Begoña Trigo, candidata al ICAM: "Estamos huérfanos de un colegio que nos represente a la mayoría"

Su candidatura, formada por 13 abogados del turno y la única encabezada por dos mujeres, quiere consolidar el derecho a la salud

Begoña Trigo, candidata a dirigir el ICAM
Begoña Trigo, candidata a dirigir el ICAM

Es la tercera vez que Begoña Trigo se presenta a las elecciones para dirigir el Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM). La primera vez que lo hizo convenció a un compañero para concurrir juntos. Sabían que no tenían posibilidades, pero querían centrar la atención de los medios de comunicación en los problemas del turno de oficio. En 2017 reunió a otro grupo pequeño de colegas de profesión. Tenía el mismo propósito. En esta ocasión ha vuelto a dar un paso al frente. Está harta de un colegio que, a su juicio, no representa a los abogados de a pie y sirve a los intereses de los grandes despachos. CincoDías la entrevista para conocer sus propuestas.

¿Por qué se presenta a las elecciones a la Junta de Gobierno del ICAM?

Los abogados estamos en una situación enquistada en relación con el desarrollo de nuestros derechos. No se consolida nuestro derecho a la salud ni nuestros derechos laborales. Lo padecemos todos los días. 13 (de 14) de los miembros que formamos nuestra candidatura estamos adscritos al turno de oficio y conocemos cuáles son los problemas que hay en el ejercicio de nuestra profesión. Un compañero que ha sufrido dos infartos, en el periodo de recuperación tenía varios señalamientos y en algunos se ha acordado la suspensión, pero en otros no. Otras veces nos citan a las 09:00 horas y nos reciben a las 13:00 horas, a las 14:00 horas… Queremos prever nuestro horario laboral porque entendemos que es nuestro derecho. Desde el ICAM proponemos que el tiempo máximo de espera sea de media hora. En 20 años no se ha hecho prácticamente nada en este sentido.

Otras candidaturas también están integradas por abogados del turno de oficio y plantean medidas parecidas, ¿cuál es su valor diferencial?

Todas las candidaturas tienen uno, dos o tres representantes del turno de oficio porque también es un medio de captación de voto, pero la mayoría de las juntas que se puedan configurar están formadas por miembros de despachos grandes y tienen unos intereses contrarios a la mayoría de los abogados que ejercemos. Esto quiere decir que está bien de cara a las elecciones porque hay una propuesta de cara al turno de oficio y a la abogacía mediana y pequeña, pero la realidad es que esta estructura de juntas se viene repitiendo con una representación que, a la hora de tomar decisiones, es mínima. Es muy difícil que las decisiones que se tomen para solucionar estos problemas vengan de juntas donde la mayoría de los miembros proceden de despachos grandes. Pueden ver bastante mal enfrentarse a las administraciones, plantear manifestaciones o algún tipo de movimiento. Por eso es inviable que las propuestas que se refieren al 90% de los abogados ejercientes salgan adelante.

¿Cómo va a hacer que el ICAM consolide el derecho a la salud de los abogados, por ejemplo, en tema de suspensiones, si para ello es necesario una modificación de las leyes procesales y trascender de los acuerdos entre colegios y tribunales superiores de justicia?

Entendemos que la actividad que ha tenido el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) es insuficiente y, en relación con el ICAM, no se han realizado las negociaciones oportunas porque el ICAM no se ha enfrentado, por la configuración de sus juntas, a la administración. Actuaremos de la forma que sea, incluso jurídicamente, para consolidar este derecho a la salud, que es innegociable.

Esta no es la primera vez que se presenta a las elecciones. ¿Qué pasó en las anteriores ocasiones?

Es la tercera. La primera vez me presenté sola con un compañero porque nos bajaron en la Comunidad de Madrid los baremos del turno de oficio un 20% y pensé que tenía que hacer algo. Nos presentamos los dos sin ningún ánimo de ganar. Las siguientes fuimos cinco o seis, en las de 2017, con la intención de que, aprovechando los medios de comunicación, se hablara de los problemas del turno de oficio. Como no se ha resuelto nada y los abogados estamos huérfanos de un colegio que nos represente a la mayoría de los ejercientes, me presento. Respeto a las grandes corporaciones, pero no pueden ser el espíritu exclusivo del ICAM.

En redes sociales dice que con 5.000 votos pueden cambiar las tornas. Sin embargo, tradicionalmente la participación en las elecciones ha sido bajísima. ¿Cómo está llamando a la participación?

Es muy difícil. El mayor de los problemas que tenemos es la desafección del abogado. Cuando miras al ICAM ves a unos supermodelos de abogados y dices: ¿Qué van a hacer ellos por mí? El abogado dice: ¿Para qué voy a votar? ¿Dónde está mi colegio cuando lo necesito? Por otro lado, tampoco se facilita la votación ya que el voto electrónico no se ha instaurado. Yo voy a hacer todas las entrevistas del mundo para fomentar la participación.

¿Cuáles son sus principales propuestas de mejora?

