Ferrol y As Pontes buscan una segunda vida industrial de la mano del fabricante de MG
El grupo chino SAIC ha elegido Galicia para su primera fábrica europea. El reto ahora es que la planta se convierta en un polo automovilístico

El puerto exterior de Ferrol ha sido, hasta hace bien poco, la imagen de una promesa incumplida. Inaugurado en 2007 para atraer grandes tráficos marítimos (dispone de una de las terminales más profundas de Europa, con un calado de 20 metros) e impulsar la reindustrialización de la comarca, nunca llegó a alcanzar la actividad prevista. El golpe más duro llegó en 2023 con el cierre de la central térmica de As Pontes, que privó al recinto de una de sus principales materias primas: el carbón que llegaba del exterior para alimentar la planta. Desde entonces, las instalaciones han funcionado a medio gas, incapaces de conseguir el volumen necesario para rentabilizar una infraestructura que costó unos 180 millones de euros.
La llegada del grupo automovilístico chino SAIC, propietario de la enseña MG, marca un punto de inflexión definitivo en esta historia. El proyecto se articula en torno a dos iniciativas: una operación logística ya en marcha en el puerto exterior de Ferrol y un futuro complejo industrial entre Ferrol y As Pontes que incluirá una planta para el ensamblaje de vehículos de la marca. La primera comenzó a funcionar este mes. El pasado 9 de julio, en un acto en el que estuvo presente Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, llegaron al puerto los primeros 700 vehículos de MG para distribuir por España y otros mercados europeos.
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“Esta es la primera imagen de un proyecto industrial llamado a transformar el futuro de Galicia”, apuntó el mandatario autonómico. José Antonio Álvarez, presidente de la Autoridad Portuaria de Ferrol, confía en que la llegada de esos primeros vehículos sea solo el comienzo. “Esperamos que se convierta en una línea regular”, explica. Y destaca la ventaja de esta localización frente a otras: “El puerto está en una situación de entrada hacia Europa muy privilegiada. El carbón tuvo una grandísima importancia, pero desapareció y eso nos ha dejado en una situación curiosamente competitiva por el espacio que ha dejado y la superficie de suelo disponible”. La compañía ya dispone de autorización para utilizar espacios del puerto y comprobar sobre el terreno la capacidad operativa de las instalaciones.
Integración local
La segunda parte del plan es la que concentra las mayores expectativas. SAIC prevé invertir inicialmente 200 millones de euros en un proyecto industrial repartido entre Ferrol y As Pontes, con una previsión de hasta 2.300 empleos entre directos e indirectos y una producción anual de 120.000 vehículos. La fábrica comenzará, según la documentación conocida hasta ahora, como una planta de ensamblaje de vehículos a partir de piezas llegadas por barco. La ambición, defienden tanto la compañía como la Xunta, es que esa actividad sirva de base para desarrollar alrededor una red de proveedores y un polo industrial semejante al que Stellantis ha construido durante décadas en Vigo.
La empresa rechaza, en cualquier caso, que la iniciativa vaya a limitarse a una instalación de montaje. “No solo es una planta de ensamblaje, es un conglomerado industrial que incluirá apartados logísticos, I+D y un campo de pruebas para el desarrollo de vehículos”, sostiene José Antonio Gálvez, director de marketing y relaciones públicas de MG para España y Portugal. “Esto no es solo fabricar vehículos, es un proyecto industrial 360”, resume.
Esa fue, de hecho, una de las condiciones para declararlo proyecto industrial estratégico (PIE), una figura que permite acelerar trámites administrativos para que la fábrica esté funcionando a finales de 2028, fecha límite que se ha impuesto SAIC. “Uno de los objetivos principales es que no sea un sitio donde simplemente se ensamble”, recalca Nicolás Vázquez Iglesias, secretario de Industria de Galicia. “Desde el primer momento trasladamos a la empresa que, para tener ese apoyo y poder declararlo PIE, tenía que haber una alta producción de componentes locales. Si no fuera así, no tendría la denominación estratégica que buscamos”, sostiene.
El Gobierno gallego aspira a que alrededor de la instalación se desarrolle una red de proveedores semejante a la de Vigo. “La planta de Stellantis tiene unos 6.000 empleos directos y alrededor de ella hay otros 19.000. Lo que queremos es que se fabrique aquí una gran mayoría de componentes”, indica Vázquez. El responsable autonómico asegura que existen conversaciones con potenciales proveedores. “Los que suministran a Stellantis también pueden servir a SAIC. Tenemos claro que esto va promover el desarrollo de nuevas plantas y fabricantes, pero también para los que ya están implantados”, defiende.
Para Patricia Moreira, presidenta del Clúster de Automoción y Movilidad de Galicia (Ceaga), el desembarco del fabricante chino supone “una decisión industrial de relevancia estratégica” que puede reforzar la posición de la comunidad como uno de los principales polos europeos de automoción y movilidad. La dirigente del clúster insiste, no obstante, en que el éxito del proyecto dependerá de su capacidad para integrarse con éxito en el tejido local y regional de fabricantes. “Esta inversión debe crear oportunidades reales para las empresas de componentes, ingeniería, automatización, logística, digitalización y servicios industriales avanzados”, señala.
El gigante chino que ha conquistado Europa
- Historia. SAIC nació en Shanghái en los años cincuenta como un fabricante estatal orientado al mercado chino. Durante décadas creció de la mano de acuerdos con grupos occidentales como Volkswagen y General Motors. En 2025 vendió 4,5 millones de vehículos y facturó más de 83.000 millones de euros.
- Llegada a la UE. La expansión internacional del grupo se apoya en MG, la histórica marca británica que adquirió a mediados de los años 2000. Desde entonces, SAIC la ha transformado en uno de los emblemas de mayor crecimiento en Europa gracias a sus precios competitivos y a una amplia gama de modelos híbridos y eléctricos.
- Aranceles. La Unión Europea impuso aranceles a los coches eléctricos fabricados en China. En el caso de SAIC, fueron de los más elevados: un 35,3% adicional sobre la tasa general del 10%. Fabricar dentro de la UE permitirá a MG reducir el impacto de esas barreras comerciales y adaptarse a las nuevas exigencias comunitarias.