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De Mercadona a ACS: las diez empresas españolas con más trabajadores que Soria o Teruel

En su conjunto suman 633.458 puestos de trabajo, cerca del 3% del empleo total en España

Mayores empleadores en España Gráfico
Belén Trincado Aznar
Luis Enrique Velasco

Más allá del generoso beneficio que reportó Mercadona en el último ejercicio, los resultados de la cadena valenciana encierran otro hito: la plantilla rozó los 100.000 empleados en España. El grupo El Corte Inglés, antes de la crisis del ladrillo en 2008, llegó a superar esa marca, con casi 110.000 trabajadores en nómina y desde entonces, ninguna compañía se ha acercado. La firma de Juan Roig acumula actualmente 98.7000 y le siguen el mismo El Corte Inglés y la constructora ACS como los mayores empleadores en el país; estos suman 81.434 y 77.230 empleados respectivamente. La lista de las 10 empresas con las mayores plantillas la cierra CaixaBank que, tras su fusión con Bankia en 2020, que implicó la absorción de la plantilla de esta última, cerró el 2023 con 44.863 trabajadores. En total, las diez empresas computan 637.386 puestos de trabajo, lo que representa el 3% del empleo total en el país.

Siete de las 10 empresas que componen esta lista aumentaron su plantilla en los últimos tres años. Las cifras de contratación no son boyantes en la mayoría de casos (se mueven entre un 3% y un 6%) y son más bien un regreso a los niveles prepandemia, pero responden al buen momento que atraviesa la economía en cuanto a creación de puestos de trabajo. A finales de año pasado, 21,26 millones de personas estaban ocupadas, según la Encuesta de Población Activa (EPA), un récord de empleo en el país. Mercadona, por ejemplo, aumentó su plantilla un 2,3% en el último año y un 5% en los últimos tres. Y la ONCE la cuarta empleadora del país, por citar otro ejemplo, amplió el número de trabajadores en un 4%. FCC también incrementó su plantilla en el último año. En 2022 contaba con 47.625 empleados, mientras que en 2023 contabilizó 48.587.

El crecimiento, sin embargo, se ha encontrado con varios obstáculos por superar. Por un lado, la invasión rusa en Ucrania ha disparado los costes de producción, especialmente de la factura energética y en el precio de los combustibles, lo que ha encarecido la producción y transporte. A esto hay que sumar la espiral de precios, que dejó a la inflación acumulada en España cerca del 16%, lo que, a su vez, supuso un importante golpe en el poder adquisitivo de los hogares.

No obstante, Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide, explica que, a pesar del aumento de los precios, el consumo no se ha visto mayormente afectado gracias a que las familias han recurrido a préstamos al consumo —que en lo que va de año se han incrementado un 8%— o porque los niveles de empleo han seguido creciendo. Esto explica como Mercadona o El Corte Inglés, líderes en empleo, lograron mejorar su facturación en dos dígitos este último año.

La subida de los sueldos también se ha levantado como un muro que flanquear a la hora de ampliar las plantillas. La última subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en febrero situó la base de las remuneraciones en 1.134 euros, un aumento de casi un 20% desde 2019, cuando se situaba en 900 euros. Hidalgo explica que a la mayoría de empresas grandes estos incrementos no les afectan mucho porque pagan salarios por encima del mínimo. El sueldo de entrada bruto mensual de un trabajador de Mercadona, por ejemplo, se sitúa actualmente sobre los 1.553 euros.

Los recortes postcrisis del ladrillo

Pese a todo, algunas empresas se han sometido a restructuraciones internas como respuesta a los cambios de consumo y la aparición de competencia. Es el caso de El Corte Inglés, que emprendió, hace algunos años, un plan de reorganización comercial que ha ido reduciendo considerablemente el saldo de la plantilla. Si antes de la Gran Recesión de 2008, el grupo madrileño llegó a contar con casi 110.000 trabajadores —más personal que soldados activos en el ejército español—; esa cifra se ha reducido en una cuarta parte para este 2023 hasta alcanzar los 81.434 empleados. Los recortes han sido empujados, por un lado, por el cierre de varios edificios, y por otro, por decisiones orgánicas como la venta de la división informática en 2019 o la de Óptica, lo que supuso la separación de al menos 2.700 trabajadores. El gigante comercial también ha recurrido a alternativas al despido, como jubilaciones o bajas voluntarias.

