Alstom confía en una pronta solución a los sobrecostes en los pedidos de trenes de Renfe

El fabricante cuenta con un contrato de más de 1.400 millones para la entrega de 152 unides de alta capacidad

El presidente de Alstom España, Leopoldo Maestu.
El presidente de Alstom España, Leopoldo Maestu.

La dirección de uno de los fabricantes de trenes con mayor implantación en España, Alstom, se ha mostrado esta mañana optimista respecto a una próxima solución del Gobierno a los sobrecostes en la ejecución de los contratos de renovación de flota firmados por Renfe entre 2020 y 2021. El presidente de filial española de Alstom, Leopoldo Maestu, ha señalado en un encuentro con medios que el Ejecutivo “ha mostrado sensibilidad y las negociaciones están avanzando”. El ejecutivo confía en que el sector reciba “buenas noticias” próximamente.

La aplicación de un mecanismo de revisión de precios en pedidos de trenes que rondan los 4.500 millones de euros viene siendo una reivindicación de este sector industrial desde que la inflación dio señales de no ser un fenómeno temporal. Los distintos fabricantes realizaron sus ofertas a Renfe teniendo en cuenta sus bases de costes de 2019.

En el caso de Alstom, eloperador público le tiene encargada parte de la renovación de sus trenes de Cercanías por un valor de 1.447 millones. En concreto, el fabricante debe entregar 152 unidades de gran capacidad, de 100 metros de longitud cada uno. A ello se suma el mantenimiento durante 15 años, el suministro de piezas de parque, el almacén de los repuestos y sus utillajes. Se trata del gran contrato en ejecución por parte de Alstom en España, donde la fábrica barcelonesa de Santa Perpetua ha conseguido el hito de atender ocho pedidos de forma simultánea.

Maestu se ha referido esta mañana al reto de soportar el alza en los costes energéticos, la carencia de mano de obra cualificada, los problemas en la cadena logística motivados por el conflicto en Ucrania o la escasez de componentes electrónicos en el mercado: “Estamos gestionando una situación que dista aún de haberse normalizado”, reconoce el presidente de Alstom España. Además del contrato de Renfe, la firma tiene en ejecución pedidos de los operadores españoles FGC y TMB, además de varios encargos procedentes del exterior.

Reconocimiento

El pasado mes de mayo, durante una visita a la fábrica de la suiza Stadler en Valencia, la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ya señaló la preocupación del Gobierno “por el incremento de costes de producción provocados por la coyuntura internacional”. Su departamento ha sacado adelante la revisión de precios en contratos de obra pública, pero están pendientes de solución los de servicios a infraestructuras y los de fabricación de trenes, entre otros.

Stadler, CAF y Talgo son otras de las compañías afectadas por el desequilibrio económico de los contratos firmados con Renfe. Hacienda tiene la última palabra a la vista de que los pliegos publicados por el operador explicitaban la carencia de fórmulas de revisión de precios.

A pesar de la crisis motivada por la pandemia, la firma que preide Isaías Táboas mantuvo en pie sus concursos de renovación de flota como palanca para la generación de actividad industrial y generación de empleo. También precisaba invertir, tras largos años de sequía, para modernizar sus Cercanías (la flota no se renovaba desde 2007) o afrontar el desafío de la liberalización. Ha sido el posterior problema de la escalada de precios y la tensión en el suministro de materiales el que ha puesto en jaque a los fabricantes y sus centenares de proveedores.

Entre las principales adjudicaciones de Renfe entre 2020 y 2021 figuran la de 152 trenes de Cercanías a Alstom por 1.442 millones; el pedido de 59 unidades a Stadler, también para Cercanías, por 988 millones; 40 cabezas motrices encargadas a Talgo por 281 millones para crear nuevas composiciones de alta velocidad, y los 31 trenes de ancho métrico contratados a CAF por 258 millones.

Decidida a fabricar en Portugal

Alstom compite en el concurso de 117 trenes regionales en Portugal. Su intención, de ganar, es producirlos allí con la apertura de una fábrica. Maestu valora de forma muy positiva la apuesta del Gobierno luso por el ferrocarril.

La subsidiaria española del gigante industrial francés aporta unas ventas de 665 millones sobre un total de 16.000 en todo el mundo. La previsión es hacer crecer sus ingresos de un 10% a un 20% los dos próximos años, pero, si cristalizan las oportunidades en Portugal, Leopoldo Maestu cree que la cifra de negocio podría llegar a 1.000 millones en tres años.

Alstom España también apuesta por la exportación, para lo que tiene un crédito de Cesce por 500 millones que facilita su entrada en proyectos internacionales.

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