Extensión de las subidas
La tendencia parece jugar a favor de una continuación de las alzas bursátiles de mercados que se habían quedado rezagados respecto al norteamericano

La extensión o ampliación de la recuperación económica en los diferentes mercados bursátiles se perfila como una de las principales temáticas de inversión en 2026. Lo que parecía a principios del año pasado una pesada mochila de aranceles que podría llevar a una contracción del comercio global no ha resultado tal. Por el contrario, los indicadores adelantados de actividad desde hace ya varios meses no solo muestran cierta fortaleza en economías como la estadounidense, sino que se observa una recuperación a la mayor parte de las principales economías del planeta.
Factores clásicos y críticos para las recuperaciones como la bajada de tipos, una inflación moderada que coincide con la subida de las rentas reales y unos estímulos fiscales en marcha o planeados en Estados Unidos, Japón y Alemania, han permitido esta dinámica.
Una de las consecuencias lógicas ha sido la extensión de las subidas bursátiles a otros países y regiones. El hecho de que muchos de estos mercados coticen con valoraciones históricamente más atractivas que las de las grandes compañías estadounidenses ha contribuido a que, por primera vez en muchos años, varios de ellos hayan superado en rendimiento al índice S&P 500 ya en 2025. Ahí están no solo regiones enteras como los países emergentes, sino mercados europeos, con España a la cabeza, o asiáticos, con Corea y Japón literalmente disparados.
Cara al 2026, al menos en la primera parte del año, el camino parece despejado más allá de alguna lógica corrección sobre todo asociada a potenciales situaciones de euforia y compra excesiva. La tendencia también parece jugar a favor de una continuación de la tesis de extensión de las alzas bursátiles de mercados que se habían quedado rezagados respecto al norteamericano. Existen segmentos concretos como el de las medianas y pequeñas compañías (tanto en Estados Unidos como Europa) que no han disfrutado todavía de las alzas asociadas a las recuperaciones y que se sitúan en puntos de partidas potencialmente muy atractivos respecto a las grandes compañías.
En lo que respecta a estilos, el valor ha disfrutado de unos últimos pocos años de rendimientos muy destacados incluso en segmentos con teórica baja calidad de negocio y financiera. Aunque sigan obteniendo un buen desempeño a corto plazo, muchas empresas de elevada calidad y con crecimientos de negocio saludables se han quedado muy rezagadas, sobre todo en Europa. A medio y largo plazo, aumentar la exposición a compañías o fondos de inversión que invierten en este tipo de compañías de calidad y crecimiento debiera probarse como una estrategia rentable.