Los desechos del campo impulsan la movilidad verde

Repsol y Asaja colaboran para transformar los residuos agrícolas y ganaderos en biocombustibles

Un agricultor realiza trabajos de poda en un olivar.
Un agricultor realiza trabajos de poda en un olivar.

Restos de podas y de cultivos, plásticos de invernaderos, envases de fertilizantes, purines o gallinaza son solo algunos de los residuos derivados de la actividad agrícola y ganadera que requieren un tratamiento adecuado, pues su mala gestión puede provocar un impacto nocivo en el medio ambiente. El reto de la industria es valorizar estos desechos y subproductos para su aprovechamiento mediante el reciclaje o su reutilización con proyectos de economía circular.

En este contexto de impulso a la economía circular se enmarca el reciente acuerdo de colaboración firmado entre Repsol y la asociación agraria Asaja (que representa a más de 200.000 agricultores y ganaderos) para mejorar la sostenibilidad del campo. El objetivo es compartir conocimiento y capacidades para buscar soluciones que mejoren la gestión de subproductos de la agricultura y la actividad ganadera en entornos rurales y poco poblados, donde la logística puede suponer una gran dificultad. El acuerdo tiene carácter nacional y se quiere extender también a Portugal.

“La agricultura y la ganadería son sectores clave en España”, destaca Berta Cabello, directora de combustibles renovables de Repsol. “En Repsol estamos trabajando con ellos para desarrollar la economía rural y transformar los subproductos de esta actividad en combustibles y materiales renovables y circulares, que a su vez pondrán volver a usarse en el sector”.

Repsol está analizando 40 tipos de residuos y tecnologías para producir biocombustibles

Pedro Barato, presidente de Asaja, señala que “lo que estamos pretendiendo con este acuerdo es eliminar estos subproductos de una forma ordenada. Esa responsabilidad corporativa de ambas instituciones es lo que va a hacer que los agricultores y ganaderos se vean beneficiados, tanto en lo que es la utilización de los carburantes de nueva generación como la optimización de esos recursos que nosotros tenemos y con los que ahora no estamos haciendo prácticamente nada”.

Nueva materia prima

Repsol analizará el potencial de estos residuos y subproductos como nueva materia prima para la fabricación de combustibles renovables y materiales circulares en sus complejos industriales, productos de alto valor añadido y con menor huella de carbono. En concreto, Repsol está analizando más de 40 tipos de residuos y tecnologías para asegurar la producción de biocombustibles avanzados y materiales petroquímicos circulares con el objetivo de alcanzar la neutralidad en carbono en 2050.

Con los purines de la ganadería se fabrica biometano y fertilizantes NPK

La heterogeneidad de los residuos añade complejidad a su tratamiento, que requiera de un enfoque multitecnológico: aplicar las mejores tecnologías ya disponibles y desarrollar aquellas que sea necesario para tratar cada tipo de residuo y conseguir su máximo reaprovechamiento. El reto se encuentra, señalan desde Repsol, “en seleccionar la tecnología más eficiente para cada tipo de residuo e integrar este paso en los procesos industriales existentes, de manera que al final se obtengan productos con menor huella de carbono, e incluso negativa”. Entre las tecnologías que se están empleando y desarrollando destacan los procesos de pirólisis, gasificación, hidrólisis o fermentación de residuos, entre otros.

Con estas tecnologías, los residuos de cosechas y podas se emplean para fabricar combustibles renovables. Otro ejemplo son los excedentes de purines de la ganadería, que se utilizan para fabricar biometano, que sustituye al gas natural. En este proceso de transformación de los purines, apuntan desde Asaja, también se liberan nitrógeno, fósforo y potasio con los que, en colaboración con Fertinagro Biotech, se producen fertilizantes NPK (los símbolos de esos tres elementos).

Desde Asaja también están buscando otras vías para producir biocarburantes con los que el agricultor se sienta recompensado. Se está ensayando en fincas con distintos cultivos que no se utilizan para la producción de alimentos. Son cultivos energéticamente rentables e interesantes económicamente para el agricultor, como el cardo, la pataca o la brassica, entre otros.

Polos multienergéticos

Para el tratamiento de todos estos materiales de desecho y para su mejor distribución logística, Repsol está transformando los complejos industriales en polos multienergéticos descarbonizados que utilizarán hidrógeno renovable, economía circular, tecnologías de captura, uso y almacenamiento de CO2 e incrementan su eficiencia energética.

Además, la compañía está construyendo en su refinería de Cartagena la primera planta de producción de biocombustibles avanzados de España, con una inversión de 200 millones de euros, para fabricar unas 250.000 toneladas anuales de biocombustibles avanzados.

Biocombustibles avanzados

Repsol fabrica biocombustibles a partir de materias primas de origen sostenible desde hace más de dos décadas. Estos biocombustibles, así como los combustibles sintéticos (producidos a partir de CO2 retirado de la atmósfera e hidrógeno renovable) son válidos para todo tipo de transporte, pero cobran una especial relevancia para el sector marítimo y el aéreo, pues es la única opción ahora mismo para descarbonizar su actividad, ya que no cuentan con la electrificación como una alternativa.

Un paso más en esta estrategia es la fabricación de biocombustibles avanzados, los que se fabrican a partir de residuos. Son válidos para los motores de combustión actuales sin necesidad de modificación alguna y con ellos se pueden reducir así las emisiones de CO2 en unas 900.000 toneladas al año.

Repsol ha suscrito un acuerdo con Navantia para evaluar en los buques los combustibles de baja huella de carbono. Tras casi un año de pruebas, los técnicos de Navantia han verificado una reducción de casi el 90% de las emisiones de CO2.

Los complejos industriales de Puertollano y Tarragona han fabricado lotes de biojet y en agosto de 2021, el complejo industrial de Petronor fabricó por primera vez un lote de biojet a partir de residuos. En noviembre del mismo año se realizó un vuelo demostrativo con Iberia que utilizaba este biocombustible.

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