Rafael Fontana (Cuatrecasas): "Dejaré el despacho en diciembre de 2025"

Ha vuelto a tomar las riendas de la firma española de abogados tras el inesperado fallecimiento este verano del consejero delegado, Jorge Badía

Rafael Fontana, el pasado miércoles, en la sede de Cuatrecasas en Madrid.
Rafael Fontana, el pasado miércoles, en la sede de Cuatrecasas en Madrid.

Tenían previsto una sucesión ordenada, como dictan las escuelas de negocios, pero la inesperada muerte, el pasado mes de julio, de Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas, a los 59 años mientras hacía deporte en Barcelona, además de conmoción y duelo en el despacho de abogados, trastocó la hoja de ruta de Rafael Fontana (Barcelona, 1954), quien desde el pasado septiembre vuelve a ser presidente ejecutivo, cargo que ocupa desde 2014, y socio director, puesto que mantiene desde hace más de dos décadas desde su incorporación como abogado del área fiscal en 1983. Ha liderado el proceso de internacionalización de Cuatrecasas, que incluye las últimas aperturas de oficinas en Chile, Colombia, México y Perú, y la consolidación de una alianza europea con despachos líderes de Francia (Gide), Italia (Chiomenti) y Alemania (Gleiss Lutz). Recibe a CincoDías, el miércoles pasado, en su despacho de la sede madrileña, el mismo que ocupaba Emilio Cuatrecasas y que él dividió por la mitad, y donde tiene de vecina a la exvicepresidenta del Gobierno y socia en el área de gobierno corporativo y compliance, Soraya Sáenz de Santamaría.

Tenía previsto abandonar el despacho el próximo año.

Me iba en abril de 2023. Con 67 años hay que dejar el despacho, salvo que la junta de socios lo prorrogue. Yo los cumplía en 2020, y estábamos con el plan estratégico 2021-2023, pero Jorge me pidió alargar mi puesto, y pusimos como fecha esa. Pero este año ha sido duro; primero perdimos a Ricardo Echevarría, socio del despacho, y luego a Jorge. Cuando pasó esto, yo me encontraba en Escocia, con motivo del 150º aniversario del Open de Inglaterra de Golf. Me llamó el socio que salió con Jorge y su hermano en bicicleta, y me contó lo que había pasado.

¿Qué se hace en ese momento? ¿Qué protocolo hay que seguir?

La primera llamada la hice a Jordi Fernández [director de comunicación de la firma], le conté lo que había pasado y, a continuación, él puso en marcha el protocolo que tenemos, y que ya experimentamos con la falta de Ricardo, por el que hay que informar al consejo de administración de lo ocurrido. La segunda llamada se la hice a mi mujer, Beatriz Ferrer-Salat, que me dijo: “Ya sabes lo que te toca”. Mi vida ha cambiado, pero hago lo que quiero, con energía. Jorge y yo trabajamos 35 años juntos, y fue una suerte trabajar con él. Me relevó perfectamente; él procedía de la parte de litigios, primero fue director general y después recibió el apoyo de los socios como consejero delegado. Fue mérito suyo.

Rafael Fontana, en un momento de la entrevista.
Rafael Fontana, en un momento de la entrevista.

Pero el suyo fue descubrir que el candidato era él.

La decisión más difícil fue ver a quién designaba como sucesor. Él no era un socio muy conocido porque venía de litigios, pero tenía inteligencia, sabiduría y se ganó la confianza de la gente. Se ha ido en el mejor momento de su vida personal y profesional.

Tiene que volver a buscar sustituto.

Ahora me he concentrado en el día a día, en los planes estratégicos, y en separar lo urgente de lo importante. He sentido el apoyo y la ayuda de los socios. Cuando decido, después del funeral de Jorge, presentar mi candidatura a presidente, me apoyó el consejo. Es un periodo duro y he convocado una junta para el 22 de diciembre para anunciar el nombramiento de la persona que veo como director general de la firma y nombrar a un vicepresidente no ejecutivo. En nuestro caso, o hay un consejero delegado y presidente no ejecutivo, o hay un presidente ejecutivo sin consejero delegado.

¿Puede ser una mujer?

Puede ser una directora general. Hay candidatas. Tengo mis ideas, pero lo que hago requiere de tiempo. Me siento con los socios y los escucho. Eso me ilustra mucho y me refuerza. Además de elegir director o directora general, un vicepresidente o vicepresidenta, para lo que tengo facultades, se renovará el consejo de administración de la firma, que propongo, pero para esto necesito el respaldo de los socios.

¿Su fecha de salida sigue siendo abril de 2023?

Presentar estas candidaturas requiere que prorrogue mi condición de socio de la firma para el traspaso de poderes. He acordado con los socios mi salida el 31 de diciembre de 2025. Por eso es importante nombrarlo pronto para que tome las riendas del despacho. La hoja de ruta es que se nombre ahora y en abril de 2025 proponerlo como consejero delegado en junta de socios. Convivo ese tiempo y me voy en diciembre. Serán tres años intensivos.

Rafael Fontana (Cuatrecasas): "Dejaré el despacho en diciembre de 2025"

¿Qué perfil se requiere para dirigir un despacho de la magnitud de Cuatrecasas?

