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Las empresas del Ibex evaporan más de 80.800 millones de valor en Bolsa en solo dos jornadas

Los seis bancos reducen su capitalización en más de 32.800 millones, el 40,7% del total de lo perdido por el índice en las primeras sesiones de marzo

Sede central de Banco Santander, en Boadilla del Monte (Madrid).Getty

De encadenar máximos históricos —13 solo en los dos primeros meses del año— y consolidarse como uno de los índices más alcistas entre las grandes plazas internacionales, a borrar de un plumazo las ganancias acumuladas en 2026 en apenas dos días. El estallido de la guerra en Oriente Próximo ha sacudido a los mercados y obligado a revisar de forma abrupta el escenario que hasta hace días proyectaban firmas de análisis y organismos internacionales.

El Ibex 35, hasta ahora beneficiado por la inercia de su propia composición, paga el precio de ser uno de los índices con mayor exposición a los sectores cíclicos, con la banca a la cabeza. En apenas dos sesiones, el selectivo español ha retrocedido un 7%, borrando cerca de 80.830 millones de euros de capitalización bursátil. Más allá de defender la cota de los 17.000 puntos, el índice trata de preservar el billón de euros de valor bursátil agregado de sus 35 compañías. La rapidez con la que se ha producido esta corrección refleja hasta qué punto la Bolsa española es sensible a cualquier cambio en las expectativas sobre tipos de interés e inflación.

La española no es una de las economías más dependientes del tráfico que atraviesa el estrecho de Ormuz —solo importa crudo de Irak, que no figura entre sus cinco principales proveedores—, pero el encarecimiento energético es un fenómeno global. Si el conflicto se prolonga, el impacto podría trasladarse al conjunto de la zona euro y, por extensión, a la economía española, a través de mayores costes, menor crecimiento y un entorno financiero más restrictivo. En ese escenario, los valores más vinculados al ciclo económico suelen ser los más castigados.

La banca, sector estrella de los últimos meses, es el mejor ejemplo. En apenas dos sesiones, entidades como el Santander han pasado de celebrar resultados récord y cotizar en máximos desde 2010 a perder 17.350 millones de euros en valor en Bolsa. Aunque el ajuste es más visible en el banco que preside Ana Botín por su mayor tamaño —es la segunda cotizada del índice, solo por detrás de Inditex—, las caídas son generalizadas en el sector: los seis bancos del Ibex han evaporado casi 32.900 millones en las dos primeras jornadas de marzo, cerca del 40,7% del total perdido por las empresas del selectivo en ese periodo.

El castigo al sector financiero tiene doble lectura. Los tipos más altos suelen favorecer a la banca, al ampliar el margen de intereses (diferencia entre lo que la banca cobra por los préstamos y lo que paga por los depósitos). Pero si el repunte de la inflación obligara a los bancos centrales a mantener o incluso endurecer la política monetaria en un contexto de desaceleración, el encarecimiento del crédito terminaría afectando al consumo y la inversión y debilitando las perspectivas de crecimiento que sostienen las actuales valoraciones. Tras tres años de subidas casi ininterrumpidas que han permitido al sector cerrar los descuentos históricos, el consenso confiaba en la expansión del crédito como uno de los pilares para sostener beneficios y justificar múltiplos exigentes. Ese equilibrio es ahora el que está en entredicho.

Junto a la banca, las grandes compañías del consumo no básico han quedado también bajo el fuego de la volatilidad. Inditex, Puig y las cotizadas vinculadas al sector turístico (Aena, IAG y Amadeus) han visto evaporarse unos 22.000 millones de euros de capitalización bursátil en cuestión de días. El alza de los precios energéticos encarece el combustible y estrecha los márgenes de las aerolíneas, mientras que la creciente tensión internacional amenaza con desplomar la demanda global de viajes. En un escenario de estanflación —crecimiento débil y precios al alza— los consumidores tienden a recortar gasto en bienes no esenciales, afectando de manera directa a firmas de moda como Inditex y a compañías de lujo como Puig, con fuerte exposición a Oriente Próximo.

El golpe al sector del lujo europeo, que se esperaba como uno de los grandes ganadores de 2026, ha sido especialmente severo: cede un 7,6% en apenas dos sesiones, retrocediendo a niveles vistos el pasado abril, cuando Donald Trump sacudió los mercados con la amenaza de los aranceles más altos desde la Gran Depresión. “Las acciones del sector enfrentan presión porque la demanda de productos de lujo depende de un contexto estable: consumidores confiados y flujo de viajeros constante, condiciones que se verán deterioradas al menos a corto plazo”, advierten los analistas de RBC.

En teoría, el aumento de los precios energéticos debería beneficiar a utilities y empresas de energía renovable, al elevar la rentabilidad de la electricidad. Sin embargo, ni nombres como Iberdrola, Endesa, Enagás, Naturgy, Solaria, Acciona Energía o Red Eléctrica han logrado escapar de las ventas. Un entorno de tipos restrictivo encarece la financiación y reduce el atractivo de la rentabilidad por dividendo, llevando a los inversores más conservadores de vuelta a activos ultraseguros como las letras del Tesoro. En la primera subasta de marzo, las rentabilidades de la deuda a corto plazo se afianzaron por encima del 2%, regresando a máximos de 12 meses.

El único valor del Ibex 35 que ha logrado mantenerse en positivo en medio de la vorágine ha sido Repsol. El exceso de oferta que dominaba el mercado mantenía los precios del crudo relativamente estables, un escenario que beneficiaba a empresas y consumidores, pero que se vino abajo con los ataques a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Para las petroleras, que veían sus márgenes reducidos durante meses, la situación se ha convertido en una oportunidad. En los dos últimos días, Repsol ha sumado casi 1.900 millones de euros a su capitalización bursátil, encadenando 13 sesiones consecutivas al alza, con un repunte del 24% que lleva sus acciones a máximos de 2024 y consolida a la firma española como el refugio dentro de un mercado en caída libre.

Mientras la mayoría de las compañías lucha por contener pérdidas y los sectores cíclicos sufren con fuerza, Repsol se erige como la excepción que recuerda a inversores y analistas que, incluso en medio de la tormenta geopolítica y la volatilidad energética, ciertos valores pueden transformar la crisis en oportunidad. Su desempeño subraya cómo la geopolítica, los precios del crudo y la sensibilidad sectorial seguirán marcando el rumbo del Ibex 35 en las próximas semanas, dejando a los inversores atentos a cada señal del mercado.

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