E& envía en Vodafone una señal difusa sobre disgregarla

El accionista emiratí dice que no pretende lanzar una oferta por activos del grupo, y puede que sea lo mejor

Imagotipo de Vodafone, en un móvil.
Imagotipo de Vodafone, en un móvil. getty images

Poco a poco, Vodafone se va haciendo más de Oriente Próximo. Tras una nueva toma de participaciones, E&, el operador de telecomunicaciones de Emiratos Árabes Unidos (antes conocido como Etisalat) ha pasado del 11% al 12% de la empresa de telecomunicaciones británica, valorada en 31.000 millones de dólares (29.000 millones de euros), que el mes pasado prescindió de su jefe Nick Read. Ello plantea la cuestión de qué busca su accionista, valorado en 61.000 millones de dólares (56.000 millones de euros).

Vodafone parece vulnerable. Sus acciones languidecen en mínimos de casi 20 años, tras perder más del 60% en los últimos seis años. Y E&, controlada al 60% por el fondo soberano Emirates Investment Authority, tiene liquidez para fundir.

La empresa de telecomunicaciones de Abú Dabi compró por primera vez acciones de Vodafone en mayo del año pasado. Afirma tras esta última operación que simplemente desea adquirir una exposición significativa a un líder mundial de las telecomunicaciones con una valoración atractiva.

Ni siquiera a un comprador alimentado por los petrodólares le apetecería una adquisición total: con una prima, el capital, la deuda y las obligaciones de espectro radioeléctrico de Vodafone rondan los 100.000 millones de dólares (92.000 millones de euros). Pero es lógico que E& utilice su creciente peso para presionar a favor de una escisión.

El jefe egipcio de la empresa de EAU, Hatem Dowidar, antiguo consejero delegado de Vodafone en Egipto, ha estado sopesando, según Bloomberg, una oferta por la totalidad o parte de la participación del 53,4% de la teleco en Vodacom Group, que cotiza en Johannesburgo (Sudáfrica) y opera en países como Kenia y Tanzania, donde E& no está presente.

Una venta por partes de los activos de Vodafone también podría ser bien recibida por Xavier Niel, que en septiembre poseía el 2,5% del grupo. A pesar de un intento fallido de fusionar las operaciones italianas de su empresa Iliad con las de Vodafone, el magnate francés podría jugar a ser el rey de las alianzas en Europa, donde el grupo está relativamente fragmentado.

Aun así, hay una razón por la que Coast Capital ha salido recientemente de Vodafone y Cevian Capital (otro activista) ha reducido su participación. La suma de las partes, según los analistas de JP Morgan, implica un valor de capital de solo 100 peniques por acción, menos del 10% por encima del precio actual. Y dividir Vodafone parece difícil. Ser propietario de Vodacom, por ejemplo, implica heredar una serie de participaciones mayoritarias en empresas que cotizan en Bolsa, como la keniana Safaricom. Algunas de ellas podrían desen­cadenar costosas ofertas obligatorias. En cualquier caso, si Dowidar solo quiere Vodacom, no necesita una gran participación en Vodafone.

Europa tampoco es precisamente un terreno de caza propicio. La reciente fusión de Orange y MásMóvil en España aún no ha recibido el visto bueno de Bruselas. Y luego está India, donde Vodafone posee más del 40% de Vodafone Idea, valorada en 2.600 millones de euros, pero mantiene un pulso con el Gobierno para recapitalizar la empresa antes de un canje de deuda por acciones que podría dar al Estado indio el control de una participación.

Puede que Dowidar simplemente esté invirtiendo su riqueza en empresas diversificadas que atraviesan tiempos difíciles. Por su parte, E& afirma que no pretende influir en el consejo de administración ni presentar una oferta. Dadas las dificultades para hacer cualquier otra cosa con Vodafone, puede que sea lo mejor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías