Criptoactivos

FTX adeuda más de 3.000 millones a sus 50 mayores acreedores

La plataforma de criptoactivos debe la mitad de esa cuantía a diez empresas

Representación de criptoactivos con un logotipo de FTX.
Representación de criptoactivos con un logotipo de FTX. REUTERS

La plataforma de criptodivisas FTX adeuda 3.100 millones de dólares, unos 3.000 millones de euros, a sus 50 principales acreedores, según documentos judiciales de su solicitud de quiebra. Unos pasivos que oscilan entre los 21 millones de dólares y los 226 millones para cada uno de los afectados. Casi la mitad de esa cuantía, unos 1.450 millones estaría adeudada a sus diez principales acreedores, aunque se desconocen aún sus nombres.

FTX solicitó acogerse al capítulo 11 de la ley de quiebras de EE UU el pasado 11 de noviembre. El bloqueo de la plataforma, que a principios de año recibió una valoración de 32.000 millones de dólares, habría dejado a cerca de un millón de clientes afectados y sumaría unos pasivos de más de 10.000 millones de dólares.

El encargado de tomar las riendas de la plataforma, John Ray III, un experto en procedimientos concursales con experiencia en algunas de las mayores quiebras de EE UU, como la de Enron, ha alertado a cerca de la falta de controles corporativos y de información financiera fiable en FTX. Por el momento ha emprendido la tarea de buscar los activos de la empresa para hacer frente al procedimiento de quiebras que se visualiza complicado: además de FTX hay 130 filiales afectadas por este procedimiento y repartidas por todo el mundo. Una tarea para la que expertos en reestructuraciones consideran que serán necesarios entre tres y nueve meses para crear un mapa con los activos de la empresa.

El colapso de FTX se produjo tras una crisis de liquidez que había provocado una retirada masiva de fondos por parte de sus clientes. La plataforma había intentando, sin éxito, solicitar liquidez de unos 8.000 millones de dólares e incluso llegó a negociar su venta a Binance, sin embargo la operación se cerró sin éxito menos de 48 horas después de su anuncio. Su cierre provocó un efecto contagio para el resto de plataformas de intercambio de criptomonedas que ha afectado, en especial, a las más pequeñas. Además, ha castigado la evolución de los criptoactivos, inmersos en un criptoinvierno y que registran fuertes desplomes desde los máximos históricos alcanzados en noviembre de 2021.

Su fundador, Sam Bankman-Fried, ha visto como su fortuna pasaba en pocos días de ser considerada una de las mayores de la industria cripto, unos 16.000 millones de dólares, a esfumarse. Bankman-Fried ha dado un paso atrás en la gestión de la empresa, al igual que su entorno más cercano. Sin embargo, sus continuos mensajes a través de redes sociales han llevado a su equipo de abogados a retirarse ante los posibles conflictos de interés. 

La crisis de FTX ha provocado, por otro lado, que el resto del sector se muestre a favor de poner en marcha auditorías -pruebas de trabajo- que den transparencia a las plataformas, aunque los expertos consideran que esta iniciativa no despejará todas las dudas acerca de sus balances. Al mismo tiempo, las autoridades han reclamado acelerar la aplicación de regulaciones sobre el sector. Normas sobre las que se lleva hablando mucho en los últimos años pero que, a excepción de Europa, donde se espera que reciba luz verde en febrero, no se han producido grandes avances.

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