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Azuaga renuncia como presidente de Unicaja tras zanjar la guerra interna en el banco

La entidad ha iniciado una nueva etapa que estará pilotada por Isidro Rubiales como consejero delegado

Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.
Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.Manuel Casamayón

Manuel Azuaga ha presentado su renuncia como presidente de Unicaja. El banquero andaluz ha puesto punto y final a una etapa en la entidad malagueña y ha presentado este viernes su renuncia al consejo de administración, según ha informado el banco en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De esta forma, Azuaga dejará la entidad después de asegurar su gobernabilidad tras zanjar la guerra interna que había vivido el consejo en los últimos años tras la fusión con Liberbank que dividió al máximo órgano de gobierno del banco. Esta renuncia tendrá efectos una vez obtenida la no objeción supervisora del Banco Central Europeo (BCE), y cuando se acuerde la designación de un nuevo presidente. De hecho, Unicaja detalla que ya ha activado el plan de sucesión en el que contará con el apoyo de un consultor independiente para encontrar un candidato a sustituirle.

“El señor Azuaga ha señalado que, una vez culminada en todos sus aspectos la fusión con Liberbank, finalizado el periodo transitorio previsto en la misma, así como culminados distintos procesos en el ámbito de la gobernanza de la sociedad con los acuerdos adoptados en la Junta General Extraordinaria celebrada recientemente, es el momento idóneo para su relevo en el cargo y poner fin a su carrera desarrollada en Unicaja Banco desde su constitución en el año 2011, y en las entidades que lo precedieron, desde 1986″, ha explicado Unicaja en el mismo comunicado.

Azuaga había sido reelegido como presidente de Unicaja en abril de 2022 para un mandato que finalizaría en 2025. La intención del banquero es dejar resuelto su cargo en la próxima primavera, por lo que dejaría su puesto con un año de antelación.

Plan de sucesión

Durante los dos últimos años, Azuaga ha vivido momentos de turbulencias en el máximo órgano de gobierno de Unicaja. Tras la euforia por la fusión con Liberbank, que creó el quinto mayor banco del mercado español por volumen de activos, el consejo se dividió en dos bandos que provocaron una lucha interna por el control de la entidad. Por un lado, el frente asturiano, formado por consejeros cercanos al exconsejero delegado Manuel Menéndez y al expresidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel. Por otro, el frente malagueño, integrado por consejeros afines a Azuaga y al actual presidente de la Fundación Unicaja, José Manuel Domínguez.

Esa guerra se saldó con el cese de Manuel Menéndez como máximo ejecutivo el pasado mes de junio y que se tomó como el primer paso del banco para apaciguar la tensión e iniciar una nueva etapa. Entre medias, esa lucha de poder provocó una cascada de dimisiones y nombramiento de consejeros que han llevado a la renovación del consejo de administración. Con la salida de Azuaga, la renovación se ha completado y la entidad afronta una nueva etapa que estará pilotada por Isidro Rubiales como consejero delegado.

Se da la circunstancia de que la lucha de poder entre Azuaga y Menéndez se había producido por uno de los pactos de la fusión. Ambas entidades habían acordado que antes del 31 de julio de 2023 el presidente del banco traspasaría los poderes ejecutivos al consejero delegado, adoptando una modelo de gobernanza anglosajón recomendado por el BCE, de forma que el CEO asume la toma de decisiones. Ahora ese poder recae sobre Rubiales.

Rubiales pilotará la nueva etapa

De hecho, la semana pasada Unicaja celebró una junta de accionistas extraordinaria para aprobar el nombramiento de cuatro consejeros independientes (Rocío Fernández, Antonio Carrascosa, Inés Guzmán y Nuria Aliño) y del propio Rubiales como consejero delegado de la entidad. En ese momento, Azuaga expresó que el banco daba comienzo a “una nueva etapa” en la que contará con “un mejor modelo de gobernanza”.

En esta nueva etapa uno de los grandes retos que tendrá afronta Unicaja es dar un salto tecnológico. Una vez integrada Liberbank el mercado espera que la entidad dé un salto en su plan de digitalización. También deberá aprovechar el viento a favor de las subidas de tipos de interés que está impulsando el negocio bancario para que se vea reflejado en las cuentas de la entidad.

En los primeros nueve meses del año, la entidad obtuvo un beneficio de 285 millones, lo que supone un 5% más, pero contrasta con las ganancias e ingresos récord que está registrando el sector bancario. Del mismo modo, el trabajo de Rubiales debería reflejarse en forma de repunte bursátil. En los últimos años, las acciones de Unicaja se han visto lastradas por la crisis de gobernanza. Mientras el resto de entidades cotizadas ha ido recortando la diferencia entre el valor en libros y la cotización, los títulos de Unicaja aún se encuentra a un 50% de recuperar el valor contable. En lo que va de año, el banco pierde un 3% sobre el parqué.

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Sobre la firma

Ricardo Sobrino
Graduado en filología italiana y en periodismo. Redactor de la sección Empresas especializado en información bancaria y finanzas. Canterano de CincoDías, se incorporó al periódico en verano de 2018.
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