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A Rusia le sobra gas y le faltan dólares y euros: las claves de la debacle del rublo

Moscú atajó rápidamente con una subida de tipos la devaluación de su divisa, pero la caída de los precios energéticos y la desconexión internacional de Rusia desgastan la economía del país

Gas Rusia Gráfico
Belén Trincado Aznar
Pepe García

Las finanzas rusas se están viendo degradadas, de forma paulatina pero constante, en paralelo a las líneas de defensa en Ucrania. La semana pasada, el Banco Central de Rusia (BCR) elevó en 350 puntos básicos los tipos de interés, hasta el 12%. El motivo para semejante subida, por encima de la que esperaban los analistas, era que el rublo encadenaba meses en descenso y se depreció por debajo del centavo de dólar al cambio. La caída llegó al 47% sobre los máximos marcados poco después de la invasión. Desde entonces la divisa se ha estabilizado, pero aún se deja un 44% desde máximos.

La macroeconomía rusa había aguantado mucho mejor de lo esperado los efectos derivados de la invasión a Ucrania. El FMI esperaba, a comienzos del año pasado, una contracción económica de en torno a un 8,5% en 2022 debido a unas sanciones que virtualmente desconectaron al país de la economía internacional y de Europa, su principal mercado. No obstante, la caída se limitó al 2,1%. Desde el observatorio económico Bruegel destacan que la política fiscal conservadora y una correcta actuación de las instituciones financieras de Moscú ayudaron a que la divisa, tras caer en picado en los primeros momentos de la invasión, volviera a máximos.

No obstante, la clave fue la subida en picado de los precios de los hidrocarburos, principal exportación rusa, que supuso para el país un torrente de divisas internacionales. Sin embargo, esas fortalezas parecen haberse desvanecido a medida que Occidente apenas compra hidrocarburos a Rusia y que los precios de estos se han normalizado. Así, el torrente de dólares se ha secado.

El asunto ya preocupa a las altas esferas. Vladimir Putin se ha pronunciado (por primera vez desde la guerra) sobre el deterioro de las cuentas rusas. Putin pidió al BCR y al Gobierno que hagan más para aliviar la presión sobre los mercados financieros y luchar contra la inflación, que repuntó al 4,3% en julio. Una petición que replicaron, con el volcánico tono habitual, los propagandistas de cámara del presidente.

Vladimir Milov, exviceministro de Energía en el exilio, ha asegurado a Financial Times que el país vive una “hambruna monetaria” por la escasa entrada de divisas internacionales. “Las importaciones se han recuperado, solo que ahora importamos todos los bienes de consumo y manufacturados de China, Turquía, Asia Central y los emiratos, y no de Occidente. Todavía hay que pagarlos en alguna moneda, pero nadie quiere rublos”, explicaba.

A medida que se prolonga la guerra, los crecientes déficits derivados del aumento del gasto militar, la caída de los ingresos por exportaciones energéticas y la creciente dependencia de las importaciones, principalmente tecnológicas, se han combinado para debilitar el rublo y, por tanto, a la economía rusa. Bruegel estimó en una publicación del pasado junio que, en comparación con el primer trimestre de 2022, los ingresos del presupuesto federal disminuyeron un 11,7% y los procedentes de los hidrocarburos un 47%. Mientras, los gastos federales aumentaron un 19,5%, de los cuales las adquisiciones del Estado crecieron un 50,6% –dentro de este último monto se encontraría la compra de armamento–.

Las rúpias no son dólares

Por otra parte, la calidad de los ingresos en divisas también se está deteriorando. El economista ruso Igor Lipsitz explicaba en el periódico ruso The Insider que debido a la interrupción de los canales tradicionales, gran parte de las exportaciones de petróleo y gas se dirigen ahora a India y China, que pagan en monedas que no son totalmente convertibles. “Rusia se obstina en suministrar petróleo a India e incluso aumenta sus entregas, pero a cambio recibe principalmente rupias. Lo que hará con ellas sigue sin estar claro, ya que no pueden convertirse ni negociarse en el mercado de divisas”, argumenta Lipsitz.

