Criptoactivos

La quiebra de FTX aumenta los interrogantes sobre el capital riesgo

Las dudas crecientes sobre Vision Fund, el fondo de tecnología del gigante de las telecomunicaciones SoftBank, son solo uno de los sintomas más visibles a los que se enfrenta el capital riesgo ante el hundimiento de la criptoplataforma.

Masayoshi Son, CEO de SoftBank
Masayoshi Son, CEO de SoftBank

Sam Bankman-Fried, el fundador y hasta este viernes CEO de FTX, no es el único que tiene mucho por perder con la caída de la quinta mayor plataforma de criptoactivos. Aunque Bloomberg estima que podría ver esfumarse hasta 16.300 millones de dólares de su patrimonio personal, la caída en menos de diez días del exchange podría afectar también a los grandes nombres del capital de riesgo. Softbank, BlackRock, Sequoia y Temasek son solo alguno de los grandes inversores que apoyaron con 1.720 millones de dólares a la firma en sus tres últimas rondas de inversión.

La declaración de bancarrota de FTX y la rápida salida de su consejero delegado llega en un particular mal momento para Softbank, el conglomerado japonés a cargo de VisionFund, el mayor fondo de tecnología del mundo. El gigante asiático anunció el viernes pérdidas en Vision Fund por 7.200 millones de dólares en el tercer trimestre, así como la salida de su fundador, Matayoshi Son, del día a día. Si bien no hubo referencias a la caída de FTX, el responsable financiero de la compañía, Yoshimitsu Goto, afirmó que sus inversiones en cripto solo suponen un 1,3% del total. Se espera que el fondo reduzca a cero el valor de su inversión en FTX realizada a comienzos de enero por 100 millones.

La salida alborotada de Bankman-Fried de su propia compañía recuerda a los problemas que el fondo tecnológico sufrió con la caída de WeWork, donde Vision Fund había inyectado 10.000 millones de dólares. Las dudas ante la transparencia y ambiciones del fundador de FTX no hacen más que recordar a las del fundador de la empresa líder de coworking, Adam Neumann. Grandes fondos soberanos como el de Arabia Saudí y compañías estadounidenses como Apple y Microsoft respaldan, hasta ahora, la estrategia implementada por Softbank.

Golpes adicionales

La primera reacción por parte de los grandes fondos ha ido la de destacar el tamaño pequeño de su inversión en FTX y su impacto limitado. Sin embargo, el temor resulta inevitable.

La atención no solo se explica por la preocupación de los inversores por el futuro de sus ahorros, sino por las relaciones complejas que se han dado a conocer entre las diferentes empresas y gestores de fondos involucrados. Las miradas están puestas en particular sobre Sequioa Capital, una firma de capital de riesgo que gestiona más de 85.000 millones de dólares. La firma participó en la segunda ronda de financiación de FTX en julio de 2021, mientras Bankman-Fried invertía cientos de millones de dólares en fondos administrados por sus nuevos socios. El periódico Financial Times estima que el emprendedor cripto habría invertido al menos 200 millones de dólares en dos fondos administrados por Sequioa.

El administrador de fondos fue el más veloz en reducir su inversión en FTX de 210 millones a cero el jueves por la tarde. Sin embargo, no pudo escapar al historial de Google, que detecta un artículo en el sitio web corporativo donde elogia a Bankman-Fried, al que define por su “intelecto tan impresionante"

Temasek, la firma de inversiones del gobierno de Singapur, intentó dar una respuesta diferente. El fondo soberano de inversión precisó que “está involucrado en los eventos en FTX”. La confianza de Temasek parecía alta en el futuro de la plataforma: había participado en las tres últimas rondas de financiación .

Pero los fondos soberanos tecnológicos no son los únicos involucrados. Los planes de pensión también están expuestos a los vaivenes del mundo cripto. En particular, el fondo de pensiones de los maestros de Ontario participó en la segunda ronda de financiación de FTX, en octubre de 2021, con 95 millones de dólares. En ese momento, desde la organización destacaron el rol del exchange para “repensar” los mercados del futuro. Mejor suerte tiene los pensionados de Quebec, que invirtieron en Coinbase, un rival que (aún) subsiste.

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