La otra multinacional española que ha ejecutado una reorganización de sus tiendas es la que dirige Marta Ortega. Inditex ha cerrado el 60% de sus tiendas en los últimos 11 años, lo que en paralelo ha supuesto la salida de al menos una quinta parte de la plantilla. En 2008, la textil gallega tenía 54.000 empleados en España en nómina. Tras la reunificación de los locales, esta pasó a contar con 46.000 en 2021. Desde entonces, la contratación se ha mantenido prácticamente estática; para finales de 2023 el grupo de Zara y Pull&Bear contaba con 47.000 empleados, según los últimos resultados. El tijeretazo no ha supuesto, no obstante, una pérdida de productividad. La corporación elevó un 13% sus ventas en 2023 con relación a 2022.

La única entidad financiera que entra en los 10 primeros puestos de la lista es CaixaBank, que consiguió engrosar la plantilla tras su fusión con Bankia en 2020. Antes de la unión, la entidad catalana contaba con 35.600 trabajadores y Bankia con 16.00. Al final, José Ignacio Goirigolzarri, terminó capitaneando una firma con 51.000 personas, aunque ese número se ha recuperado hasta los 44.863 actuales, después de pasar por un ERE que separó a 8.291 empleados a mediados de 2021 y que dejó a la plantilla en 36.109.

No hay que perder de vista, tampoco, las plantillas existentes fuera de las fronteras. Como la de ACS, que a finales de 2023 contaba con una red global de 128.721 trabajadores. El grupo Eulén, especializado en servicios, seguridad y limpieza, por su parte, sumaba más de 90.000 trabajadores en todo el mundo. Incluso, fuera de la lista, se hallan entidades como el Banco Santander, que ostenta una plantilla global de 212.764, la nómina más grande de una empresa en el país, aunque en España esa cifra se reduce a 35.266, según su última memoria.

Muy pocas empresas con muchos empleados

No obstante, el tejido productivo español no se caracteriza por las amplias plantillas. En 2023, solo 190 entidades entraron en la lista de compañías con más de 5.000 empleados a nivel nacional. Este es un registro que se ha ido engrosando a cuenta gotas. En 2008 el país contaba con 112 compañías, es decir, que en los últimos 15 años se han conformado un promedio de cinco empresas al año con este tipo de plantillas. España se queda atrás en el cuadro europeo. En 2022, Alemania contaba con más de 17.045 empresas con más de 250 empleados, mientras que España apenas tenía una cuarta parte de ese número: 4.593.

El grueso de la economía, el 94%, lo componen empresas que tienen una media de 1,7 empleados, lo que hace que España sea, junto a Italia y Portugal, el país con el mayor número de pymes de la Unión Europea, de hecho, según los datos del INE, el 53% de las empresas están conformadas por un único trabajador. Este es uno de los principales problemas de la economía del país, según Hidalgo, quien explica: “Un país con muchos autónomos es un país con bajos salarios y baja productividad. Lo que necesitamos son más empresas grandes con alta productividad y mejores retribuciones”. Un informe de CEPYME también señala que el elevado número de pequeñas compañías está afectando a la recaudación de las arcas públicas, lastrando los datos del paro y del PIB.

Beneficios de las grandes plantillas

Alberto Gavilán, director de talento de Adecco, explica que las plantillas grandes permiten a las firmas organizar la producción de manera distinta, con mucha más eficiencia y enfocadas en mejorar el bienestar de los empleados. Detalla que este tipo de compañías pueden, en concreto, establecer mejores turnos, apostar por la conciliación de los empleados u organizar el teletrabajo con buenos resultados. Con las plantillas, pequeñas —como la mayoría en España— esto es “impensable”, destaca.

Por su parte, Hidalgo puntualiza que las empresas con plantillas reducidas, por debajo de los 50 trabajadores, pagan menos salarios, tienen menos crédito de inversión, hay menor penetración de herramientas tecnológicas; y en las situaciones adversas suelen pasarlo peor porque disponen de menos “músculo financiero”. “Posiblemente, sea la compleja regulación lo que esté limitando el crecimiento de las compañías y, por ende, el tamaño de sus plantillas”, cita este profesor universitario.

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