La flexibilización inmobiliaria de China es una capitulación menor

Reforma de un edificio de apartamentos en Pekín, en julio.
Reforma de un edificio de apartamentos en Pekín, en julio. reuters

Pekín ha puesto en marcha más medidas para apoyar a su sector inmobiliario, incluyendo ampliar los plazos de amortización, facilitar la financiación a los promotores y reducir los pagos iniciales de las hipotecas. Eso provocó el lunes un rally de las acciones y los bonos del sector. Aunque se evitará una inminente ola de impagos, no es un rescate.

El sector es un monstruo especulativo que ha canibalizado el capital, que sería mejor usar para otras cosas. Tal vez por ello, Xi Jinping es reacio a rescatarlo, pese al coste. Pero las nuevas medidas son el intento más exhaustivo de evitar las tensiones de liquidez derivadas de la política de las “tres líneas rojas” lanzada en 2020, y que prohibía a las inmobiliarias que no cumplían con ratios de deuda y liquidez clave seguir pidiendo préstamos. Junto con otras medidas anunciadas desde marzo, UBS estima que estas políticas podrían aportar 140.000 millones de euros de nueva financiación.

Eso ayudará a los promotores a evitar impagos y, con suerte, a completar muchos proyectos inacabados que se vendieron antes a los compradores. También dará un respiro a sus bancos, que de otro modo habrían tenido que admitir un aumento de la mora. Pero el problema sigue siendo enorme. El nuevo crédito es solo la mitad del importe de la deuda onshore y offshore que vence en 2023. Un análisis de Dragonomics sugiere que unos 650.000 millones de deuda pendiente, o el 2,2% del crédito bancario total, pueden ser incobrables.

Salvo que se abandonen totalmente las líneas rojas, algo improbable, solo un gran aumento del interés comprador puede reactivar de forma viable el mercado. No es imposible, pero la demografía va en contra. La formación de familias está cayendo, y el país tiene pisos vacíos suficientes para albergar a la población de Alemania, según Rhodium Group. Pekín aún tiene que amortiguar el impacto de una caída inmobiliaria, algo difícil cuando el sector minorista sigue por debajo del nivel pre-Covid, el paro juvenil está en máximos y la exportación se enfría. Pero si el inmobiliario debe corregirse en nombre del reequilibrio, eso hace más urgente impulsar el resto de la economía.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías