Claves para empezar a invertir en fondos indexados: ¿cómo elegir entre productos similares y evitar fallos?
Hay que fijar primero los objetivos, el horizonte temporal y el nivel de riesgo, y vigilar que las distintas posiciones no acaben concentradas en las mismas compañías o sectores


Los fondos indexados y los ETF o fondos cotizados son los dos productos por excelencia de la denominada gestión pasiva. En ambos casos, la estrategia pasa por replicar índices para obtener una rentabilidad ligada a su evolución. Pero elegir bien no siempre es sencillo. Esta guía repasa los principales errores que conviene evitar, qué aspectos analizar antes de contratar un producto y las claves para empezar a invertir en gestión pasiva.
¿Qué grandes fallos evitar?
El principal, según los expertos consultados, es creer que tener fondos indexados o ETF implica automáticamente tener una cartera más diversificada. “Los inversores pueden acabar fácilmente con un solapamiento significativo, por ejemplo, al mantener un ETF de renta variable global junto con otros de EE UU y del sector tecnológico, que pueden estar todos muy expuestos a las mismas grandes empresas”, advierte Adrià Beso, responsable de distribución para Europa de WisdomTree. “El resultado puede ser una cartera que, a simple vista, parece diversificada, pero que está más concentrada de lo esperado. La atención debe centrarse en las exposiciones subyacentes y en cómo interactúan entre sí esos fondos”, sostiene.
Para Domingo Barroso, director de desarrollo de negocio en España de Vanguard, una equivocación frecuente es elegir los productos antes de definir el plan de inversión. “Primero deberían establecerse los objetivos, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo, después, decidir cómo distribuir la cartera y solo entonces seleccionar los fondos o ETF necesarios para poner el plan en práctica”.
También para Juan San Pío, director comercial de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta para España y Latinoamérica, es importante tener presente la necesidad de mantener una cartera acorde con sus objetivos y su apetito de riesgo, “y revisarla con el paso del tiempo en función de su situación patrimonial”. Además de invertir de forma regular para acumular activos que se revaloricen con los años.
Es común también concentrarse demasiado en un mercado, sector o temática simplemente porque ha tenido un buen comportamiento reciente. “Un ejemplo usual es invertir solamente en acciones; aunque hay inversores para los que invertir 100% en Bolsa es adecuado, para muchos puede conllevar un nivel de riesgo superior al que quieren o pueden asumir”, asegura Ignasi Viladesau, director de inversiones de MyInvestor.
¿En qué fijarse para elegir la mejor opción entre similares?
En el mercado hay decenas de fondos indexados o ETF que se basan en los índices más conocidos como MSCI World, MSCI Europe o S&P 500, para exponerse a acciones de grandes compañías, o, en el caso de la renta fija, Bloomberg Global Aggregate, el más utilizado. Entonces, ¿cómo elegir entre productos que parecen iguales?
Si distintos fondos siguen el mismo índice, la primera pregunta que cree el responsable de Vanguard que hay que hacerse es con qué precisión y regularidad lo replica cada uno. “La diferencia entre la rentabilidad del fondo y la del índice muestra el resultado que recibe el inversor, mientras que la evolución de esa diferencia permite comprobar si la réplica se mantiene estable en el tiempo”, señala. También conviene comparar la experiencia de la gestora. “Seguir un índice no consiste únicamente en comprar los valores que lo componen: la gestora debe gestionar de forma eficiente los flujos de dinero, los cambios en el índice y los rebalanceos. Estas decisiones, aunque sean menos visibles, pueden influir en el resultado”, aclara Barroso.
Ansejo, por su parte, compararía el coste total, el tracking error (desviación de la rentabilidad respecto al índice), el tamaño y la liquidez de los fondos y no elegiría automáticamente el que tenga la comisión más baja. “A igualdad, preferiría un fondo grande, con una gestora líder, con réplica física (comprar los activos) y una política favorable al partícipe en cuestiones como el préstamo de valores”, recalca.
A esto se añade que el tamaño del vehículo y su antigüedad sí importan. “Conviene analizar qué liquidez tienen y qué podría ocurrir si el fondo tuviera que cerrarse”, avisa Gabriela Orille, consejera delegada de MyETF. Según un estudio de Cerulli, desde 2021, más del 85% de los ETF cerrados tenían menos de 50 millones de dólares de patrimonio, una proporción que llegó al 92% en 2025.
José Antonio Pérez Muriel, delegado territorial del Comité de Servicios a Asociados EFPA España (Andalucía Oriental), agrega que “conviene saber cómo está construido el fondo por dentro. No todos compran físicamente las acciones o bonos del índice; algunos usan otros mecanismos para conseguir el mismo resultado”.
¿Qué importancia tienen los dividendos y la divisa?
Este tipo de productos puede ser de reparto, en cuyo caso se pagan los dividendos o cupones que van generando las empresas del índice directamente al inversor, o de acumulación, es decir, se reinvierten esas remuneraciones dentro del propio fondo.
“Esta diferencia tiene efecto directo en la fiscalidad, porque cobrar el reparto significa tributar por él en el momento en que se recibe, mientras que la acumulación permite diferir ese pago hasta que finalmente se vende”, recuerda el experto de EFPA.
“Si la cartera es para el largo plazo, y una cartera indexada lo es casi por definición, la clase de distribución no tiene sentido”, considera Jordi Mercader, fundador y consejero delegado de InbestMe, ya que cada dividendo o cupón que el fondo reparte “pasa por Hacienda en el momento en que se cobra, de modo que el inversor tributa todos los años por un dinero que en realidad no quiere gastar, y además tiene que volver a invertirlo a mano, con el coste y la desidia que eso implica”. “La única excepción razonable es quien necesita rentas periódicas para vivir de la cartera”, reconoce.
Para el responsable de InbestMe, que la divisa esté cubierta o no también es clave, ya que es donde más confusión hay entre los inversores: “Comprar en euros un ETF de Bolsa mundial no protege del dólar, porque lo que llevas dentro son acciones americanas, japonesas o suizas. La pregunta relevante no es en qué divisa cotiza, sino si el producto cubre o no la divisa”, explica.
De hecho, Alvargonzález calcula que la diferencia en 2025 entre un indexado al S&P 500 o al Nasdaq 100 “o cualquier otro índice norteamericano que estuviera cubierto al dólar o, que por el contrario, no tuviera cobertura fue de aproximadamente un 10%, que no es poco. El año pasado la divisa jugó contra los indexados que no la tuvieran cubierta, en 2026, por el contrario, no está teniendo mucho efecto o incluso, está siendo positivo”.
Del aire acondicionado o las operaciones bursátiles de los congresistas
Para empezar a invertir en gestión pasiva “no hace falta conocer cientos de índices. Para empezar basta con identificar los grandes referentes y qué mercado representa cada uno: el S&P 500 para Estados Unidos, el Euro Stoxx 50 para Europa. Lo importante no es el nombre, sino saber a qué te estás exponiendo”, resalta Eduardo Escario, responsable en Iberia de VanEck.
Efectivamente, es posible que un inversor particular conozca esos índices de renta variable, pero pocos saben nombrar uno solo de renta fija y “también podemos invertir de forma muy diversificada en deuda de gobiernos y empresas de todo el mundo”, recalca Unai Ansejo, coconsejero delegado de Indexa Capital.
Pero lejos de los más usuales y con los que se componen la mayoría de las carteras, los inversores más sofisticados, con más capacidad financiera o los institucionales, utilizan otros muchos, interesantes por su novedad o, incluso, por sus peculiaridades.
Por ejemplo, Javier Niederleytner, profesor del Máster en Bolsa y Mercados financieros del IEB, menciona “aquellos que siguen a temáticas muy específicas. Tecnología médica, robótica... U otros que eligen las compañías por factores como baja volatilidad, momentum o criterios value. Cada vez hay más”.
“En EE UU hay un ETF que invierte en todo lo relacionado con el aire acondicionado. Pero no solo por el tema del calor, sino porque también tiene mucho negocio gracias a los centros de datos, donde la ventilación es importantísima”, señala Víctor Alvargonzález, fundador de Nextep.
Por su parte, Ignasi Viladesau, director de inversiones de MyInvestor, menciona el índice Morningstar US Sustainability Moat Focus, que intenta reproducir la estrategia de inversión de Warren Buffet. “El hecho de que este índice lo ha hecho mucho peor que la empresa de Buffet (Berkshire Hathaway) nos recuerda que no todo es tan sencillo y que hay algunos gestores/as y equipos de gestores/as que realmente tienen una estrategia de inversión única y muy difícil de reproducir”.
Pero quizás entre los índices más curiosos, con ETF que los replican, estén los que reproducen las operaciones de compra y venta de títulos declaradas por los congresistas estadounidenses, “con versiones para demócratas y republicanos. La primera es conocida popularmente como el ETF de Nancy Pelosi, por ser la parlamentaria cuya cartera más atención mediática ha recibido. Es ingenioso, pero ilustra algo que conviene explicar: que un producto se llame índice no lo convierte en inversión pasiva”, advierte Jordi Mercader, fundador de InbestMe.
Cuestiones a tener en cuenta
- Impuestos. “A diferencia de otros mercados europeos, en España, los fondos de inversión cuentan con un régimen de traspasos que permite cambiar de fondo sin tributar inmediatamente por las plusvalías, mientras que los ETF, por regla general, no disfrutan de esta misma ventaja. Este tratamiento fiscal es uno de los factores que ayuda a explicar por qué la evolución de los ETF en España ha sido más lenta que en otros países europeos”, argumenta Gabriela Orille, consejera delegada de MyETF.
- Residencia. Otro aspecto importante es el domicilio del vehículo. Por ejemplo, en determinados productos que invierten en acciones estadounidenses, detalla Orille, “un ETF domiciliado en Irlanda puede beneficiarse de una retención sobre los dividendos de EE UU del 15%, mientras que en Luxemburgo puede ser del 30%. Esa diferencia de 15 puntos porcentuales en la retención puede acabar teniendo un impacto de alrededor de 15 o 20 puntos básicos al año, dependiendo de la rentabilidad por dividendo de la cartera”.
- Comprensión. Según Adrià Beso, responsable de distribución para Europa de WisdomTree, los inversores también deben comprender “la diferencia entre los índices ponderados por capitalización bursátil y otras alternativas, como los índices ponderados por igual, los ponderados por dividendos o los basados en factores. Lo importante es entender qué representa cada índice, qué excluye y cómo se construye. A partir de ahí, los inversores pueden pasar a exposiciones más especializadas y específicas, como las temáticas o megatendencias, o las materias primas en general”.
- Historia. Pese a ser probablemente el índice bursátil más famoso del mundo, el Dow Jones pondera las empresas por el precio de cada acción, en lugar de por el valor bursátil de la compañía. “Es una metodología heredada de una época en la que los índices se calculaban a mano. Me parece una curiosidad histórica pero una referencia bastante peor para invertir que un índice amplio ponderado por capitalización”, concluye el cofundador de Indexa Capital, Unai Ansejo.