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N26 abre el camino para los neobancos y se convierte en entidad colaboradora de la Seguridad Social

Los clientes de la firma alemana ya pueden cobrar el paro, pagar el autónomo o recibir la pensión en su cuenta del banco digital

Hugo Gutiérrez
Imagen de la aplicación de N26 en el teléfono móvil de una clienta.
Imagen de la aplicación de N26 en el teléfono móvil de una clienta.

Los neobancos dan un paso al frente en su apuesta para competir en España con la banca tradicional. La firma de origen alemán N26 ha logrado entrar en el listado como entidad colaboradora de la Seguridad Social, según se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) este verano. Un hecho que, según confirman fuentes del banco, es clave para crecer en el país, especialmente como banco principal.

“Los clientes de N26 en España ya pueden cobrar el subsidio por desempleo, la jubilación o el ingreso mínimo vital, entre otras prestaciones y ayudas de la Seguridad Social”, asegura la entidad. De hecho, incluso antes de publicitarlo, hay usuarios utilizando esta opción. “Parecía que no se iba a conseguir nunca, pero al fin se ha podido. Ya hay clientes que reciben su prestación de desempleo o hacen el pago de autónomos a través de N26″, explica a este diario Pablo Reboiro, director general del banco digital para España y Portugal.

El impacto para los neobancos de conseguir este hito es clave para su desarrollo. Será, según fuentes del sector, su próxima gran palanca de crecimiento (N26 ya tiene unos 950.000 usuarios, una base que crece a marchas forzadas tras el lanzamiento de su cuenta remunerada). La ganancia resulta obvia: hasta ahora, hay millones de ciudadanos en España que no pueden realizar una parte importante de su actividad financiera con los neobancos al no ser entidades colaboradoras de la Administración.

Esto es, era muy complejo que solo utilizaran esta firma como principal, ya que necesitarían otras para gestiones muy importantes. Por ejemplo, hay casi 10 millones de pensionistas que no recibirían su paga mensual. O más de tres millones de autónomos que no podrían pagar su cuota a la Administración. Así como los casi dos millones de parados que cobran una prestación de desempleo. “Es quitarnos un tercio de los clientes potenciales en el país”, resume Reboiro.

Revolut, en la carrera

El otro gran banco digital en España, Revolut, también está en la carrera por entrar en este listado. Hasta ahora solo estaban en este selecto club las filiales de grandes grupos como Openbank (del Santander) o Evo Banco (de Bankinter), además de los grupos tradicionales. Pero a los nativos digitales se les resistía superar esta barrera que, en la práctica, les dejaba en desventaja competitiva.

Para Revolut, el logro de N26 supone una muestra de que esa vía dará frutos. “Estamos trabajando activamente en ello como banco para dar estos servicios a nuestros clientes”, asegura a este diario Eduardo Pérez Toribio, responsable de la sucursal de Revolut Bank en España.

Es decir, la intención es entrar en el listado, pero no como una entidad de dinero electrónico. La razón es que este tipo de firmas no son elegibles aún, según la normativa actual. “Nos deja fuera del sistema”, se quejan fuentes de otro de estos bancos digitales. Una excepción que el Gobierno preveía modificar con la inclusión de una disposición en la nueva autoridad de defensa del cliente financiero. Sin embargo, como esta ley no se llegó a aprobar por la convocatoria de elecciones, este punto sigue en el limbo por el momento.

Así, los neobancos tenían entre ceja y ceja varias cuestiones hace años que se van cumpliendo: tener IBAN español y ficha en el Banco de España, incluir el uso de Bizum y ser entidad colaboradora de la Seguridad Social. Así, ya podrán competir sin excusas por ser cada vez más la entidad principal de muchos clientes. “La banca es un negocio de confianza y ahora ya no hay peros. Por eso creemos que llegamos a la mesa de los mayores y se abre una oportunidad inmensa”, zanja el director general de N26 para España y Portugal.

Cumplimiento de requisitos

Para N26 no ha sido un camino de rosas hasta llegar a la situación actual. En un primer momento, tuvieron problemas con el IBAN (código internacional de cuenta bancaria), que era alemán y no español hasta 2019. Algo similar a lo que ocurrió con Revolut, con un código lituano hasta hace un mes.

Esta cuestión puede parecer un mero trámite, pero era uno de los requisitos que se exigía para lograr ser entidad colaboradora de la Administración. “Además, sin un IBAN español, limitaba a los clientes en su día a día, por ejemplo para domiciliar la factura de la luz o pagar el teléfono. Si no lo tienes, muchas veces no funciona con las compañías”, recuerda Reboiro.

A esto hay que añadir una lista de requisitos a cumplir para el hito logrado. “Cuando miro a entidades europeas que se han estabilizado en España, han tardado más que nosotros”, añade Reboiro. Entre los requisitos está poseer ficha bancaria en el Banco de España, tener un determinado volumen, cumplir diferentes grados de regulación o integrar software específicos.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez
Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.

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