Davos sacude los mercados: el Ibex 35 no aguanta la presión y cede un 0,9% en la semana
Las tensiones geopolíticas encienden las alertas y los inversores aceleran la corrección


La confianza de los inversores ha quedado tocada. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a activar una estrategia ya conocida por los mercados. Cinco días después de anunciar nuevos aranceles a los países europeos que realizaran maniobras militares en Groenlandia, el republicano dio marcha atrás y aseguró haber alcanzado un acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El contenido del pacto no se ha hecho público, pero el gesto bastó para frenar las caídas en las Bolsas. Mientras la comunidad internacional espera conocer los detalles, los inversores contienen el aliento. Los constantes cambios de criterio de la Casa Blanca han enseñado que nada puede darse por sentado: lo que hoy parece definitivo, mañana puede cambiar de rumbo.
En un entorno en el que las reglas del juego parecen cada vez más difusas y en el que ni siquiera las instituciones quedan al margen de las sacudidas políticas de la Administración Trump, muchos inversores optan por la cautela y prefieren esperar a que se calmen las aguas antes de aumentar el apetito por el riesgo. El Ibex 35, que el jueves vivió su mejor sesión en dos meses, cede este viernes un 0,7%. Estos caídas, sumadas a las de jornadas anteriores, llevan al selectivo español a cerrar la semana con una caída del 0,94%, un periodo en el que el Foro de Davos ha servido para constatar que las relaciones transatlánticas ya no son lo que eran.
Los descensos han sido aún mayores en el resto de las Bolsas europeas. El Dax alemán cierra la semana con un recorte del 1,57%, mientras el Cac francés cede un 1,35%; el FTSE británico, un 0,9%; el Euro Stoxx 50, un 1,35%, y el Mib italiano, un 2,1%. La recuperación de las últimas sesiones no ha sido suficiente para borrar las pérdidas semanales en Wall Street, pero sí ha permitido que los tres principales índices vuelvan a terreno positivo en el año tras el traspié sufrido el martes.
Pero, más destacado que los recortes de la Bolsa, ha sido la caída del dólar. En un contexto de tipos de interés ligeramente más altos, como el que hay en EE UU, combinado con una economía que sigue creciendo con fuerza, la lógica económica apuntaría a un dólar más fuerte. Pero la realidad es distinta. A medida que Trump recrudece el mensaje y los desequilibrios fiscales amenazan con agrandarse, la divisa estadounidense sigue perdiendo brillo. En una semana en la que los mercados han girado en torno a las declaraciones que se sucedieron en el Foro de Davos, el dólar bajó un 1,8% frente al euro y vuelve a las 1,18 unidades, su peor comportamiento desde el pasado junio.
Los acontecimientos recientes han vuelto a poner sobre la mesa la estrategia conocida como Sell America (vender América). Sin embargo, los expertos dudan de que muchos inversores europeos estén dispuestos a reducir sus posiciones en activos estadounidenses, mientras la primera economía del mundo siga mostrando un mayor dinamismo que la europea. “De no ser por las recientes acciones de Trump, el dólar probablemente estaría más fuerte de lo que está actualmente”, subrayan los analistas de RBC.
Los gestores no prevén una venta masiva de activos estadounidenses, pero sí anticipan que la tendencia hacia una mayor diversificación seguirá ganando peso. El ruido geopolítico de las últimas jornadas es el caldo de cultivo perfecto para que los activos refugio como el oro ganen protagonismo. Tras firmar su mejor año desde 1979, el metal continúa avanzando y en las últimas horas ha llegado a rozar los 5.000 dólares.
“La nueva Doctrina Donroe de la Administración estadounidense, la violencia en Irán y las fracturas dentro de la alianza de la OTAN apuntan a un mundo más volátil, con bloques geopolíticos que buscan una mayor autonomía estratégica”, afirma Mark Haefele, jefe de inversiones de UBS Global WM. Un año después de su llegada a la Casa Blanca, Trump ha confirmado sus intenciones de reorganizar el tablero geopolítico. Esta vez, su mirada no se centra solo en China. Europa, tradicional aliado, se sitúa en el ojo del huracán. Aunque todos son conscientes de lo que está en juego si la brecha transatlántica se agranda, los analistas de RBC advierten de que “desde la perspectiva europea, Estados Unidos se percibe cada vez más como un socio poco fiable”.
Sin perder de vista las cuestiones geopolíticas, en las próximas jornadas los inversores centrarán la atención en la campaña de resultados y la reunión de la Reserva Federal. De las 63 compañías del S&P 500 que han presentado resultados hasta la fecha, casi el 78% ha superado las previsiones de los analistas y solo 14% han quedado por debajo. Entre estas últimas figura Intel, cuyas acciones han cedido este viernes un 17%. Tras meses en los que la expectativa de un mayor respaldo del Gobierno estadounidense y los esfuerzos por reducir la dependencia de TSMC habían impulsado la cotización del fabricante de chips, los resultados han evidenciado que esa narrativa aún no se traduce en una mejora tangible del negocio.
Junto a la campaña de resultados, el gran evento de la semana llegará el miércoles, cuando la Reserva Federal dé a conocer su decisión de política monetaria. Las presiones de Donald Trump para forzar una bajada de los tipos no han dejado de aumentar. Dos semanas después de que la Fiscalía abriera una investigación penal contra su presidente, Jerome Powell, el mercado da por hecho que la institución se mantendrá fiel a su mandato de estabilidad de precios y optará por mantener los tipos sin cambios. Tras escuchar las alegaciones sobre la destitución de la consejera Lisa Cook, el consenso del mercado considera poco probable que el Tribunal Supremo avale su cese, un factor que refuerza la expectativa de continuidad en la hoja de ruta del banco central.
Las sacudidas del mercado no se limitan a la renta variable. El de deuda es menos volátil, pero cuando ruge puede hacer caer gobiernos. A la pérdida de la etiqueta de activo refugio de la deuda estadounidense se han sumado en las últimas horas las tensiones en el mercado japonés. El adelanto electoral, la expansión fiscal y la reticencia del Banco de Japón a subir los tipos están impulsando al alza los rendimientos de la deuda a largo plazo y amenazan con contagiar al resto. Esta semana, el bono japonés a 40 años ha superado el 4% por primera vez en la historia, mientras que el estadounidense a 30 años se aproxima peligrosamente al 5%, un nivel que podría desatar fuertes caídas en las Bolsas.
Los ascensos se trasladan también a la zona euro, donde el bono alemán a diez años coquetea con el 3% y supera los máximos de marzo de 2025, cuando el canciller Friedrich Merz anunció un ambicioso plan de estímulo. El programa implicó flexibilizar la política fiscal y modificar la Constitución para eximir del límite del 60% del PIB los gastos relacionados con defensa.
Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas