La balanza comercial del automóvil español se desploma un 84% por la caída de la producción y las compras a China
El saldo positivo fue de 501 millones. Excluyendo la fabricación de componentes, la cifra fue de 3.344 millones


La balanza comercial del automóvil español se ha desplomado en el primer semestre del año. Según los datos remitidos por la patronal de fabricantes de coches, Anfac, el saldo positivo del sector se desplomó un 84,1% en comparación con el mismo periodo del ejercicio precedente, debido principalmente a la caída de la producción de las fábricas españolas y la baja demanda de los mercados europeos. En total, el sector de automoción registró un saldo positivo de 501 millones de euros para el país entre compras y ventas al exterior.
Si solo se cuenta la comercialización de vehículos, la balanza comercial arroja un positivo de 3.344 millones, un 41,2% menos que hace un año. Aun así, el vehículo, que tradicionalmente fue el producto con mayor saldo positivo del comercio exterior español, logra mantenerse en segundo lugar, solo por detrás de los productos de alimentación, que arrojaron una cifra de 9.357 millones. Esta caída del aporte de la comercialización de vehículos se explica porque las exportaciones apenas subieron un 1,3%, hasta los 20.503 millones, mientras que las importaciones se dispararon un 17,8%.
Tras este incremento se encuentra principalmente China, que ha aumentado sus ventas de coches a España un 51,8%, hasta los 1.913 millones de euros, lo que le da una cuota del 11,1%. También es notable el crecimiento de las compras a Japón, que crecieron un 37,7%, hasta los 1.450 millones; y a Reino Unido, que se dispararon un 65,2%, hasta los 1.164 millones. Alemania, sin embargo, continúa siendo el principal vendedor de coches a España con una cuota del 24,3% y unas comercializaciones que ascienden a 4.177 millones de euros, un 9,5% más que en el mismo periodo de 2025.
El gran desequilibrio viene, no obstante, de la comercialización de componentes, que arrojó unas cifras negativas de 2.842 millones, un 12,2% peor que hace un año. Las exportaciones de piezas se mantuvieron estables, con una leve subida del 0,3% (6.117 millones), mientras que las importaciones crecieron un 3,8%, hasta los 8.959 millones.
La caída de la producción de vehículos en España se ha resentido en los últimos dos ejercicios —este año va camino de cerrar con una nueva caída— por tres motivos: la adaptación de las líneas de las fábricas nacionales a la llegada de nuevos modelos eléctricos, como ha sido el caso de las plantas de Mercedes Vitoria, Volkswagen Navarra o Seat Martorell; la pérdida de modelos de Ford Almussafes (Valencia), que se mantiene a día de hoy con un solo modelo, pero que espera la llegada de nuevos coches tanto de la compañía estadounidense como de la china Geely; y la débil demanda de los principales mercados europeos, que no han logrado recuperar el nivel de matriculaciones prepandemia. España sí se encuentra en camino de volver a esa cota de ventas, pero la producción nacional se dedica principalmente a exportación, en torno a un 90%.
“Aunque los vehículos mantienen un saldo comercial positivo y siguen siendo uno de los principales productos exportados en nuestro país, la fuerte reducción del superávit en este primer semestre es una señal que debemos atender. La adaptación de las fábricas a la producción de nuevos modelos electrificados está condicionando temporalmente nuestros volúmenes de producción y exportación, al mismo tiempo que las importaciones crecen con fuerza”, ha señalado Jóse López-Tafall, director general de Anfac, que ha subrayado la necesidad de reforzar “la competitividad de las fábricas” españolas para mantener su peso industrial y exportador.
“La llegada de nuevos modelos electrificados, tanto en el ámbito de mercado como para nuestros centros de producción, debe ayudarnos a recuperar impulso y consolidar a España como uno de los grandes polos de automoción de Europa”, ha añadido.