Mercado laboral

Paro registrado, afiliación o EPA: ¿cuenta España bien sus desempleados?

El debate sobre los trabajadores fijos discontinuos abre la espita de las críticas sobre la transparencia estadística

Un profesor dando clase en un instituto.
Un profesor dando clase en un instituto.

La reforma laboral que arrancó en enero hizo dos cosas: limitar al máximo los contratos temporales y generalizar los contratos indefinidos, entre los que el Gobierno incluye a los fijos discontinuos, que como su propio nombre indica están calificados como contratos estables. Ante el coto puesto a los temporales, muchos empresarios optan por convertir los temporales en fijos discontinuos.

Pero en las últimas semanas, han crecido las voces de expertos y analistas del mundo económico pidiendo un mayor detalle de los datos estadísticos para analizar qué está pasando con este colectivo. Los partidos de la derecha, por su parte, predican la tesis de que no incluir a los fijos discontinuos en el paro registrado supone enmascarar las cifras del desempleo.

Sin embargo, más que intenciones espúreas la realidad es que este contrato es difícil de clasificar. Ser fijo discontinuo quiere decir que tiene un empleo estacional recurrente y por ello trabaja y está de alta en la Seguridad Social en las épocas en las que lo necesita el empresario; mientras que en las que no está en alta, puede trabajar en otro sitio con otro contrato, estar cobrando el paro o ninguna de las dos cosas. Lo único claro es que, transcurrida la época de inactividad, el fijo discontinuo es llamado nuevamente por el empresario para desempeñar el trabajo estacional.

De ahí la dificultad de clasificar a estos trabajadores, sobre todo, por las distintas situaciones en las que pueden estar en las épocas en las que no están en alta en la Seguridad Social. Además, esta dificultad se está poniendo de manifiesto, cada vez más, a medida que este colectivo crece exponencialmente según pasan los meses. Las cifras facilitadas ayer dicen que en lo que va de año estos trabajadores han pasado de 400.000 a más de 800.000. Pese a ello, solo representan el 7% del total de contratos indefinidos.

Esta semana el think tank Fedea junto a BBVA Research y el Instituto EY-Sagardoy calculó que al paro registrado de 2,91 millones de personas en octubre habría que sumarles más de 400.000 del colectivo que la estadística de paro califica como demandantes de empleo con relación laboral, formado por trabajadores en ERTE y numerosas situaciones compatibles con las épocas de inactividad de los fijos discontinuos. Por ejemplo, entre estas situaciones están los demandantes que solicitan otro empleo compatible con el que tienen (pluriempleo); demandantes de un empleo mejor; quienes solicitan un empleo para menos de tres meses o de menos de 20 horas semanales o estudiantes. Estas exclusiones están recogidas por la norma que rige cómo se mide el paro, de 1985, y así lo argumentan en el Gobierno para rechazar que maquillan las cifras del paro.

Así, si todo el colectivo de demandantes de empleo con relación laboral fueran fijos discontinuos, el paro “efectivo”, como lo denominan desde Fedea, sería de 3,3 millones de desempleados registrados. Pero, estrictamente, no todo el colectivo clasificado bajo este epígrafe está parado.

Ante esta circunstancia, se puede recurrir a otras mediciones del mercado laboral para calibrar al colectivo de fijos discontinuos. Una opción fiable sería la afiliación a la Seguridad Social: los fijos discontinuos en sus etapas activas están dados de alta en el sistema y en las inactivas, no. Sin embargo, el número de afiliados con estos contratos no ha crecido significativamente desde mayo, debido a las elevadas tasas de baja por pasar a situaciones de inactividad, que se han duplicado respecto a antes de la reforma, explican en Fedea.

Queda entonces una tercera vía para medir el desempleo (pero sobre todo el empleo), que es la Encuesta de Población Activa (EPA). Los últimos datos correspondientes a la EPA del tercer trimestre reflejan la existencia de 525.100 trabajadores fijos discontinuos –también considerados por esta encuesta como ocupados estables–, lo que supone un incremento del 40% respecto al último trimestre de 2021, justo antes de que entrara en vigor la reforma laboral. Si bien, la EPA tampoco informa del momento en el que están estos trabajadores, activos o inactivos, pero dado que es la herramienta, más fiable, homologada en Bruselas para analizar el mercado laboral y que, a diferencia del paro registrado y la afiliación, es una encuesta en lugar de un registro, podría ser la vía más adecuada para afinar más la medición de los fijos discontinuos y mejorar la transparencia.

 

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