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Dora Casal (Roberto Verino): “Buscamos un socio industrial que compre hasta el 40% de la firma para hacernos más fuertes”

La CEO de la marca de moda gallega avisa de que no vale cualquier inversor. El objetivo es su expansión inernacional, con Latinoamérica en el foco

Dora Casal, CEO de Roberto Verino, en la sede central de la firma situada en el Parque Tecnológico de Galicia en San Cibrao das Viñas (Ourense).ÓSCAR CORRAL

Roberto Mariño creó Roberto Verino en 1982, hace casi 45 años. Hoy, la firma aborda una transición que su CEO, Dora Casal (Grenchen, Suiza, 1972), califica de “natural y tranquila”. Es un proceso similar, compara, al que están viviendo otras grandes empresas de moda gallega. Aquellos pioneros piensan ya en la retirada, o al menos, en dar un paso al lado. Eso, en el caso de la empresa de Verín (Ourense), pasa por la incorporación al negocio de la tercera generación, de la mano de un nieto, Iago Jover; su madre, Cristina Mariño, directora de marca y sucesora natural, falleció en 2022.

Ademas, la compañía 100% familiar ha anunciado su disposición a vender hasta un 40% de su capital –el 20% que posee la familia del fundador más el 20% que tiene en autocartera–, con el objetivo de seguir expandiéndose internacionalmente. Casal asegura que la familia cede sus acciones en beneficio del negocio, pero viene a decir que no les vale cualquier inversor que se postule. “Estamos buscando un industrial, alguien que entienda y se incorpore para hacernos más fuertes; que vea la moda como la vemos nosotros”, enumera exigencias.

“No es una urgencia, no existe una necesidad financiera”, insiste. Más bien enmarca la decisión en su empeño por que no les pase como a otras marcas, a las que les cuesta trabajo trascender a su creador. “Como dice el jefe, vamos sin prisa pero sin pausa. Nos estamos preparando para el futuro”, acota. Un futuro, por cierto, que ve amenazado por el contexto geopolítico y la situación económica, “nada distinto a lo que se enfrentan otras marcas de moda”, aclara.

Me interesa la visión 360º. Muchas ventas se inician en la tienda y terminan en el canal online; y al revés

En 2025, la firma facturó algo más de 36 millones de euros, y lleva los últimos años creciendo en ebitda, resalta Casal. Emplea a 418 personas y tiene 166 puntos de venta, de los cuales, 21 están fuera de España, repartidos entre México –su segundo mercado después del nacional– y Portugal –el tercero–.

Si la prioridad, hoy por hoy, se llama internacionalización, México podría considerarse la llave para abrir América Latina, que la CEO califica de terreno más abonado para expandirse. Sin descartar, puntualiza, ninguna otra área geográfica del planeta.

En cuanto al otro gran vector de crecimiento, el del comercio electrónico, comenta que no tiene datos desagregados, puesto que considera el apartado ventas como un continuo; un campo al que difícilmente se le pueden poner puertas. “Me interesa la visión 360º. Muchas ventas se inician en la tienda y terminan en el canal online; y al revés. Eso, ¿a quién se lo imputamos?”, pregunta.

Casal observa que la moda gallega atraviesa un buen momento. “Tenemos grandes diseñadores en activo”, constata. Concede buena parte del mérito a la enorme capacidad creativa de las generaciones predecesoras. “Hace 45 años, hacer moda desde Galicia, lejos de Madrid o Barcelona, era mucho más difícil”, apunta. “Pero ellos crearon un caldo de cultivo, la pusieron en valor, construyeron un sector que no existía”, reconoce. Se convirtieron en referentes para los que vinieron detrás. “Si tienes referentes es más fácil animarse”, concede.

A su juicio, una pyme o un diseñador joven puede hoy crearse un hueco y crecer rápido pero, con la misma rapidez, debe asentarse, y corre el riesgo de caer. Es, a su juicio, el arma de doble filo del ritmo vertiginoso al que se mueve una industria global y muy conectada, en un mercado extremadamente competitivo.

Roberto Verino fabrica el 65% de sus prendas “a menos de tres horas de casa”, como en Madrid por ejemplo. En Galicia producen muy poco. Al principio, la empresa fabricaba todo en Verín, pero el cambio generacional, la pérdida de entramado de confección y el mercado los obligó a irse más lejos, “buscando dónde hacer producciónes que estuvieran a nuestro nivel de calidad”. El 35% restante se reparte por el mundo y viene determinado por los tejidos. “Si quieres algodón pima o alpaca, tienes que irte a Perú”, sostiene. La firma está inmersa en un plan para potenciar la producción en talleres de cercanía, no necesariamente gallegos.

Hablando de ritmos, el de su firma es mucho más pausado que el que impone la moda rápida. Apuesta por que las prendas duren en el armario, que no sean de usar y tirar. ¿Hasta qué punto no es ir a contracorriente? “Nuestro cliente es inteligente. Cuando lo que compras lo consideras una inversión, lo haces rentable, y vives las sensaciones, la experiencia que te transmite, cada vez que te la pones. Es lo que llamamos el armario emocional”, señala, refiriéndose a un término acuñado por Roberto Verino para definir una filosofía de consumo que defiende la inversión en ropa de calidad, duradera y con un vínculo afectivo, opuesta a los dictados de la moda rápida. “Si una prenda se estropea a los dos días y te gusta, tienes un problema, y si en realidad no te gusta tanto, ¿para qué la has comprado?”, interpela a los consumidores.

Si una prenda se estropea a los dos días y te gusta, tienes un problema, y si no te gusta tanto, ¿para qué la has comprado?

Ese enfoque slow fashion entronca directamente con la sostenibilidad, según lo entiende Casal. “Está en nuestro ADN, desde el mismo momento en el que creamos prendas para que duren toda la vida”, lo expresa. Sencillas, funcionales e intemporales. Y ademas lo hacen desde un entorno rural. Establecer en Verín su sede central ha generado empleo, y revitalizado la zona. Si se le pregunta expresamente por tejidos, la CEO defiende que lo fundamental es seleccionarlos muy bien, y adaptarlos al diseño que se quiere conseguir. Para su colección primavera-verano 2026, la marca ha tirado de lino, mezclas de algodón, lanas frías, napa y ante.

La firma se ha embarcado, asimismo, en un proceso de digitalización, impulsado por la irrupción de la inteligencia artificial. Jover está liderando iniciativas en este sentido, como la llegada en 2025 al metaverso, con un proyecto inmersivo y un clon digital de Roberto Verino –Roborto–, creado con el objetivo de preservar y expandir su legado.

Casal defiende que hay que conectar con un público más joven. “No creo que haya que rejuvenecer la marca sino, más bien, mostrársela a las nuevas generaciones”, precisa. A los hijos de esos compradores fieles de los que presume, y a los que lleva acompañando toda la vida. Cree que la Reina Letizia, que recurre con cierta frecuencia a sus diseños, y la Princesa Leonor, que ha empezado a hacerlo, representan muy bien ese camino. “Nuestra ropa la viste la madre, la viste la hija, y las dos van estupendas”, enfatiza.

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