Luces y sombras de la nueva geopolítica comercial de la Unión Europea
La consolidación de acuerdos comerciales con India y Mercosur forma parte de la nueva política europea de diversificación, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad ante las embestidas de Washington y Pekín. Los expertos, sin embargo, creen que el contexto es complejo y que la dependencia de las superpotencias continuará siendo elevada


Estados Unidos ha pateado el tablero geopolítico, y ahora Europa tiene que reposicionar sus fichas. Tras 75 años de integración comercial, el Gobierno de Donald Trump ha dejado claro que Bruselas y Washington ya no juegan necesariamente en el mismo equipo contra China y Rusia. Su arremetida arancelaria y sus intenciones de anexionarse Groenlandia están obligando a los Veintisiete a diversificar proveedores y buscar aliados alrededor del globo. Como consecuencia, la UE aceleró la firma acuerdos no solo con la India y Mercosur, sino también con otros aliados extracomunitarios. No obstante, a pesar de que los expertos valoran el éxito de estas iniciativas, reconocen también que son insuficientes para blindar a la UE contra la presión de las superpotencias.
La intención europea de diversificar es evidente. Además de los 76 acuerdos con los que ya cuenta, la Unión se encuentra negociando activamente otra decena de asociaciones con naciones del sudeste asiático, el golfo Pérsico y África (entre ellas, Malasia, Filipinas, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos). Asimismo, en noviembre de 2025, la Comisión Europea también lanzó un “diálogo sobre comercio e inversión” con el bloque de países del Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (CPTPP, por sus siglas en inglés). Como dato, el comercio internacional contribuye aproximadamente al 45% del PIB de la UE, mientras que el del mercado único representa el 55%
A pesar de estos nuevos convenios, algunos especialistas puntualizan que el comercio global sigue siendo un complejo acto de equilibrismo, y que firmar pactos no será suficiente para estrechar vínculos políticos. “La cooperación con Mercosur y la India no basta. Brasil tiene una relación y un superávit comercial con China que no tiene nadie y la UE no le puede ofrecer algo similar. Del otro lado, el acuerdo con la India es clave, pero, si queremos una alianza estratégica, deberíamos proponer algo más grande e ir de la mano con Japón, Corea y Australia, por ejemplo. El objetivo sería ofrecer algo mejor que Estados Unidos”, detalla Alicia García-Herrero, economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico e investigadora de Bruegel.
Aliados estratégicos
A pesar de lo anterior, los nuevos aliados son claves para disminuir la presión que las potencias ejercen sobre Europa, tanto en materia de exportaciones como de importaciones. “En los últimos meses, la Comisión Europea ha cerrado algunos de los acuerdos más importantes de su agenda, al tiempo que ha actuado para proteger a los sectores europeos que podrían estar más expuestos a las nuevas dinámicas comerciales. En 2025, alcanzamos nuevos pactos con México, Indonesia, Suiza y el Reino Unido”, explica un portavoz de la Comisión Europea a CincoDías.
De hecho, desde Bruselas, recalcan que la apertura de nuevos mercados “facilitará la exportación de productos comunitarios y beneficiará a sectores como el automovilístico, el agroalimentario, el farmacéutico, el químico y las energías renovables”. Asimismo, valoran que los nuevos convenios diversificarán las cadenas de suministro y crearán oportunidades de comercio e inversión.
“Es necesario adquirir una autonomía que permita mayor independencia y estabilidad en los flujos comerciales. Son un principio para asegurar la economía, pero no es posible desacoplarse del todo de EE UU y China. Sirven para crear frentes más amplios que puedan formar un bloque más poderoso ante los abusos de los dos poderes hegemónicos que están utilizando la economía como arma arrojadiza”, manifiesta Ana Ballesteros, investigadora sénior no residente del Real Instituto Elcano, a este diario.
Por ejemplo, con la firma del acuerdo de asociación UE-Mercosur, el bloque asegura estar creando una de las mayores zonas de libre comercio del mundo (un mercado que representa más del 20% del PIB mundial y reúne a 31 países con más de 700 millones de consumidores). “Este acuerdo garantizará nuestro acceso a materias primas esenciales para nuestra industria y ofrecerá a nuestras empresas la posibilidad de exportar hasta 20.000 millones de euros adicionales al Mercosur”, indican desde la Comisión.
Igualmente, defienden que el convenio con la India creará un mercado de 2.000 millones de personas, lo que, según sus cálculos, supone casi una cuarta parte del PIB mundial. “Fortalecerá el comercio, la inversión y los lazos políticos entre las dos democracias más grandes del mundo. Concretamente, eliminará o reducirá los aranceles en más del 90% del comercio. Se espera que ahorre a los exportadores europeos hasta 4.000 millones de euros al año en aranceles y que duplique con creces las exportaciones de la UE con el tiempo”, afirma el portavoz de Bruselas a CincoDías.
Alvise Lennkh-Yunus, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, piensa que el sector europeo de bienes de capital será el que más gane en el acuerdo con la India. “Es probable que el sector de la maquinaria y los equipos eléctricos sea el que más se beneficie, seguido por el sector químico y el de los automóviles de combustión. Los aranceles sobre los coches se reducirán gradualmente del 110% al 10% como mínimo, mientras que los gravámenes sobre las piezas de vehículos se eliminarán por completo en un plazo de cinco a diez años. También se eliminarán en su mayor parte los aranceles de hasta el 44% sobre la maquinaria, el 22% sobre los productos químicos y el 11% sobre los productos farmacéuticos”, señala el experto de Scope Ratings.
