Alemania o el precio de vivir por encima de las posibilidades

Los asesores del Gobierno advierten de que el país no va bien y proponen una impopular reforma las pensiones públicas para asegurar su futuro

Ha vivido la generación de los baby boomers alemanes por encima de sus posibilidades? Esa es la crítica de Monika Schnitzer, la presidenta de los 5 sabios, que integran el Consejo Asesor de Economistas del Gobierno federal. “Mi generación ha vivido por encima de sus posibilidades, hemos tenido pocos hijos y hemos ahorrado poco”. Y ahora esa cohorte demográfica se jubila poco después de los 60 años y va a cobrar su pensión durante muchos, muchos años, estando ahora la pensión media en los 1.218 euros mensuales (hombres) y en 809 las mujeres.

El consejo advierte de que Alemania no va bien y propone una reforma del sistema público de pensiones para garantizar su futuro. El mensaje no gusta a nadie: subir la edad de la jubilación, desacoplar la revalorización de las pensiones de la subida de sueldos y reducir las pensiones más altas. Actualmente, la paga más elevada asciende a 2.790 euros, que se consigue tras cotizar lo máximo y durante 45 años. A Schnitzer le sorprende que la generación que sigue a los baby boomers no proteste. “Alguien debe decir la verdad”. Y apela a trabajar durante más años y a contratar extranjeros para salvar tanto el sistema de pensiones como superar la grave escasez de trabajadores especializados. El mercado laboral alemán precisa 400.000 trabajadores más al año. Sobre todo, jóvenes que formen luego sus familias en este país.

2023 será peor que 2022, también en Alemania. Los pronósticos del FMI son pesimistas. Sin embargo, el mercado laboral germano registra un empleo récord. Nunca hubo tanta gente trabajando. Y lo más extraordinario, se necesita mucha más: sobre todo, mano de obra cualificada y extremadamente cualificada. Curiosamente ese déficit de trabajadores se registra en un momento de inestabilidad económica y de pronósticos pesimistas. En los últimos 12 meses había 45,6 millones de personas trabajando. Un récord en un año de calamidades, con la pandemia, la crisis energética y la inflación. En 2022 se registró, además, un aumento de empleo del 1,3%; es decir, 590.000 personas más encontraron empleo; sobre todo extranjeros y alemanes que entraron o se reincorporaron al mercado laboral. Una evolución excelente para la sostenibilidad del sistema de pensiones de la Seguridad Social alemana, que sufre ya un problema de desequilibrio entre gente mayor y personas que cotizan.

No obstante, aunque el mercado laboral crece, la oferta de empleo sigue superando la demanda. Al mismo tiempo aumenta la población dependiente. El Gobierno propone que la población no se jubile anticipadamente. En este momento, el Estado federal transfiere ya una cuarta parta de sus presupuestos a la caja de pensiones: 100.000 millones de euros. De seguir así, en 25 años se precisará la mitad del presupuesto público; lo que implicaría que no habría dinero para invertir en infraestructuras de futuro como educación, transporte y transformación verde. Monika Schnitzer advierte de que esa situación estrangulará la economía y el Estado social. Por eso, apuesta por ajustar todas las variables posibles; por ejemplo, subiendo la edad de jubilación. Cada diez años aumenta la esperanza de vida en un año. Calcula que hacia el año 2060 habrá que trabajar hasta los 69. Propone subir inmediatamente la cotización por jubilación (por debajo del 20% actualmente) y desacoplar la revalorización de las pensiones de la subida de los sueldos para que aumenten menos. Dice que no lo considera un disparate social porque afectará a los jubilados actuales que vivirán muchos años. Apunta además que quienes viven más son los más ricos. También propone ajustar las pensiones más elevadas.

Sin embargo, el consejo es consciente de que sus propuestas no se implementarán por falta de aceptación. “Los políticos que se atrevan a hacerlo no resistirán las elecciones siguientes”. El futuro de las pensiones es un reto político tan controvertido que se pospone una y otra vez para la siguiente legislatura. “Lo pospondremos hasta que Alemania no pueda más”. Schnitzer lo compara con la reforma laboral del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (SPD) en 2003. No lo podía posponer porque había 5 millones de parados. La reforma costó al SPD su popularidad, pues recortaba prestaciones y forzaba a trabajar, pero fue una reforma necesaria desde el punto de vista de la sostenibilidad del Estado social.

También Veronika Grimm, catedrática de Teoría Económica y miembro del consejo de 5 sabios, explica cómo quiere resolver Alemania su problema demográfico y la sostenibilidad de su sistema de pensiones. A raíz del cambio demográfico caerá la población activa, lo que agravará el problema de la falta de personal cualificado. Grimm dice que “habrá que movilizar a las mujeres, que a menudo solo trabajan a media jornada, habrá que reciclar y formar continuamente a los empleados, aumentar la edad a la que realmente la gente se jubila, y también habrá que apostar por la inmigración.” La clave estará en atraer a trabajadores de países de fuera de Europa porque en la UE todos los países están en una situación demográfica similar. Asimismo, “Alemania deberá mejorar su perfil como país de emigración y organizar la acogida según sus necesidades.”

En cuanto a la sostenibilidad de las pensiones, Grimm critica que ya hoy una gran parte del presupuesto federal se dedique a prestaciones de jubilación, en forma de suplemento a la caja pública de pensiones. No habrá más remedio que subir la edad de jubilación proporcionalmente al aumento de la esperanza de vida. Paralelamente habrá que mejorar las condiciones para que la gente pueda trabajar más tiempo. No todos los oficios y profesiones se pueden practicar hasta edades avanzadas; por lo que otra posibilidad sería apostar por la reorientación a lo largo de la vida laboral.

La situación en Alemania es tal que muchas empresas invitan a las entrevistas de trabajo a todos los candidatos que se presentan. También están surgiendo nuevos modelos para contactar con los solicitantes de trabajo. Los interview days o el Speed-dating permiten invitar a los candidatos sin disponer todavía de su CV. Ellos solo tienen que apuntarse a la cita presencial. A veces se llega a entrevistar hasta 78 personas al día. La mayoría son candidatos que en otros tiempos no se hubieran invitado, dice Massimiliano Leugio, responsable de personal del IT provider Netgo. Muchas empresas se anticipan y se ponen en contacto con las oficinas públicas de empleo para encontrar a desempleados cualificados. En el tercer trimestre de 2022 se registró una demanda de personal de 1,82 millones de puestos sin cubrir. Sobre todo en el sector servicios. La falta de personal es tan grave como la crisis energética o la inflación.

Según Kristalina Georgieva, del FMI, las tres grandes regiones económicas globales seguirán en recesión en 2023. Todo indica que será un año peor que el recién pasado 2022. En Alemania los retos económicos son inmensos; pero hay empleo. Lo dice también el Instituto de Economía Mundial de Kiel: en 2023 no solo se mantendrá esta tendencia; sino que el mercado laboral crecerá todavía más a pesar de la crisis energética y la crisis global. Al mundo le espera un año más difícil que el de 2022. A Alemania, más debate por el futuro de sus pensiones.

Lidia Conde es analista de política y economía alemana