Cómo el ‘Temu Range Rover’ de China se convirtió en el coche más vendido de Gran Bretaña
La versión de gasolina del Jaecoo 7 se vende desde unos 40.000 dólares, frente a los 60.800 del Range Rover Evoque, el modelo más pequeño de Land Rover

Los Land Rover son tan británicos como el rey, los crumpets y el críquet. Este robusto todoterreno ha sido un caballo de batalla para el ejército británico desde 1948. La familia real cuenta con una flota de Landys en su castillo de Escocia. Y en los Cotswolds —el destino de fin de semana por excelencia de Inglaterra, a unas 70 millas al oeste de Londres—, son tanto un símbolo de estatus como (en ocasiones) una necesidad para circular por las carreteras en mal estado que serpentean entre las suaves colinas.
Entonces, ¿por qué esos caminos rurales se han llenado de repente de un imitador chino llamado Jaecoo 7? Poco más de un año después de su entrada en el mercado británico, este modelo importado está vendiendo más que el Range Rover Evoque de Land Rover, su competidor directo, en su propio territorio, lo que le ha valido el apodo de Temu Range Rover, en referencia a la tienda online de descuentos (que no los vende… todavía). “Tienen muy buen aspecto”, comenta la reclutadora corporativa Kate Allen, mientras observa un Jaecoo blanco en un concesionario de Abingdon, una localidad a orillas del río Támesis que sirve de puerta de entrada a los Cotswolds. “He mirado el precio”, interviene su marido, Rob, “y me encanta que vengan prácticamente con todo el equipamiento”.
La versión de gasolina del Jaecoo 7 cuesta a partir de unas 30.000 libras (40.000 dólares), frente a las 45.000 libras (60.849 dólares) del Range Rover Evoque (el modelo más pequeño de Land Rover). Incluye detalles de lujo como asientos delanteros calefactables, y cuenta con techo solar, un complemento caro en el Evoque.
Además, cuenta con una garantía de siete años, frente a los tres de su modelo de referencia inglés, lo que ha contribuido a que se convirtiera en el coche más vendido del Reino Unido en marzo. “Todos los demás SUV son demasiado caros”, afirma Tom Hammond, un ingeniero de software que se encuentra en la sala de exposición echando un vistazo a los Jaecoo. Tiene pensado cambiar su Audi A4 sedán por un Jaecoo 7 Black Luxury, un híbrido enchufable que imita una variante de gama alta del Range Rover.
No es ningún misterio por qué el Jaecoo se parece tanto al Range Rover: su fabricante, Chery Automobile es el socio chino de Jaguar Land Rover Automotive (JLR), la empresa matriz de la marca británica. Desde 2012, su empresa conjunta ha estado produciendo robustos SUV en una planta de Changshu. Hace dos años, JLR resucitó un modelo descatalogado llamado Freelander como vehículo eléctrico para China, aportando el nombre y el diseño, mientras que Chery desarrolló los componentes internos del vehículo eléctrico. JLR se negó a hacer comentarios, pero en el pasado ha afirmado que sus coches se dirigen a un público diferente y más acomodado.
Desembarco en Europa
Los fabricantes de automóviles chinos han irrumpido con fuerza en Europa en los últimos años, hasta alcanzar el 10% del mercado en mayo, la primera vez que han alcanzado ese hito -y muy por delante de su cuota en Estados Unidos, donde están prácticamente prohibidos-. Algunas empresas chinas han buscado espacio en las fábricas de sus rivales europeos, y las plantas infrautilizadas de la región están aceptando con entusiasmo estas propuestas para mantener la producción en marcha.
“Los fabricantes consolidados reconocen que tendrán que colaborar con algunas de las marcas emergentes, ya que estas están abriendo camino hacia formas más eficientes de fabricación”, afirma Ben Nelmes, director ejecutivo del grupo de investigación New AutoMotive CIC.
El Reino Unido, al carecer de una industria nacional que proteger, resulta especialmente atractivo, y las marcas chinas acaparan ahora alrededor de una quinta parte del segundo mayor mercado automovilístico de Europa. Los automóviles no están sujetos a aranceles más allá del 10% estándar que grava todas las importaciones, a diferencia de la UE, que impone aranceles de hasta el 35% con el objetivo de proteger una industria que da empleo a 13,8 millones de personas en el bloque.
El sector automovilístico británico, que en su día fue una potencia mundial con marcas legendarias como Mini y Jaguar, lleva décadas en declive, y la producción de coches del año pasado se desplomó hasta su nivel más bajo desde 1956. Y lo que queda ha caído en manos extranjeras. JLR está ahora controlada por el grupo indio Tata. Vauxhall es una filial de Stellantis, fabricante de Jeep y Fiat. BMW AG posee Mini. Y MG —que fabricó el roadster que la reina Isabel regaló al entonces príncipe Carlos con motivo de su 21º cumpleaños— es propiedad de la empresa estatal china SAIC Motor Corp.
Incluso las marcas japonesas a las que Margaret Thatcher cortejó para reforzar la industria están pasando apuros. Nissan Motor, que en 1986 abrió una fábrica en Sunderland, un centro minero en decadencia del norte, no puede vender todos los coches que produce. Por eso, la planta tiene previsto empezar a fabricar vehículos para Chery ya en 2027.
No está claro si el Jaecoo 7 u 8 (un vehículo de siete plazas de 45.000 libras presentado esta primavera) formará parte del acuerdo, pero los analistas consideran que sí lo hará.
La desaparición de los fabricantes locales ha dado lugar a una afluencia de nuevos participantes. Actualmente se comercializan 75 marcas de coches en el Reino Unido, frente a las 45 de 2019, según el mercado online Autotrader. Este auge ha venido impulsado por 14 marcas chinas recién llegadas, entre las que se incluyen Leapmotor (afiliada a Stellantis), BYD (líder en vehículos eléctricos que en su día contó con el respaldo de Warren Buffett) y Chery, que comercializa tres marcas en el Reino Unido.
Y hay más en camino. El gigante de los smartphones Xiaomi, que se está lanzando a la producción de automóviles con un modelo similar al Porsche Taycan, tiene previsto entrar en el mercado británico para 2028. BYD va a lanzar este año en el Reino Unido un vehículo eléctrico de 100.000 libras de su marca de gama alta Denza, con una campaña publicitaria protagonizada por el antiguo intérprete de James Bond, Daniel Craig.
Este otoño, Chery añadirá una cuarta marca, la económica Lepas. Este crecimiento “demuestra que la gente se está fijando en nosotros”, afirma Gary Lan, director general en el Reino Unido de Jaecoo y de su marca hermana Omoda. “La gente juzga cada vez más los coches por lo que realmente ofrecen, en lugar de simplemente por el tiempo que la marca lleva en el mercado”.
La acogida no es universal: en Daylesford, una elegante tienda agrícola de los Cotswolds, los Range Rover siguen superando en número a los Jaecoo. Y Thomas Dobie, que gestiona una página web llamada Cars of Glasgow, considera que el Jaecoo es “un poco inestable” en comparación con su antecesor británico. “Todo lo que tengo en el concesionario en este momento está vendido”.