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Así se fraguó la operación del BBVA y el Sabadell: había que ir con todo antes de que fuera tarde

La entidad catalana, que se sentía más fuerte que nunca, no se esperaba tan pronto un movimiento de este calado, pero todo depende ahora de Sant Cugat

Sabadell
Fotografía de archivo de la sede corporativa del Banco Sabadell en Sant Cugat del Vallés (Barcelona).Toni Albir (EFE)

“Tengo malas noticias para la banca de inversión, porque no vemos mucha actividad de fusiones y adquisiciones”. César González-Bueno, consejero delegado del Banco Sabadell, respondía con soltura y confiado a la pregunta lanzada por un representante de JP Morgan en la conferencia con analistas e inversores celebrada hace justo una semana, en la mañana del 25 de abril. “Nos gusta realmente nuestro actual perímetro”, insistía un directivo en cuyas palabras se apreciaba cierto orgullo por la capacidad de recuperación de su entidad cuando se le cuestionó directamente si esperaba algún movimiento corporativo en la banca europea y, particularmente, española.

De hecho, la analista que planteó la cuestión (perteneciente al mismo banco de inversión que trabaja habitualmente con el BBVA, y que le ha asesorado en su asalto sobe el Sabadell) hablaba de una posición “muy fuerte” de la entidad catalana, como si la que tenía una operación en mente fuera la entidad liderada por González-Bueno (hace unas semanas el objeto de especulación era Unicaja). La realidad ha emergido con el resultado contrario: Banco Sabadell no sale de compras, sino que quieren comprarlo, en un camino de consolidación bancaria en España que no deja de comprimirse. El BBVA intenta de nuevo la baza del Sabadell en una operación que, pese al fracaso de 2020, nunca desapareció de sus planes. Eso sí, estos cuatro años cambian la ecuación: Sabadell es cuatro veces más caro y BBVA vale el triple.

Tanto han cambiado las cosas en este cuatrienio que ni en el mercado ni en el Banco Sabadell se barruntaba una apuesta de este calado. Durante la tarde del martes los corrillos financieros repetían la misma pregunta: ¿Por qué ahora? La carta remitida por el BBVA al consejo de administración del Sabadell este miércoles tiene muchas derivadas y justificaciones, pero no aclara nada sobre el momento escogido.

Un momento extraño y peculiar. Porque sucedió durante una mañana víspera de un largo puente festivo en la Comunidad de Madrid. Las acciones del Sabadell marcaban su tercera subida consecutiva después de la presentación de resultados donde JP Morgan preguntó por operaciones corporativas: hasta un 15% en tres días. El martes, Sabadell marcaba alzas modestas, en torno al 1,5% cuando a las 13:16 el periodista de Sky News Mark Kleinman publicaba en X (red social antes conocida como Twitter) la propuesta de BBVA, indicando a su vez que JP Morgan es el asesor de la firma española y que Sabadell desmentía la noticia. La agencia Bloomberg, cuyos terminales están en las mesas de negociación de brokers de todo el mundo, replicó la noticia un minuto después.

La acción se disparó en Bolsa en cuestión de segundos. Entre las 13:15 y las 13:20 Sabadell subió un 5,5%. En ese periodo, además, se negociaron 10 millones de acciones, más de una tercera parte de las que se movieron en toda la sesión del lunes, probablemente a causa de los programas automáticos que rastrean las redes sociales en busca de pistas. Con todo, la operación estaba desmentida por Sabadell (como indicó el propio Kleinman), y el mercado reaccionó con cierta displicencia ante una canción ya conocida. A las 13:40 la acción estaba más barata que antes del tuit original.

Siete minutos después saltaba la bomba en forma de una comunicación de BBVA a la CNMV donde confirmaba la noticia: la propuesta se había trasladado a Josep Oliu, presidente del consejo de administración de Sabadell, y BBVA ya tenía asesores trabajando sobre la operación. El mercado, obviamente, empezó a cotizar la posible compra, aun a falta de detalles clave. A las 14.23 está fechado el comunicado del banco catalán, escueto (como es habitual), pero donde sí especificó el instante en el que recibió la propuesta: 13:43 horas, apenas 40 minutos después de que la noticia apareciera en la prensa británica.

