Renault estudia copiar el modelo de cooperación con la china Geely en más países fuera de Europa
El director mundial de la marca francesa, Fabrice Cambolive, resalta los buenos frutos de la alianza entre ambas empresas, que comparten el negocio en Brasil, en los motores de combustión y son socios en Corea

El grupo Renault ha encontrado en la china Geely, que acaba de anunciar justo esta semana el desembarco de sus primeros modelos y concesionarios en España para este ejercicio, a un socio ideal para el desarrollo de su negocio fuera de Europa. Ambas compañías son socias, por ejemplo, en Corea del Sur, donde Geely posee el 34,02% del negocio de Renault. Allí, por ejemplo, además de hacer modelos propios como el Grand Koleos o el nuevo Filante, Renault ensambla en su fábrica de Busán coches de Polestar, una marca de coches eléctricos de lujo controlada por Geely. “El modelo de cooperación con Geely se puede copiar en otros sitios. Incluso puede ser el socio mayoritario en algunas regiones”, reflexiona el director mundial de la marca Renault y director de crecimiento de la compañía, Fabrice Cambolive, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas, en el marco de una visita a Renault Corea a la que ha sido invitado este periódico. La fábrica que tiene Renault en el país hizo 84.000 unidades el año pasado, aunque tiene capacidad para 200.000.
En otro mercado internacional clave para la compañía gala, la alianza ha ido más allá y Renault ha creado una joint venture a partes iguales con Geely, aunque Cambolive descarta extrapolar este modelo de asociación en concreto a mercados como Europa. En el Viejo Continente, de momento, ambas empresas limitan su cooperación al negocio de los motores de combustión, donde ambas empresas han creado Horse, que tiene sede operacional en Madrid. En el mercado europeo, ambas compañías pasarán a ser competidoras con el desembarco de Geely, que llegará con modelos de su propia marca este año y como se acaba de ratificar para el caso español.
La hoja de ruta no cambia en Europa
En Europa, Cambolive asegura que la automovilística no cambiará su hoja de ruta para los próximos años tras la flexibilización aprobada por la Comisión Europea, que permitirá que en 2035 se sigan vendiendo coches de combustión. “Vamos a entender realmente lo que han aprobado cuando tengamos el texto final”, dice Cambolive, que pone el acento en los vehículos eléctricos pequeños: “Hay que ver cómo se va a incentivar la compra de los eléctricos de menos de cuatro metros de largo”.
Además de la rebaja del objetivo de emisiones de 2035, Europa aprobó el año pasado una moratoria en la normativa de emisiones CAFE que entró en vigor en 2025: gracias a ella, todos los fabricantes que superaron el nuevo límite de emisiones medio para sus vehículos nuevos, no tendrán que pagar multas en el corto plazo, sino que se hará una media entre las emisiones de 2025 y 2027. Entonces, sí que habrá que pagar en caso de que se superen los objetivos de la CAFE. “En el ámbito de los coches de pasajeros, estamos en una trayectoria que nos permite no pagar multas en los próximos años. Sin embargo, necesitamos más flexibilidad en los vehículos comerciales”, admite Cambolive.
En este sentido, el grupo galo está creciendo en el campo de los eléctricos de la mano de su exitoso Renault 5, aunque no está teniendo el mismo resultado con el Renault 4, del que la empresa está estudiando hacer una versión con tracción a las cuatro ruedas. Recientemente, además, ha lanzado el nuevo Twingo, su primer eléctrico desarrollado en dos años (una velocidad equiparable a la de las marcas chinas), que se hará en la planta de Novo Mesto, Eslovenia. Este vehículo, que se comercializará con un precio de partida inferior a los 20.000 euros sin contar ayudas, será, junto al Spring eléctrico de Dacia que saldrá este año, la punta de lanza del grupo galo para aumentar su cuota de eléctricos con vehículos asequibles. “El nuevo Spring es interesante, porque tendrá más autonomía al mejor precio. Tiene que seguir jugando un papel importante”, afirma Cambolive.