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La banca se enroca en su política de no retribuir más el ahorro de las familias

González-Bueno, consejero delegado del Sabadell: “Los depósitos subirán por competencia, no porque lo diga Calviño”

José Ignacio Goirigolzarri (a la izquierda), presidente de CaixaBank, saluda a César González-Bueno, consejero delegado del Sabadell, durante la segunda jornada del foro financiero organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, este martes en Santander.
José Ignacio Goirigolzarri (a la izquierda), presidente de CaixaBank, saluda a César González-Bueno, consejero delegado del Sabadell, durante la segunda jornada del foro financiero organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, este martes en Santander.Pedro Puente Hoyos (EFE)

La banca española busca un nuevo equilibrio. Tras años de tipos cero o negativos en Europa, con una rentabilidad anémica, el sector se ha encontrado con la bombona de oxígeno de las subidas del BCE desde el pasado julio. Unas alzas que han sido fulgurantes, más que nunca, lo que ha impulsado con fuerza los ingresos bancarios. Sin embargo, las entidades no han trasladado esta política monetaria con la misma intensidad a la remuneración del ahorro, al menos no por ahora, una cuestión que le está granjeando críticas de las instituciones y del Gobierno. Pese a ello, la banca se enroca y se resiste a mejorar de forma sustancial la rentabilidad que ofrece a las familias.

“Los depósitos subirán por competencia, no porque lo diga Calviño”, ha asegurado este martes César González-Bueno, consejero delegado del Banco Sabadell, en la segunda jornada del foro económico organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, patrocinado por el BBVA. Esta es la respuesta del ejecutivo a la crítica que hizo en la misma sala un día antes la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño. “No me cabe ninguna duda de que el sector bancario español tiene que empezar a transmitir la subida de tipos de interés al ahorro de los españoles”, dijo en la inauguración del foro con Carlos Torres, presidente del BBVA, sentado a su lado.

En esta segunda jornada también ha participado José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank, que ha preferido pasar de puntillas sobre esta cuestión: “La vicepresidenta fijó cuál era su opinión, que me parece absolutamente respetable”. Sin embargo, sí que incidió en que la política de precios depende de cada banco. “Los que tienen que tomar las decisiones de su política de precios son los bancos, cada banco de forma individual, porque las patronales tampoco tienen nada que decir sobre política de precios”, ha zanjado el banquero vasco.

De esta forma, las entidades siguen retrasando la llamada guerra por el ahorro, más allá de las ofertas de bancos con menor cuota de mercado. González-Bueno ha incidido en que esto terminará ocurriendo, aunque defiende que existen productos más beneficiosos: “Los depósitos a plazo están llegando de forma progresiva. Pero hay productos que creemos que son mejores para los clientes y que son mejores para el banco, para los dos”. En esta misma línea ha insistido poco después Goirigolzarri, como viene haciendo desde hace meses la entidad catalana que preside, y ha argumentado que asesoran a sus clientes el paso a otras alternativas que consideran más rentables a medio y largo plazo.

Recuperar la rentabilidad

Los datos, por el momento, muestran un desfase entre lo que ocurre en España y la banca europea. En abril, último dato disponible del BCE, las entidades nacionales pagaron de media un 1,33% a los hogares por los nuevos depósitos a plazo de hasta un año, muy por debajo del 2,27% que se anotó en la zona euro. Donde sí que se ha conseguido la convergencia, o al menos ya queda muy cerca, es en el pago por los depósitos de las empresas: la banca en España abonó en abril de media un 2,6%, muy cerca del 2,79% que registró la Eurozona.

Fuentes del sector financiero explicaban al inicio de las subidas de tipos, hace ahora casi un año, que la banca trataría de estirar el máximo posible la remuneración del ahorro para así recuperar la rentabilidad perdida en la era de tipos negativos o cero. Así le daría tiempo al activo a repreciarse (por ejemplo, las hipotecas se actualizan habitualmente al nuevo precio del dinero una vez al año, en función del euríbor), a que crezcan los ingresos y poder conocer entonces qué margen tiene para remunerar depósitos y captar más fondos.

