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Atento se desangra en Bolsa pese a la última captación de fondos ante las dudas sobre el negocio

La empresa, penalizada por sus cuentas, está bajo la presión de las agencias de rating

Santiago Millán Alonso
Logotipo de Atento.
Logotipo de Atento.

Atento, antigua filial de Telefónica en los call center y los servicios para empresas, sufre en Bolsa. Las acciones, que registraron la pasada semana un mínimo histórico de 1,70 dólares se dejan un 63% desde enero y un 93% en el último año. La empresa, vendida por Telefónica en 2012 por cerca de 1.000 millones de euros a Bain Capital, tiene una capitalización de 26 millones de dólares (unos 24 millones de euros).

La compañía no ha reaccionado en Bolsa a la reciente inyección de fondos de 40 millones de dólares por parte de Kyma Capital, MCI y otros inversores, para mejorar la liquidez y hacer frente a los próximos pagos de deuda. En esta sacudida, a final de 2022, Atento nombró a un nuevo presidente, Anil Bhalla, y un nuevo CEO, Dimitrius Oliveira, su antiguo director general en Sudamérica.

Fuentes del sector señalan que las compañías de este sector se están viendo afectadas por el impacto de las nuevas tecnologías de inteligencia artificial, que reducen la necesidad de la externalización de procesos de negocio (CRM) basados en los servicios con personas. Atento se ha visto penalizada en sus cuentas. Además, Atento, que genera buena parte de sus ingresos en Latinoamérica, tiene que afrontar una deuda a largo plazo de 649 millones de dólares, con un ratio de apalancamiento de 6,1 veces el ebitda, mientras que los ingresos se generan en monedas locales.

Resultados

En los primeros nueve meses de 2022, la compañía redujo sus ingresos un 2,3%, con unas pérdidas de 81,5 millones, frente a 46 millones en el mismo periodo del año anterior. El ebitda bajó un 27%, con un margen del 9,5%, 3,1 puntos porcentuales menos. En el tercer trimestre, los ingresos bajaron un 0,4%, tras registrar unos volúmenes menores de lo esperado por el deterioro económico en Brasil y el programa de recorte de costes en el país de Telefónica.

La compañía defiende que sigue ejecutando su plan de negocio y sigue centrada en sus más de 400 clientes de primer nivel en 16 países y en el cumplimiento de su misión para ofrecer una experiencia de atención al cliente excepcional a través de la combinación de innovación, tecnologías avanzadas y el toque humano. Además, indicó que cerró 2022 con un balance de caja de 84 millones de dólares.

La pasada semana, Atento señaló que ha reorganizado su oferta de productos y servicios mejorar la experiencia de cliente, identificando las nuevas tendencias tecnológicas. Además, va a reforzar su área de consultoría.

Atento está sufriendo la presión de Moody’s, que rebajó hace pocos días el rating de la compañía de B2 a Caa1, indicando que el recorte refleja su debilidad del perfil de liquidez para hacer frente a los costes de los tipos de interés por la exposición de la empresa en Brasil. “La expectativa de unos tipos de interés en 2023 darán como resultado unos altos costes financieros”, dijo la agencia, que ya en noviembre había bajado la calificación de Ba3 a B2.

Con respecto al capital de Atento, fuentes cercanas a la empresa afirman que el free float del grupo es muy pequeño y que tres grandes accionistas tienen una posición mayoritaria. Según el ranking de Bloomberg, HPS posee un 24,62%; GCI un 21,21%, y Farallon un 14,43%. A continuación, se sitúan Aquiline Capital, con un 9,22%; la española Santa Lucía Seguros con un 5,82%; y Kyma con un 5,44%.

Contratos con Telefónica

Los ingresos de Atento procedentes de Telefónica, su principal cliente al aportar más de un tercio del negocio, aumentaron un 1,7% en el tercer trimestre de 2022, por las mejoras del 11,9% y 7,6% en América y Europa, mientras que en Brasil bajaron un 13,6%.

Una de las dudas que contemplaba Moody’s en noviembre se centraba en el contrato de servicios de Atento y Telefónica en España y Brasil, que expira en 2023. Fuentes cercanas a Atento señalan que la mayor parte de los contratos están firmados en ambos mercados hasta 2024 y 2025 e incluso algunos hasta 2026. Otras fuentes del sector, por el contrario, indican que el contrato para España y Brasil es válido hasta el cierre de 2023. Estas fuentes dicen que aún queda mucho año por delante, y normalmente se renegocia más cerca de la expiración del contrato.

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Sobre la firma

Santiago Millán Alonso
Es periodista de la sección de Empresas, especializado en Telecomunicaciones y Tecnología. Ha trabajado, a lo largo de su carrera, en medios de comunicación como El Economista, El Boletín y Cinco Días.

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