La acción de Sabadell volvió a subir con fuerza mientras BBVA acababa dejándose el 6,65%. ¿La traducción de todo este vaivén bursátil? BBVA iba a por el Sabadell y tenía que ir en serio. “Tienen que ir con todo porque no se pueden permitir otro traspié”, transmiten diversas fuentes financieras viendo la historia desde la perspectiva de los hechos consumados. Aparentemente, BBVA tenía el trabajo avanzado. 24 horas después de confesar sus intenciones y en pleno Día del Trabajo, uno de los seis días al año en los que la Bolsa española permanece cerrada, hizo pública la carta enviada al consejo de administración del Sabadell con todos los detalles de su órdago.

De vuelta al martes por la tarde, el consejo de administración de Banco Sabadell se reunía de urgencia, si bien solo a título informativo. Fuentes cercanas a la cúpula del grupo de origen catalán sostienen que el presidente, Josep Oliu, esperaba —o se temía— un movimiento de este tipo. Otras defienden que para hablar del grado de conocimiento de la operación se tiene que calificar la operación de “informada” más que de “consensuada”. Una tercera fuente admite que se trata de “una operación agresiva, no hostil”, mientras desde otros despachos se apunta, por el contrario, que sí hubo aproximaciones previas entre ambas entidades, donde se debatieron, incluso, algunas de las condiciones expresadas en la carta. Matices para una operación que, como sí apuntan todas las fuentes, ni sus promotores esperaban que saltara tan pronto a primera línea de la actualidad. Desde el banco catalán mantienen silencio.

La filtración de la noticia ha reventado los plazos: lo habitual en estas operaciones es que se produzca un acto formal de entrega del documento de propuesta y, una vez se conoce, ambas entidades lo anuncian, como sucedió en 2020. Esta vez no ha sido así. De todos modos, “hace tres años y medio Josep Oliu puso fin a las negociaciones para fusionar el BBVA y el Sabadell, y si lo pudo hacer fue porque había participado en una operación amistosa”, añaden desde el entorno del empresariado catalán.

La idea de la entidad en estos momentos es otorgarse unos días de reflexión antes de dar una respuesta a una oferta que le mete presión en el mercado. Para ello, se deberá convocar un nuevo consejo, que se espera para mañana o el próximo lunes. A expensas, eso sí, de un mercado que no tiene por costumbre esperar acontecimientos. Tras el asombro, llega tomar distancia y reflexionar: la pelota está en el tejado de la sede de Sant Cugat.

“Los accionistas ya conocen los detalles de una propuesta que les da una prima sobre una cotización que se ha revalorizado de forma importante en los últimos años”, dice otra fuente que sigue de cerca las operaciones corporativas. Así, el BBVA ha matado dos pájaros de un tiro: por un lado, es transparente con su propuesta y evita especulaciones. Y, por otra parte, presiona al consejo del Sabadell ante el interés que pueda suscitar entre los inversores de la entidad vallesana. “Es una oferta, como mínimo, interesante. Si la desestiman, deberán explicarlo muy bien a los inversores”, añade otra fuente conocedora de la preparación de la oferta del grupo de origen vasco.

Lo que en un inicio parecía un puzle a medias, que pillaba a contrapié a propios (BBVA) y extraños (Banco Sabadell), ahora parece encajar en casi todos los puntos. “Tiene todo el sentido del mundo”, tercia otra fuente del sector. Si bien es cierto que el contexto no parece el ideal para hacerse con otra entidad, al estar el sector financiero en la cresta de la ola tras la abrupta subida de tipos fijada por el Banco Central Europeo (BCE) entre julio de 2022 y septiembre de 2023, fuentes conocedoras de los trabajos internos del BBVA consideran que la ventana de oportunidad de compra se podía cerrar en los próximos meses.

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