GSK, en guerra contra la malaria y la tuberculosis

Estudian las patologías que más afectan a los países pobres

Una trabajadora de uno de los laboratorios del centro de I+D de GSK en Tres Cantos (Madrid).
Una trabajadora de uno de los laboratorios del centro de I+D de GSK en Tres Cantos (Madrid).

El centro de I+D de la farmacéutica GSK, situado en Tres Cantos, cumple 30 años. Tres décadas de investigación y desarrollo de nuevos tratamientos para hacer frente a la malaria, la tuberculosis y otras enfermedades endémicas que asolan a los países en vías de desarrollo.

Las vacunas, los antibióticos y los adelantos quirúrgicos de los países desarrollados les conceden una diferencia en la esperanza de vida de hasta 18 años con respecto a otras zonas, como en el continente africano y algunas regiones de Latinoamérica. Para luchar contra esto, GSK confirmó en junio, durante una reu­nión organizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Kigali (Ruanda), que haría una inversión de 1.200 millones de euros durante los próximos diez años en el descubrimiento de nuevas vacunas y tratamientos de enfermedades que afectan a la salud a escala global.

La ausencia de una atención sanitaria justa e igualitaria en todo el mundo provoca que lo que es curable en los países desarrollados pueda ser mortal en otros lugares. “En el año 2009 fui a Ciudad del Cabo y visité un centro donde se encontraban pacientes con tuberculosis extrarresistente. Había 65 pacientes y todos ellos iban a morir, sin excepción. Y ellos lo sabían. Cuando estuve allí, me acerqué a uno y le pregunté qué tal estaba. Él me miró, me sonrió y dijo: ‘Tranquilo’. Nada más. Veo su cara cada mañana al despertarme. Fue ahí cuando decidí que tenía que hacer lo que sea necesario para que no haya más gente que se muera porque no tiene un fármaco”, relata David Barros, director del centro de I+D de salud global de GSK España, tras una visita guiada a la prensa.

La farmacéutica invertirá 1.200 millones en nuevas vacunas y tratamientos

El concepto de salud global forma parte intrínseca de la filosofía de GSK, fomentando así la creación de una red internacional para luchar contra las enfermedades que tienen un alcance mundial. Algo que cobra aún más importancia en el contexto actual de globalización y cambio climático, que favorece las resistencias antibióticas de los nuevos virus que surgen con cada vez mayor frecuencia, como la pandemia de Covid-19 o el brote de viruela del mono.

Uno de los pilares fundamentales que sustentan la idea de salud global es la innovación abierta. Gracias a la labor de Tres Cantos Open Lab Foundation, creada en 2010, científicos y académicos de todo el mundo pueden acceder a las instalaciones para realizar sus propios estudios. De esta manera se genera un modelo colaborativo y de libre acceso entre el mundo académico y la industria farmacéutica, que resulta fundamental para el hallazgo de nuevos tratamientos. “Nosotros compartimos lo que tenemos con la intención de hacer algo mejor. Con GSK puedes trabajar y nadie te va a quitar tus ideas, las vamos a desarrollar juntos”, dice.

Avances terapéuticos

Desde el centro de I+D de Tres Cantos se contribuyó en el desarrollo de un tratamiento que cura la malaria vivax, un tipo de paludismo que afecta especialmente al bazo, con una sola dosis oral. Actualmente, uno de sus proyectos más prometedores es un nuevo fármaco para el tratamiento de la tuberculosis. “Se trata de la combinación de tres fármacos, y nosotros pensamos que uno de esos tres compuestos será este… Hemos tardado mucho tiempo en estar donde estamos. Los primeros 15 años no llegamos a ningún paciente, y en la actualidad tenemos nueve compuestos en fase clínica”, explica Barros.

En el laboratorio madrileño se desarrolló un fármaco oral para el paludismo vivax

Cuando Barros echa la vista atrás, recuerda el largo camino que han recorrido hasta convertirse en uno de los centros de investigación de referencia mundial: “El centro de investigación ha ido evolucionando sin parar en estos 30 años. Ya no miramos por un microscopio, sino que lo hace un ordenador que nos permite ver lo que nosotros no vemos. Eso fue un cambio brutal. Algo que, unido a la investigación abierta, nos convierte en un centro dotado de una tecnología y una capacitación única”, señala.

Males olvidados

Tuberculosis. Supone diez millones de casos cada año en todo el mundo, de los cuales un millón y medio resultan mortales.

Malaria. La pandemia provocó que se volviera al mismo número de casos que en el año 2000. Se cobra la vida de medio millón de personas cada año, en su mayoría niños. Afecta especialmente al África subsahariana.

Leishmaniasis y enfermedad de Chagas. La primera afecta en la India y la segunda, en Latinoamérica. En ambos casos, cuando los síntomas se manifiestan, es demasiado tarde para que tengan solución. Los tratamientos actuales son muy tóxicos y dolorosos.

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