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¿Qué es el Lean Startup y cómo implementarlo en tu negocio?

Cuando se inicia un nuevo proyecto laboral, siempre hay que ir por delante

Empezar un negocio desde cero en un entorno muy competitivo, como el actual, implica un largo y difícil camino en el que la incertidumbre y los baches económicos pueden hacer caer al emprendedor. Pero también en el que es muy importante levantarse para poder seguir hacia el éxito empresarial con una lección aprendida.

Precisamente, aprender más rápido que los demás, como la única forma de ganar y reducir los riesgos de una eventual caída, es una de las máximas del libro “El método Lean Startup: Cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua”.

Este bestseller escrito por Eric Ries y publicado en 2011, contiene la teoría acerca de un nuevo modelo de trabajo para Startups enfocado en el “feedback” del cliente, el cual ha sido muy comentado por grandes medios como The New York Times, The Wall Street Journal o Harvard Business Review.

¿Quién es Eric Ries?

Eric Ries es un empresario estadounidense cuyo mentor fue Steve Blank, conocido por muchos como el “Padre del emprendimiento moderno”, también creador del método “Lean Startup” y emprendedor de múltiples negocios en Silicon Valley.

Ries, además, es autor del famoso blog “Startup Lessons Learned”, ponente habitual en charlas sobre negocios y asesor en cuanto a las estrategias de negocio y producto para startups, grandes compañías y empresas de capital riesgo.

¿En qué consiste el método Lean Startup?

La forma tradicional para iniciar desde cero una actividad económica, principalmente, se basa en concebir un plan de negocio, obtener financiación, desarrollar el producto o servicio, venderlo al público y, por último, recibir los comentarios de los clientes.

Finalmente, tras mucha inversión en dinero y tiempo, puede llegarse la conclusión de que la idea no se vende bien y tener que cerrar o cambiar de negocio.

El método “Lean Startup”, una vez que la idea sea validada por potenciales clientes, habiendo entendido sus necesidades y encontrado una solución factible, se limita a crear un producto mínimo viable o prototipo que se muestra al público para medir los resultados, aprender de los errores y cambiar el producto según el “feedback” de los clientes. Todo ello, intentando hacer la menor inversión y lo más rápido posible.

Además, habrá que repetir el proceso varias veces para poder mejorar constantemente el producto final y, si es necesario, cambiar de estrategia del negocio para que se adapte a las necesidades del mercado.

Así, desde el principio, sustituye la planificación o previsión de mercado inicial por una demostración real de las posibilidades presentes y futuras del producto con hechos, como son las respuestas del público a la idea de negocio. Y, como herramientas complementarias, destacar:

  • Design Thinking, que exige empatizar con el cliente y adaptar la idea de negocio, no a la visión del empresario, sino a lo que demanda el mercado.
  • Business Model Canvas, como planificación estratégica con claves del negocio que incluye socios, actividades, recursos, propuesta de valor, relación con el cliente, canales, segmento de clientes, estructura de costes y flujo de ingresos.
  • Marco de trabajo Scrum, con un equipo multidisciplinar para crear un producto que aporte valor desde el prototipo o primeras versiones.

¿Cómo se puede implementar el Lean Startup en tu negocio?

En primer lugar, la idea de negocio debe innovar y cubrir una necesidad del mercado, por lo que hacer entrevistas a unos cuantos clientes puede ayudar a tomar la decisión de retocarla o seguir adelante con ella, si es factible.

El segundo paso es crear una versión prototipo, llamado “Producto Mínimo Viable”, con el menor tiempo y dinero posible, para presentarlo al primer público. Por ejemplo, publicando un vídeo que muestre su funcionamiento. Así, se reciben sus primeras impresiones y datos más precisos sobre la viabilidad del negocio, dando la oportunidad de introducir cambios en el producto antes del lanzamiento al público general.

Una vez que el negocio se haya puesto a funcionar, habrá que medir los progresos hacia los objetivos empresariales con indicadores clave de rendimiento (KPI). Véase, la cantidad de visitas al local o página web, el conocimiento de la marca por el público, los ingresos que genera el negocio, el grado de satisfacción del cliente, etc.

Todos los datos anteriores sirven para aprender sobre el funcionamiento del negocio, el mercado, la competencia y el público “target”, así como sobre la percepción que estos tienen del producto, su precio o forma de distribución.

Esta información habrá de incorporarse al negocio, tomando decisiones para mantenerlo como está o “pivotar”. Es decir, cambiar el producto o el modelo de negocio, como los socios, los clientes, los canales, el flujo de ingresos, los recursos, etc.

Por último, siempre que resulte conveniente, hay que repetir el proceso para obtener información cada vez más exacta y poder mejorar e innovar continuamente.

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