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Barceló ganará un 25% menos este año por el desplome de turistas desde Estados Unidos a México

El grupo turístico prevé cerrar con un beneficio neto de 250 millones frente a los 330 millones obtenidos doce meses antes

Simón Pedro Barceló, copresidente y consejero delegado del grupo Barceló, en el hotel Barceló Emperatriz de Madrid.Pablo Monge

El año 2026 no será en el que el grupo Barceló vuelva a lograr un récord de beneficios. Más bien todo lo contrario. Tras encadenar cinco años consecutivos de crecimiento y alcanzar un máximo histórico en 2025, con 330 millones de euros, la compañía, compuesta por la división hotelera y la división de viajes (Ávoris), verá como el resultado retrocederá un 25% hasta los 250 millones de euros. En una entrevista en exclusiva con este periódico, en el marco de la vigesimosexta cumbre del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada la pasada semana en Malta, el copresidente y consejero delegado de Barceló, Simón Pedro Barceló, confirmó esa corrección. “Nuestra estimación es que vamos a estar claramente por debajo del 2025 y de 2024. Y la razón fundamental es la bajada de demanda en Estados Unidos hacia los destinos del Caribe y fundamentalmente hacia México, donde tenemos una presencia importante”.

Barceló empezó a operar en México en 1985, con lo que este año cumple 41 años de actividad, lo que le convierte en la hotelera española más longeva en el país azteca. En ese período ha invertido 1.200 millones de euros en la compra de activos y cuenta con una plantilla cercana a los 10.000 empleados. La última operación la cerró el 1 de diciembre de 2025, con la adquisición de dos hoteles en Ciudad de México y Monterrey por 85 millones de dólares (73 millones de euros), con lo que suma una cartera de 22 hoteles, de los que 18 son vacacionales y cuatro son urbanos.

Pese a esa fuerte bajada del beneficio, el máximo directivo de la segunda hotelera de España por tamaño opta por el optimismo y prefiere ver el vaso medio lleno a medio vacío. “Rompemos una tendencia de ir mejorando nuestros resultados todos los años que empezamos en 2021. Pero seguimos con un nivel de resultados extraordinariamente positivos. De hecho serán los terceros mejores de nuestros 95 años de historia”.

¿Por qué se ha producido ese desplome del turismo estadounidense al Caribe? Barceló identifica cuatro factores que han confluido al mismo tiempo. “Los años electorales, aunque no sean presidenciales, generan cierta incertidumbre entre los ciudadanos. Otro elemento han sido las diferentes alertas advirtiendo sobre la falta de seguridad en determinados destinos. El tercero es la aparición del sargazo [un alga marina que desprende un mal olor y que se acumula por toneladas en las costas mexicanas], que afecta a la satisfacción del cliente, ya que no se encuentra con unas playas como las que se ha imaginado con arena blanca y con el mar cristalino. Y el cuarto es la depreciación del dólar frente a otras monedas, lo que encarece sus viajes a otros países”.

Ese tipo de cambio desfavorable al dólar también le ha pasado factura a la cuenta de resultados del grupo balear. “La apreciación del peso mexicano y de las otras monedas latinoamericanas contra el dólar nos perjudica. Pero es que además tenemos un segundo efecto adverso, cuando el dólar está depreciado, que es la conversión de beneficios en dólares a euros para consolidar resultados”.

No es la única piedra que se ha encontrado el grupo a lo largo de este año. Transcurridos nueve meses desde que fichó a Deloitte para encontrar comprador para Ávoris, Simón Pedro Barceló, al que le quedan aún cinco años al frente de la compañía hasta que en 2031 tenga que dejar su cargo ejecutivo, reconoce que todavía no han podido cerrar la transacción en los términos que hubieran querido. “La operación perfecta para nosotros es la venta de toda la división de viajes. Y en esa hipótesis seguimos trabajando”, asegura en relación a la posibilidad de sacarla a Bolsa o de trocear la venta, alternativas que se han sondeado, pero que por ahora están descartadas. “Afortunadamente, Ávoris está mejorando sus resultados. Y mientras que no haya una operación corporativa, nosotros a mejorar resultados, a invertir y a seguir y a seguir creciendo”, apunta Barceló, que cree que aún existe un margen de mejora amplio en los resultados para los próximos años. “Por ello nosotros pretendemos vender por el valor que creemos que la compañía puede generar. Y por ahora no ha surgido ningún comprador. Y no tenemos ninguna urgencia”.

En un escenario nacional en el que la llegada de turistas extranjeros se ha acelerado en verano, lo que anticipa que este año se superarán con holgura por primera vez los 100 millones de turistas extranjeros, Barceló cree que las futuras elecciones servirán para decidir si superar ese umbral es positivo o negativo. “Si los españoles votamos a quienes lo consideran más negativo [en clara alusión al actual gobierno en funciones], lo normal es que el turismo no crezca. Si los españoles votamos a quien lo ve como más positivo, el turismo seguirá creciendo. Yo suelo hacer la misma reflexión en un contexto en el que España va a superar los 100 millones de turistas y el mundo los 1.500 millones. Si el Gobierno decide que España pase de 100 a 50 millones de turistas, al mundo turístico no le pasará nada. Pero a España probablemente le puedan pasar cosas y cada uno tiene que valorarlo”.

Frente a la generación de riqueza y de empleo, la cara b de ese crecimiento es la masificación y un agravamiento de la crisis de vivienda. “Yo soy hotelero y defiendo el modelo de turismo hotelero. En muchos lugares hay una convivencia razonable entre el turismo hotelero y turismo residencial. Pero el turismo hotelero no genera las crisis que genera el residencial. La oferta, sobre todo en edificios plurifamiliares y en su gran mayoría ilegal, es la que crea una tensión social por la convivencia y la que genera al mismo tiempo una reacción social contra el uso de la vivienda a la actividad turística. Por lo tanto se dispara contra el turismo, cuando debería dispararse contra el turismo residencial y sobre todo el ilegal”.

Coincidiendo con su salida de la compañía, 2031 también será el año en el que Barceló cumplirá 100 años. “Espero que en esa fecha siga siendo 100% de la familia Barceló. No creo que ninguno de los actuales once accionistas de tercera generación se planteen una venta en estos próximos años. Y también espero que sea una compañía hotelera más sólida que siga teniendo una posición patrimonial muy consistente, más rentable porque sigamos creciendo con la capacidad de inversión y más diversificada por tener más presencia en más países y más productos”. Al frente de la compañía podría estar su hija Marta, que a su cargo como presidenta de Crestline, la gestora que opera los hoteles en EE UU, suma desde el pasado mes la vicepresidencia para Europa, Oriente Medio y África de la división hotelera.

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