Creo que la primera característica es que sea un socio con prestigio, que dentro de la firma haya tenido una buena carrera, con capacidad de gestión, de interlocución externa e interna, y que sea buena persona, que no tenga aristas, que no genere anticuerpos, con capacidad para preocuparse de la gente, visión estratégica y que se mueva en el mundo internacional. Hay quien añade que haya estado en el consejo de administración, que tenga una visión global de la firma, no territorial.

No debe ser fácil sustituirle a usted...

Es mucho más difícil sustituir a Jorge. Tenemos candidatos, hay un racimo amplio. Siento que tengo que estar apoyando este proceso porque, de lo contrario, no sería feliz. Es importante ser feliz y yo lo soy, y mucho. Tengo el apoyo de mi pareja. Lo hago con energía. Cuando me dirijo a los jóvenes recién licenciados en Derecho de la Universidad Carlos III les digo que lo importante es que les guste lo que hacen. Esta profesión requiere de mucha vocación y dedicación, pero eso no puede quitar la felicidad.

Rafael Fontana (Cuatrecasas): "Dejaré el despacho en diciembre de 2025"

Las nuevas generaciones exigen unos horarios más racionales que los que se siguen en los despachos de abogados.

Los despachos tenemos que adaptarnos a las circunstancias. A la gente joven hay que entenderla, porque sino están bien se irán, no atraeremos al mejor talento, no lo convenceremos y no lo retendremos. Son más exigentes de lo que éramos nosotros. El ejercicio de la abogacía ha evolucionado desde hace 45 años, cuando se trabajaba todos los días, incluidos los sábados y los domingos. El cliente te necesita en todo momento, pero es necesario parar y tomar aire. Necesitamos más comunicación, ver cómo podemos mejorar. Porque el centro neurálgico de Cuatrecasas son las personas. Tenemos dos vehículos, los clientes y nosotros, y nosotros crecemos en paralelo a los clientes. La sociedad no es la misma. Tenemos un problema si la gente no trabaja a gusto porque no concilia adecuadamente. Hay que adaptarse a las nuevas circunstancias. La gente joven quiere triunfar rápidamente, ves a los estartaperos trabajando locamente, con entusiasmo, y se trata de hacer lo mismo.

El estartapero trabaja para sí mismo.

Aquí, igual. Esta es su casa, es su carrera profesional. Ponemos a mucha gente en la sociedad con los valores de la casa, como es pensar más en lo ajeno que en lo propio. Mantenemos el lazo con la gente que ha pasado por aquí, tienen buen recuerdo. Es el legado de Cuatrecasas.

Rafael Fontana (Cuatrecasas): "Dejaré el despacho en diciembre de 2025"

La pandemia ha permitido a las empresas ensayar con el teletrabajo y la flexibilidad.

Nos ha ayudado a vencer el miedo a no estar en la oficina, porque sino no se era abogado. Mandamos a la gente a su casa antes de que el Gobierno lo decretara, estábamos preparados y eso demostró que el trabajo en remoto cambió la forma de hacer nuestro trabajo, además de un avance en la utilización de las tecnologías, porque no había nadie al lado, aprendimos a usar el Zoom, y se demostró que se puede trabajar desde fuera. Aunque el teletrabajo al 100% no es eficiente porque el sentimiento de pertenencia es importante. El contacto humano es importante, la empatía, la confianza con el cliente. Somos pioneros en poner en marcha el smart work, que hemos renovado por un año, para ver qué es mejor hacer desde remoto y qué es mejor hacer desde la oficina. Hemos fijado qué hacemos fuera y dentro de la oficina, y pasaremos tres días en la oficina y dos en casa. El viernes se teletrabaja, pero el lunes y el jueves hay que estar en la oficina, y esos días se destinarán a reuniones y a formación. Tenemos flexibilidad también para que el que quiera venir a la oficina, que está abierta los 365 días del año durante las 24 horas.

Ustedes toman el pulso a lo que ocurre en las empresas, ¿es preocupante la situación económica?

Vienen tiempos duros. Hay que estar atentos, muy unidos. Los abogados somos unos privilegiados, tenemos oportunidades, pero nos va a mejor cuando los proyectos son de transformación que de contención. Hay gente más pesimista que otra, y los hay que dicen que en abril o mayo cambiará todo porque hay dinero en el mercado. En Europa, con Putin y la guerra, hay una visión más pesimista que al otro lado del charco. Los financieros dicen que son ciclos, que el dinero está y volverá. Otro tema muy preocupante es el cambio climático. Hay que ser responsables con este tema, y en el despacho tenemos un programa para medir nuestra huella climática. Formamos parte de la sociedad. Quiero destacar un dato que nos ofreció el otro día Fernando Valladares, investigador del CSIC, en una conferencia a la que asistieron más de mil personas, ya que era obligatoria en el despacho, y es que los temas medioambientales no son solo responsabilidad de los gobiernos, sino que debe ser algo personal, ya que la acción de cada persona influye un 23% en el cambio climático. Yo soy vegano desde hace siete años y medio, promuevo el veganismo porque además de darte energía, sentirte mejor, repercute en el bienestar de los animales y en el medio ambiente.

 

 

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