La economía peruana se tambalea tras el relevo presidencial

El Banco Central de Reserva del Perú sube la tasa de interés en 25 puntos básicos hasta el 7,50%

Dina Boluarte, presidenta interina de Perú.
Dina Boluarte, presidenta interina de Perú. REUTERS

Perú agudiza la espiral política que le ha llevado a cambiar seis veces de presidente en los últimos seis años. El último capítulo ha sido protagonizado por la destitución de Pedro Castillo este miércoles, tras su intento de disolver el Congreso para evitar un juicio político que tiene pendiente por cargos de corrupción y tráfico de influencia. Pero esta historia interminable de sucesiones en el Palacio de Gobierno amenaza ahora la estabilidad de una de las economías latinoamericanas que mejor ha resistido la crisis mundial.

En cuanto el ya expresidente Castillo anunció el cierre del Congreso y la instauración de un Gobierno de excepción, el tipo de cambio se disparó hasta alcanzar los 3,90 soles por dólar. Pero tras la aprobación del Congreso para la vacancia presidencial, por permanente incapacidad moral, el dólar cerró a la baja, con una caída del 0,31% frente al cierre del martes. Además, la Bolsa de Valores de Lima tuvo que suspender operaciones cerca del mediodía debido a la caída en picada registrada tras el anuncio de Castillo, al retroceder un 2,28% en tiempo récord. Aunque luego recuperó algo de terreno, con alzas del orden del 1%, al igual que hicieron los bonos peruanos.

Luego del año y medio del maestro de escuela convertido en jefe de Estado, la presidencia de Perú ha quedado en manos de la segunda al mando de Castillo, su exvicepresidenta Dina Boluarte, quien ha heredado las expectativas no cumplidas hasta el momento por el partido Perú Libre, que llevó a Castillo al poder. Queda ahora la interrogante sobre si Boluarte copiará el discurso antiestablishment de tintes populistas de su antecesor —con el que el exlíder sindical no logró conquistar suficientes apoyos en el Congreso para sacar adelante sus reformas— o si tomará un nuevo rumbo en sus políticas económicas.

Así, Boluarte —abogada, de 60 años— tendrá que fraguar apoyos en un Parlamento dominado por la oposición. Su estrategia podría enfocarse en un principio en relajar las restricciones fiscales en el país, según han detallado a Bloomberg Alejandro Arreaza, economista de Barclay, y el estratega Juan Prada. En concreto, los expertos aseguran que el nuevo Gobierno "podría verse tentado a ofrecer una política fiscal expansiva para ganar capital político", lo que advierten podría traer riesgos para el país a mediano plazo.

Las primeras palabras de Boluarte tras acceder a la presidencia han sido un llamado a la unidad y a la calma: “Siendo consciente de la enorme responsabilidad que me toca, mi primera invocación, como no podía ser de otra manera, es convocar a la más amplia unidad de todas y todos los peruanos. Señores, conversar, dialogar, cómo ponernos de acuerdo (es) algo tan sencillo como tan impracticable en los últimos meses”.

En general, los especialistas se muestran optimistas con el relevo presidencial. De hecho, según Alonso Aramburu y Cesar Pérez-Novoa, analistas del banco de inversión BTG pactual, Boluarte tiene un 70% de probabilidades de establecer un Gobierno de consenso y llevar hasta su fin el período presidencial actual, que cierra en 2026.

El relevo presidencial se da, además, en un momento en el que la inflación y el trabajo informal se han disparado en Perú, afectando el poder adquisitivo de los salarios en el país. En este contexto, poco después de la destitución de Castillo, el directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) acordó este miércoles subir la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos hasta el 7,5%, para continuar con los ajustes de la posición de política monetaria, después de haberse registrado un índice inflacionario a 12 meses de 8,45% hasta noviembre pasado.

El banco emisor sostuvo que se proyecta una "tendencia decreciente de la inflación interanual" con el retorno al rango meta en el cuarto trimestre del 2023, por la moderación del efecto de los precios internacionales de alimentos y energía, y a una reducción de las expectativas de inflación.

Aun así, advirtió que la mayor parte de los indicadores adelantados y de expectativas sobre la economía peruana se mantienen en el tramo "pesimista".

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