehículo de inversión en el que el gestor tiene una amplia discrecionalidad para invertir. A diferencia de los fondos convencionales, en los que hay estrictas reglas de concentración (para que no esté todo el dinero invertido en un puñado de acciones) y de apalancamiento (también para mitigar riesgos si las apuestas resultan fallidas), en los fondos de inversión libre apenas hay restricciones. Esa ventaja tiene su contrapartida: son productos mucho más opacos, puesto que la firma no tiene por qué revelar casi nada de sus posiciones y su estrategia. Además, al ser más arriesgados y complejos, su acceso está muy limitado. Solo pueden suscribirlos inversores profesionales o cualificados.
La mencionada opacidad provocó en su día escándalos como el de Bernard Madoff, que con un supuesto hedge fund engañó a miles de clientes —muchos de ellos clientes de la banca privada del Banco Santander—, que depositaron su dinero en un esquema piramidal, una de las mayores estafas de la historia de Estados Unidos. Ahora, el sector ha pasado página y sus gestores reclaman un hueco en las carteras. De hecho, una institución tan prestigiosa como la Universidad de Harvard tiene la mayor parte de su propio fondo de inversión concentrado en hedge funds.
El tamaño del sector mundial de los fondos de cobertura aumentó en unos 628.000 millones de dólares en 2025, incluyendo tanto los rendimientos de los activos existentes como el dinero nuevo de los inversores, según las estimaciones del proveedor de datos HFR, divulgadas el jueves por el Financial Times.
Los fondos de inversión libre han experimentado un resurgimiento en los últimos años. En parte porque los gestores de carteras han ido enfriando su entusiasmo respecto a los activos no cotizados como las compañías que no están en Bolsa, la deuda privada o los activos inmobiliarios. Esta tipología de activos, alternativos a la renta variable y a los bonos, ha servido tradicionalmente para descorrelacionar las carteras de los mercados financieros. La llegada masiva a estos activos privados ha disparado las dudas sobre su potencial de rentabilidad, lo que han aprovechado los hedge funds.
Estos últimos también se han visto favorecidos por la preocupación sobre una posible burbuja bursátil impulsada por la inteligencia artificial, lo que ha llevado a algunos inversores a reducir su exposición a las acciones y a buscar otras inversiones.
Un tercer factor determinante ha sido la rentabilidad. En 2025 anotaron un 12,8% de media, según los datos de HFR. Se trata del mejor registro desde 2009. Hace tres ejercicios, en 2022, hubo un gran desencanto con estos productos porque sus gestores no lograron esquivar las pérdidas generalizadas que hubo en renta fija y variable. Fallaron justo cuando se esperaba que se desligaran del resto de activos. Los fondos de cobertura perdieron alrededor de 180.000 millones de dólares en activos ese año. Para después sumar 285.000 millones de dólares en activos en 2023 y 400.000 millones en 2024.
Diferentes estrategias
Las estrategias que utilizan los gestores de hedge funds para invertir son muy variadas. Algunos concentran toda su apuesta en un puñado de valores. Otros se dedican a tomar posiciones cortas sobre acciones que esperan que vayan a desplomarse. También es frecuente un enfoque macro, por el que se analiza las políticas monetarias y fiscales para tratar de sacar provecho a ineficiencias en las cotizaciones de divisas o bonos. Una operación de este estilo es la que catapultó al estrellato a George Soros.
En los últimos años, las firmas que más dinero han captado en este complejo y competitivo universo son las denominadas de “multiestrategia”. Entidades como Millennium o Citadel han atraído mucho dinero de clientes gracias a ofrecer hedge funds que tienen una amplia variedad de estrategias, que se compensan entre sí. Así se atenúan los riesgos de un producto intrínsecamente arriesgado.
Otra de las peculiaridades de este tipo de vehículos son las astronómicas comisiones. De acuerdo con los cálculos de LCH Investments, en los últimos años, los gestores de hedge funds se han quedado, entre comisiones y gastos, con más del 50% de todos los retornos generados.