Otros analistas concuerdan en que esta nueva apertura será beneficiosa. François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, considera que ambas medidas son un reflejo de que el bloque está logrando diversificar su comercio para reducir su dependencia de las dos superpotencias. “También es una buena noticia para el futuro suministro de materias primas necesarias para la transición ecológica y digital, ya que América Latina es el principal exportador de aluminio y litio. La Comisión Europea estima que el impacto positivo sobre el crecimiento será del 0,1% en ambos casos”, dice Rimeu.
Más allá de esto, García Herrero destaca que existe mucho potencial en el futuro acuerdo con Australia, principalmente con relación a las materias primas estratégicas. Sin embargo descarta que la UE vaya a integrarse en el CPTPP. “La Comisión no busca ser miembro permanente del CPTPP como Reino Unido. Lo que pretende es más un acuerdo de cooperación, porque ya tienen convenios con la mayoría de estos países. Esto lo hacen porque las reglas del CPTPP pueden servir como un seguro para Europa en caso de que la OMC caiga. Tendrían que haberlo hecho antes, durante el primer gobierno de Trump. Ahora es mucho más complejo porque China aspira a formar parte”, explica la econosmista de Natixis a este periódico.
Sin revolución a la vista
A pesar de estas visiones optimistas, los expertos reconocen que reemplazar la relación entre la Unión Europea y Estados Unidos es sencillamente imposible, por lo menos en el mediano plazo. “El comercio de la UE con estos dos socios es significativamente menor que el comercio entre la UE y EE UU y entre la UE y China. En 2024, el volumen comercial de la UE con la India fue de unos 190.000 millones de euros, algo superior a los 168.000 millones con los países del Mercosur, pero significativamente inferior a los volúmenes comerciales de unos 900.000 millones con China y 1,7 billones con EE UU. Mucho dependerá del grado en que se desvíe el comercio de China y Estados Unidos”, subraya Lennkh-Yunus.
No obstante, el experto de Scope opina que, a medio plazo, el potencial del comercio entre la UE y la India es mucho mayor. “La combinación del gran mercado de la India, sus sólidos fundamentales de crecimiento y la inclusión de los servicios en el acuerdo, que abre el acceso de la UE a sectores importantes como los servicios financieros y el transporte marítimo, debería crear importantes oportunidades”, apuntala desde la agencia calificadora.
Lo que sí parece estar claro es que las tensiones con la Administración Trump no supondrán un menor comercio con EE UU ni un mayor acercamiento a China, que sigue siendo un rival sistémico para la Unión Europea. “Que Estados Unidos no sea un aliado no quiere decir que deje de ser nuestro principal aliado comercial. A pesar de los aranceles, el intercambio con China actualmente supone aproximadamente la mitad de lo que Estados Unidos aporta como socio. Esto no va cambiar porque los chinos no tienen ninguna intención de importar más productos europeos. De hecho, en China se suele comentar que no hay nada que Europa produzca y que a ellos les interese. Pekín no va a ser la solución porque compite con en los mismos sectores”, sentencia Alicia García-Herrero.
Debate interno
En esta coyuntura, cabe recordar que otro de los factores que se debe considerar es la resistencia que existe dentro de la UE contra estos acuerdos. A este respecto, el consenso de los expertos cree que los beneficios superarán al posible daño colateral que estas alianzas puedan ocasionar.
Ana Ballesteros, por ejemplo, recuerda que la idea de la diversificación es clave para depender menos de quienes están demostrando ser menos fiables. “En Europa no estamos en un momento de mirar el bien local por encima del común. Por separado, no se sobrevive en el escenario actual. O actuamos en conjunto, o caeremos en la irrelevancia, y eso es precisamente lo que estos acuerdos representan. La UE como un actor global capaz de diversificar y proteger sus intereses en comunidad. Sin esa unidad, perdemos todos”, avisa la experta de Elcano.
Por otra parte, los especialistas anticipan que serán los Estados miembros orientados a la exportación los que probablemente se beneficien más (siendo dos de ellos, curiosamente, los que más se han opuesto). “Las economías europeas que ya tienen una cuota de mercado significativa en la India, en particular Alemania, Francia e Italia, serán las que más se beneficien del acuerdo. En términos más generales, los países con una sólida base manufacturera orientada a la exportación están bien posicionados para obtener provecho, en particular los que se especializan en maquinaria y equipos y en equipos de transporte, como Alemania y Austria, así como los que tienen fortalezas en la industria química y afines, como Bélgica y los Países Bajos”, explican desde Scope a este diario.
A pesar de esto, los analistas también concuerdan en que los pactos, por sí mismos, no solucionarán los problemas del bloque comunitario. En esta línea, Lennkh-Yunus destaca que la búsqueda de tratados comerciales externos por parte de la UE no debe “distraer la atención” de las importantes reformas que los Estados miembros aún deben aprobar para reducir las barreras comerciales internas.
“Como han dejado claro el FMI y el BCE, las importantes barreras residuales que siguen existiendo en el mercado único europeo siguen siendo una debilidad estructural, lo que refuerza la necesidad de profundizar en las reformas estructurales y las inversiones para impulsar la autonomía estratégica y la resiliencia. Los beneficios que ello reportaría al crecimiento económico y las perspectivas crediticias de Europa superarían con creces el impacto de los acuerdos comerciales exteriores, especialmente teniendo en cuenta el modesto volumen de comercio de la UE con la India y el Mercosur”, declara el especialista de Scope.