El Banco Central Europeo (BCE) resaltó en un artículo la negativa de los bancos intermediarios a facilitar las transacciones en dirhams, después de que Rusia solicitara a las refinerías indias que liquidaran el comercio de petróleo ruso en la moneda de los Emiratos Árabes Unidos en julio de 2022. La operación terminó por aplazarse hasta enero de 2023 debido a esa negativa. Del mismo modo, Reuters publicó a comienzos de julio que las refinerías indias han empezado a pagar algunas importaciones de petróleo de Rusia en yuanes chinos, ya que las sanciones occidentales obligan a Moscú y a sus clientes a buscar alternativas al dólar para liquidar los pagos.

Esto está provocando que el Kremlin se haya convertido en uno de los principales clientes del yuan chino. El BCE destaca que la proporción del comercio de bienes de Rusia facturada en rublos y en la moneda china aumentó sustancialmente en 2022, principalmente a expensas del dólar estadounidense y el euro. El comercio de Moscú facturado en renminbi chino aumentó hasta el 16% y Rusia se situó entre los seis principales países para los pagos transfronterizos en yuan, con una cuota de casi el 2% en diciembre de 2022.

Aunque la cuota del comercio mundial que ocupa EE UU es tan solo del 10%, cerca del 40% del comercio de bienes se realiza en dólares, según las estimaciones de la autoridad bancaria europea. Además, los pagos de deuda pública, las transacciones en los mercados de capitales y las cotizaciones de las principales materias primas, como el petróleo, también se realizan en moneda americana, sea dentro o fuera de las fronteras estadounidenses. Desde el inicio de la invasión, Rusia está fuera del sistema internacional de pagos SWIFT, lo que hace que su moneda, al mismo tiempo, esté aislada internacionalmente y su demanda se vea mermada.

Se apagó la llama del gas y el petróleo

Con los precios energéticos disparados durante gran parte del año pasado y los países europeos reordenando sus mercados energéticos, Rusia consiguió aumentar la entrada de divisas occidentales en su economía. Además, Moscú consiguió sortear las sanciones internacionales sobre sus importaciones a productos foráneos, como los semiconductores, y exportaciones, principalmente las energéticas.

No obstante, el precio del gas y el petróleo han dejado de estar disparados. Por ejemplo, desde que alcanzara su máximo en agosto de 2022, el precio del TTF holandés –la referencia del gas– ha caído casi un 90%: desde los 339,2 euros el megavatio–hora (MWh) al entorno de los 42,57 euros MWh el 22 de agosto.

Esta caída de ingresos, sumado a que los países europeos han cortado el flujo comercial con Rusia ha limitado el acceso del Kremlin tanto a los mercados occidentales como a sus divisas. En la semana 32 del año –el 7 y el 13 de agosto–, el volumen de tránsito de combustible por los gasoductos que conectan Rusia y Europa ha caído casi un 78% entre 2021 y 2023.

Por otro lado, la exportación de productos petrolíferos a la región se ha desplomado alrededor de un 97% entre enero y mayo y ha pasado a suponer tan solo 1.090 millones de euros en 2023.

Reuters recogió el pasado jueves el análisis de Alfa Bank, quiénes afirmaron que, además de vender menos crudo a los países europeos, Rusia limita su exportación para apoyar los precios mundiales, lo que debilita al rublo. “Otros mercados se han abierto para Rusia, pero Moscú se ve obligado a vender con descuento. Cualquier aumento de la oferta provocaría una caída de los precios mundiales”, destaca la agencia británica.

Pagos a Rusia

En Cripto.  El BCE resalta que durante un tiempo se especuló con que Rusia haría uso de divisas virtuales para eludir las sanciones, aunque también reconoce que existen “pocas pruebas” al respecto.  Aunque Irán utiliza criptodivisas para pagar algunas de sus importaciones, la autoridad bancaria afirma que el tamaño de las importaciones rusas es demasiado grande en comparación con la liquidez disponible en los mercados de estas monedas.

Modus operandi.  Reuters destaca que la Indian Oil Corp, el mayor comprador comprador de crudo ruso del país, se convirtió en junio en la primera refinería estatal en pagar algunas compras rusas en yuanes. Aunque India no reconoce las sanciones occidentales contra Moscú y sus compras de petróleo ruso pueden no infringirlas, la agencia británica destaca que los bancos indios se muestran recelosos a la hora de compensar los pagos por dichas importaciones. El Banco Estatal de la India, rechazó el pago en dólares previsto por la refinadora para un cargamento entregado por Rosneft.

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Pepe García
Redactor de la sección de Economía de Cinco Días. Estudió Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y cursó el Máster de periodismo UAM - EL PAÍS.

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