Limitar el tiempo de espera 30 minutos. Pasado ese tiempo, el ICAM tiene que respaldar al colegiado y protegerlo frente a la administración de Justicia. En relación con la salud, estar en todos los frentes. Queremos abrir un departamento de quejas en relación con las administraciones y con los clientes. Queremos llegar hasta el final. Queremos crear un departamento de gestión de guardias en el turno de oficio, de forma que, si el abogado quiere cambiar una guardia, el ICAM lo gestione. Queremos un departamento de sustituciones para que, desde el ICAM, el abogado pueda hacer hasta 10 sustituciones sin justificar. Queremos desarrollar la función social de la abogacía. Por eso, hemos creado un turno de financiero y tributario porque entendemos que, como contrapoder a los abusos de la Administración Tributaria, queremos proteger a los ciudadanos y ampliar la asistencia jurídica gratuita a la fase administrativa.

Como abogada, ¿qué le parece que la institución haya pasado de ser Colegio de Abogados de Madrid a Colegio de la Abogacía para ser “más inclusivo”?

Como mujer que soy, y siendo la única candidatura que llevamos a dos mujeres como aspirantes a decana y a vicedecana, entiendo que hay mucho todavía por hacer. Se normalizan lo que se denominan micromachismos, que no tienen una respuesta penológica porque no son delitos. Las propuestas del programa son hacer todas las acciones oportunas para el desarrollo de la educación. Queremos que los abogados vayan a los colegios, que las constituciones lleguen a las escuelas para que los niños entiendan el respeto a la igualdad y a la dignidad humana para atajar los casos de bullying y de violencia de género.

¿Cómo está financiando su campaña? ¿Cuenta con el apoyo de alguna empresa?

Como podemos. Tenemos gente que se ha ofrecido a ayudarnos voluntariamente y nos están dando un apoyo esencial. Hemos puesto algo de dinero, pero nos están apoyando mucho. El dinero que estamos poniendo sale de los candidatos. No tenemos apoyos de ningún despacho y de ninguna empresa.

¿Tiene una estimación del importe al que finalmente ascenderá?

No lo sé. Vamos poniendo. Nos están apoyando desinteresadamente, como el consultor de comunicación.

¿Cree que Ribón y Ochoa (dos de los siete candidatos, diputados en funciones en este momento) deberían haber dimitido antes de presentarse a las elecciones? Dicho de otra forma, ¿están usando su cargo como trampolín electoral?

Lo que revela es una falta de regulación por parte del colegio del proceso electoral. Esto tendría que estar regulado. Si deberían dimitir, ellos tendrán un concepto de la ética. La junta está en funciones. Es tan fácil como decir que, si está en funciones, los candidatos electos salgan y se nombre a otros para garantizar la democratización del proceso electoral. Cada uno es responsable de su ética y los electores me imagino que lo tendrán en cuenta.

¿Qué opinión le merecen el resto de candidatos: Ospina, Durán, Saura y Chinarro?

Quien haya estado en la junta (Ribón, Ochoa y Ospina) no ha solucionado la mínima parte de los problemas que tenemos. La junta en su conjunto no ha sido operativa. El resto tiene su sensibilidad y proyectos. Nosotros queremos que el objetivo común esté por encima de todas las sensibilidades. No tenemos finalidad política ni ideológica, sino la finalidad de mejorar la calidad de vida de los abogados y de los ciudadanos.

¿Le generan exactamente la misma inquietud?

Nosotros creemos que podemos ganar. Me preocupa el futuro del colegio. Si tenemos que estar cinco años con las mismas políticas, difícilmente vamos a cambiar.

¿Le parece excesiva la cuota que la Comisión Permanente del CGAE le ha propuesto subir al Pleno, por importe de 1,5 euros anuales?

No me parece excesiva. El problema es la inacción que sentimos todos los abogados debido a que el Consejo no está actuando de forma eficiente para la defensa de los abogados. No sentimos que la institución nos representa.

¿Qué le parece que José María Alonso, decano en funciones y miembro de la Comisión Permanente, no haya votado en contra, como días antes le habían pedido los candidatos?

Es sorprendente que haya cinco candidatos de la junta en funciones que están en distintas candidaturas, dos de ellos se postulan a decano, que hayan mostrado en las redes sociales su negativa a adoptar esta medida y, sin embargo, con cinco candidatos, haya salido adelante en la votación.

Este verano ha saltado la polémica por la presunta opacidad en la gestión y las cuentas del CGAE: funcionamiento de comisiones y subcomisiones, dietas y viajes. ¿Confía en la institución?

Nosotros planteamos que, como abogados, tenemos derecho a participar en el CGAE, a la fiscalización de las cuentas... Queremos saber en qué se gastan nuestro dinero y abrir la votación a todos los abogados para elegir la presidencia.

¿Respalda o no a la presidenta del CGAE, Victoria Ortega?

No soy de personalizar. No la conozco y, como no tengo acceso a la información detallada, no puedo valorarlo, pero si ha cometido alguna irregularidad, tiene que responder.

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