La cartera hipotecaria, que tarda en actualizarse por completo entre 12 y 18 meses, ya responde en gran parte al nuevo entorno de política monetaria. A final de marzo, a CaixaBank le quedaba solo por actualizar un 16% de su cartera, al Santander cerca del 30% y a Bankinter un tercio, por ejemplo.

Así, con la actualización de las cuotas hipotecarias, la banca se queda sin una de sus excusas para no remunerar los depósitos. Por otro lado, también influye en gran medida la abundante liquidez en el mercado para que no tengan interés en pagar más por esos ahorros. Es decir, cuentan con una posición holgada que les permite ser menos agresivos en su política comercial. Aunque esta cuestión también se reducirá algo con la devolución de buena parte de las TLTRO (la financiación a largo plazo del BCE concedida en condiciones muy ventajosas), un hecho que obligará a la banca a hacer más esfuerzos para captar depósitos.

Eso sí, todo esto se tiene que conjugar con la incertidumbre económica por el posible freno de la actividad y con el gran temor del sector: el auge de los impagos. Por el momento, la tasa de morosidad sigue en niveles históricamente bajos, aunque se mantiene la vista puesta en este termómetro crucial para la banca. Entre otras cosas, porque el recuerdo de la crisis de 2008 sigue muy vivo. Por ello, las entidades están siendo muy prudentes, tal vez con algo de exceso de celo, para no dar un paso en falso y estrujar de nuevo sus márgenes.

El que se ha salido del guion y ha puesto más énfasis en la oferta ha sido Ignacio Juliá, presidente de ING para España y Portugal. Juliá ha asegurado que las familias han empezado a mover el dinero desde la disponibilidad que brinda la cuenta corriente al depósito a plazo para obtener más rentabilidad. La entidad holandesa ofrece un depósito a plazo, a tres meses. Y ha recordado que ING ha subido cuatro veces la retribución de la cuenta naranja, ha lanzado fondos monetarios y fondos para invertir a más largo plazo. “Estamos dando opciones para diversificar”, ha señalado.

Reputación del sector

Otro asunto en el que están coincidiendo casi todos los ponentes es en el riesgo de un deterioro de la reputación de la banca, en parte por sus reticencias a mejorar la rentabilidad de los depósitos de los hogares. “Tenemos que seguir esforzándonos en comunicar mejor nuestra utilidad a la sociedad”, ha dicho Goirigolzarri. A lo que ha añadido: “No sé qué pasará, pero el que decidirá es el cliente. Si no está conforme con una oferta, elegirá otras”.

La imagen del sector y de cada entidad es clave para un negocio que depende de la confianza de los clientes. Tal vez por este motivo han coincidido en este tema tanto González-Bueno como Goirigolzarri. Y lo han hecho además haciendo alusión a un mismo dato: la imagen del banco con el que trabaja cada cliente es mucho mejor que la del sector en su conjunto. “La reputación de la banca nos ocupa mucho y trabajamos en distintos ámbitos, pero es cierto que hay diferencias entre la imagen del sector y el de su entidad”, ha asegurado Alejandra Kindelán, presidenta de la patronal bancaria Asociación Española de Banca (AEB).

Por otro lado, el presidente de CaixaBank también ha respondido a las dudas expuestas tanto por Calviño como por Juan Bravo, vicesecretario de Economía del PP, sobre si el impuesto extraordinario a la banca se mantendrá hasta 2024 e incluso más allá de lo aprobado inicialmente. “Espero que no. Es mi deseo y además creo que es lo razonable. Dicho esto, la decisión le corresponderá al nuevo Gobierno”, ha concluido Goirigolzarri. Por su parte, la presidenta de la patronal bancaria AEB también ha dejado claro su rechazo a la tasa temporal: “No nos gusta el impuesto, ni en el fondo ni en la forma. Por eso lo hemos recurrido”.

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