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Los acreedores de Iberconsa fuerzan una refinanciación con Pescanova en la diana

Los dueños de los 380 millones en pasivo contratan a Hooulhan Lokey

Iberconsa
Sede de Iberconsa.by Alejandro Oitavén
Álvaro Bayón

Las aguas bajan revueltas en el sector pesquero. Los dueños de la deuda de Iberconsa han levantado la mano para refinanciar los 380 millones de pasivo de la compañía, un año antes de su vencimiento y ante los recelos de los inversores por la acumulación de deuda y la marcha del negocio. Todo ello al tiempo que se frustró la toma de su principal competidor, Nueva Pescanova, por el grupo canadiense Cooke y con la posible fusión de ambos grupos en el radar.

Iberconsa cuenta con 380 millones de deuda. Se corresponden con el pasivo con el que Platinum financió la toma de la pesquera en 2019 de manos de Portobello. Es habitual que los fondos de private equity cuelguen de la compañía adquirida la deuda de la adquisición, habitualmente la mitad del importe de la adquisición.

El pasivo se corresponde con una línea de liquidez de 75 millones y dos préstamos TLB, de 146 y 163 millones cada uno. Este es un tipo de crédito que los bancos primero aseguran y después colocan entre inversores institucionales especializados en este tipo de deuda, una vía de financiación habitual para las adquisiciones del capital riesgo, fundamentalmente en compañías sin grado de inversión. Santander, Bank of America y Morgan Stanley fueron los bancos que pilotaron la transacción.

Todo este pasivo vence en noviembre del año que viene. Por ello, los fondos dueños de la deuda ya han movido ficha y han contratado a Houlihan Lokey como banco asesor en una futura refinanciación, según indican fuentes financieras. La compañía y su accionista, sin embargo, aún no cuenta con asesores ni atiende las llamadas de los acreedores para sentarse a negociar.

Las alarmas se encendieron para todos este verano. Moodys rebajó el rating de la compañía un escalón a Caa2, bono basura y tan solo un peldaño por encima del nivel que la agencia considera como default. El informe era especialmente duro. La agencia justificaba el empeoramiento de la nota por la débil liquidez de la compañía y la estructura de capital. Alerta de un ejercicio más débil de los esperado en 2022 por el efecto de la inflación y una recuperación lenta en 2023, lo que ha llevado a la ratio de deuda sobre ebitda por encima de las 7,5 veces.

Moodys, además, prevé dificultades para que la compañía refinancie su pasivo antes del vencimiento, con apenas 27,4 millones en caja. Afirma que el alto nivel de deuda y las dudas sobre la sostenibilidad de su estructura de capital en el entorno actual de altos tipos de interés. “En estas condiciones, los intereses pagados por Iberconsa se elevarán si el montante de deuda no se reduce. Esto incrementa el riesgo de una operación distressed”, dice el informe y pronostica que el accionista se verá obligado a inyectar capital si quiere evitar un impago.

Por el momento, las fuentes consultadas apuntan a que todas las opciones están abiertas, si bien prevén que no será necesario utilizar las más drásticas. Se plantea tanto un incremento en el precio del pasivo –actualmente paga el euríbor a 3 meses, del 3,9% más 700 puntos básicos, más del 10%–, pactar prolongar los plazos, reducir el montante del pasivo e, incluso, quitas y conversiones de deuda en capital.

Esto contrasta con las quinielas que situaban a Iberconsa entre los potenciales interesados para adquirir Nueva Pesconova, su principal competidor. El accionista, Abanca, inició este año una subasta por la empresa, presionado por las obligaciones del BCE para que los bancos limpien su balance y se desprendan de sus participaciones no financieras.

Tras recibir ofertas de la propia Iberconsa y de la estadounidense Red Chambers, la elegida para adquirir la empresa española fue la firma canadiense Cooke. Sin embargo, medio año después la operación aún no se ha cerrado, sino que está congelada. Según publicó El Confidencial, los canadienses han puesto la operación en suspenso después de que EY, contratada para realizar las labores de due diligence, tras detectar un agujero en las cuentas de 150 millones de euros. La compañía niega cualquier problema de caja y afirma que el cálculo de la consultora versa sobre la inversió necesaria para poner en marcha el plan estratégico.

Los focos vuelven a virar, en este caso, hacia Iberconsa. Muchos en el mercado consideran que si los canadienses terminan por decir no, sería el momento de la otra gran pesquera gallega de dar el salto y propiciar una fusión para crear un campeón nacional. Para ello Platinum necesita refinanciar la compañía y garantizarse el dinero suficiente para poder enderezar el rumbo de las dos firmas. Para los dueños de la deuda de Iberconsa también puede ser un buen incentivo tomar el capital y después abordar una fusión.


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Sobre la firma

Álvaro Bayón
Redactor de la sección de empresas especializado en operaciones corporativas, banca de inversión y capital riesgo. Graduado en Estudios Hispánicos por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Periodismo UAM-El País, ha desarrollado toda su carrera en Cinco Días, donde trabaja desde 2016.

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