Ir al contenido
_
_
_
_

El control aéreo francés y la biometría en fronteras amenazan un verano de récord para el transporte aéreo

Aerolíneas y aeropuertos piden un apagón de los sistemas tecnológicos de control de entradas y salidas de viajeros para evitar colapsos en las terminales

Puestos de control de viajeros en el aeropuerto de Madrid-Barajas.Ministerio del Interior

El sector aéreo está en alarma este verano por dos posibles escollos para cumplir con la calidad del servicio y con las propias programaciones: la ralentización en el control de pasaportes por los sistemas biométricos de entradas y salidas, conocidos como SES (EES por sus siglas en inglés), y la amenaza que supone cada temporada estival el control aéreo francés, ya sea por huelgas o por falta de efectivos.

Sobre los servicios de la firma gala de control DSNA, en el Senado parisino ha salido a la luz un informe firmado por Vincent Capo-Canellas, de Union Centriste y presidente del Grupo de Estudios sobre Aviación Civil, en el que se describen importantes fallos de gestión e ineficiencias que hacen de Francia el punto más débil del espacio aéreo europeo. La situación lleva años afectando a la movilidad doméstica y también a miles de sobrevuelos con origen o destino en España, Portugal, Reino Unido, Irlanda, Italia, Alemania, y una larga lista de países.

El informe sostiene que si no se introducen medidas correctivas, el control francés no podrá hacer frente a la creciente demanda de vuelos en 2030 y motivará pérdidas a las aerolíneas por unos 1.700 millones anuales a partir de 2035. Ante tal escenario, la aerolínea líder en Europa, Ryanair, ha vuelto a exigir a las autoridades de la Unión Europea protección para los sobrevuelos en Francia durante las huelgas y que se acelere el programa de modernización de la DSNA.

El duro documento de Capo-Canellas relata que la DSNA ocasionó 6,6 millones de minutos de retraso en vuelos el año pasado (cerca de un tercio de todas las demoras en Europa) y 800 millones en pérdidas para las compañías aéreas.

En cuanto al controvertido Sistema de Entrada y Salida, cuya implantación fue recogida como imperativo en el Reglamento (UE) 2025/1534, la preocupación es unánime entre aerolíneas y operadores aeroportuarios. Las asociaciones Iata y A4E han reclamado que se apague hasta septiembre esta tecnología en fronteras para evitar lo que Ryanair vaticina como “un caos en el control de pasaportes”. El SES recopila, registra y almacena los datos que figuran en los documentos de viaje, la fecha y el lugar de cada entrada y salida, además de la imagen facial y las impresiones dactilares. La eficiencia del sistema depende, en gran parte, de la agilidad de los viajeros en la realización de las gestiones y de la robustez de la central que recoge los datos biométricos, EU Lisa, agencia de la Unión Europea gestora de los grandes sistemas informáticos de seguridad, fronteras y justicia.

Para la próxima semana se han previsto encuentros entre la Comisión Europea y representantes del sector aéreo en los que se abordará el asunto del cuello de botella en que se han convertido los SES. Entre tanto, Ryanair ha advertido a sus viajeros de largas esperas en las terminales cuando se viaja fuera del espacio Schengen, lo que puede afectar al normal funcionamiento de las terminales.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) se ha sumado al Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), y a las citadas A4E e Iata (firmaron una carta conjunta el 29 de junio), en la demanda de un parón en el uso de los SES. En cada uno de estos foros se apoya la modernización de la vigilancia en frontera, pero se trata de evitar problemas en plena temporada alta. De no facilitarse una vuelta temporal a los controles tradicionales de pasaportes, se pide mayor ritmo de implantación de la aplicación Travel to Europe para el registro en el sistema; más información en los puestos de control, y un refuerzo de personal en los puestos fronterizos. La regulación europea permite cierta flexibilidad, durante un máximo de seis horas, en la recogida de datos biométricos en caso de colapso en las terminales.

El WTTC realizó en mayo una encuesta entre 2.500 viajeros de larga distancia de Canadá, EE UU, Reino Unido y Australia en la que se aprecia que las esperas de tres o más horas ante las cabinas de revisión de pasaportes podrían disuadir a un tercio de los viajeros de sus planes de desplazarse al espacio Schengen. La organización ha extrapolado los resultados y cifra las llegadas a Europa en riesgo en 41 millones, así como un impacto económico de 45.400 millones de dólares (39.350 millones de euros) por el temor a que los SES lastren a los aeropuertos europeos.

Gloria Guevara, presidenta del WTTC ha explicado a través de un comunicado que el SES “representa un paso importante hacia fronteras más inteligentes y seguras para Europa. Pero la implementación debe ser práctica, coordinada y centrada en el viajero. Si se aceptan largas demoras, los viajeros buscarán en otro lugar”. Su llamamiento de flexibilidad se dirige directamente a la CE, reclamando un trabajo conjunto con las industrias turística y aérea “para garantizar que el sistema cumpla su promesa de mejores fronteras sin crear barreras no deseadas para viajar”. Según las estimaciones de este órgano mundial, el negocio de los viajes contribuyó con 3 billones de dólares a la economía europea en 2025, sosteniendo 40,7 millones de empleos.

Puntos críticos

El tiempo que se lleva el escaneo del pasaporte, la toma de huellas e imagen de la cara del viajero casa mal con el fuerte volumen de tráfico que se espera este verano, ante lo que Ryanair cita a los aeropuertos de Tenerife Sur, Palma, Alicante y Málaga entre los que pueden tener problemas. También incluye entre los puntos críticos de su red a los de Milán Bérgamo, Cracovia y París Beauvais. Fuentes del sector apuntan a Lanzarote e Ibiza por destacar entre los que reciben más tráfico británico.

El problema se hizo patente la semana pasada en los aeropuertos de Roma. El consejero delegado de la operadora Aeroporti di Roma, Marco Troncone, declaró en una entrevista concedida a Financial Times que el SES exponía a un posible caos a Fiumicino y Ciampino, teniendo como única salida suspender esos controles fronterizos biométricos. “No hay forma de que podamos completar el 100% de los registros”, advirtió el ejecutivo. Los dos aeropuertos implantaron el sistema en octubre del año pasado, cuando también lo hizo Madrid-Barajas. El plazo máximo permitido por la UE expiró el pasado mes de abril.

“Cuando Europa entra en el periodo de viajes más concurrido del año, está claro que SES aún no está preparado para los picos de tráfico. Los pasajeros y sus familias no deberían ser utilizados como conejillos de indias para un sistema de control de pasaportes a medio hacer que podría ocasionar largas colas, vuelos perdidos y estrés innecesario”, se queja el director de operaciones de Ryanair, Neal McMahon, quien aplaude la decisión de Grecia de aplazar unas semanas el uso de la tecnología.

La compañía que mueve más aviones en España ya constató en mayo la problemática ante los controles de pasaporte en aeropuertos de la red de Aena. Entonces denunció esperas de una hora. La empresa se dirigió a los gobiernos de los 29 países incluidos en el SES para pedir la suspensión hasta la próxima temporada de invierno, reclamación que cayó en saco rato. “No tiene sentido que países como España sigan adelante con la implantación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas de la UE cuando claramente no están preparados para ello”, ha criticado McMahon desde Ryanair.

El director ejecutivo de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), Uku Särekanno, advirtió el 9 de junio en un foro organizado en Londres por la asociación profesional del sector turístico del Reino Unido (ABTA) que el sistema SES podría tardar entre uno y dos años en estabilizarse. La asociación replicó de inmediato, tildando de doloroso el aviso y urgiendo medidas para acortar esos plazos.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_