Riu se lanza a formar empleados para evitar falta de personal en verano

Utilizará un hotel cerrado en Mallorca para impartir clases de FP. Ofrece certificados de profesionalidad en bar, comedor y cocina

Un trabajador de RIU en el área del bar de la piscina de un hotel
Un trabajador de RIU en el área del bar de la piscina de un hotel

Las grandes cadenas hoteleras han vivido un escenario lleno de contradicciones durante los dos últimos veranos. La recuperación de los flujos turísticos ha venido acompañada con unas dificultades inéditas para encontrar personal. Un buen ejemplo se dio en Meliá, la primera cadena en España, que tuvo que lanzar desde febrero distintas campañas de reclutamiento para garantizarse 2.000 personas con las que cubrir todas las vacantes en sus hoteles en España.

¿Por qué la gente no quiere trabajar en los hoteles? Fuentes hoteleras consultadas por Cinco Días apuntan a la combinación de dos factores para explicar este fenómeno. En primer lugar, los trabajadores que optaron por ‘la gran renuncia’ y decidieron salir del mercado laboral hastiados de malas condiciones laborales y de precariedad. A ellos se unieron los trabajadores del ramo que, cansados de la falta de estabilidad y del trabajo temporal, optaron por buscar empleo en la hostelería, mejor remunerada.

Consciente de que ambos factores no van a sufrir modificaciones sustanciales, la cadena balear RIU ha sido la primera en tomar el toro por los cuernos y se ha convertido en la primera gran hotelera que ha obtenido autorización del Servicio de Ocupación de Islas Baleares (SOIB) para dar formación reglada y emitir certificados de profesionalidad. La experiencia piloto ya se está realizando en las instalaciones del hotel RIU Playa Park de Mallorca, que cierra sus puertas de noviembre a abril, y se desarrollará en dos fases.

Pere Torrens, director de formación de RIU, explica que la primera ya está en marcha. Se trata de un curso de bar y comedor para 15 personas que se realizará desde noviembre hasta marzo y la segunda se desarrollará en cocina y se prolongará desde enero a junio. “Nuestra experiencia con la FP la comenzamos con la informática, donde también detectamos un déficit de trabajadores. Ya hemos sacado cuatro promociones con 10 alumnos cada una. Ahora hemos apostado por los certificados de profesionalidad porque son el inicio de un itinerario educativo que permite seguir estudiando e incluso ir a la universidad”, recalca Torrens, que destaca que el hotel cuenta con todas las instalaciones requeridas (cocinas o cámaras frigoríficas). “Es un coste elevado si lo tuviera que hacer una empresa”.

El director de formación distingue las dos formaciones. “En la parte de bar y comedor se formarán durante cuatro horas al día y posteriormente contrataremos como mínimo al 60% de los alumnos, mientras que en la cocina es formación dual. Eso significa que desde empiezas a formarte cobras a través de un contrato de aprendizaje y es en ese período donde se le inculca al trabajador los valores de la empresa familiar, como la buena atención al cliente, la honestidad o la humildad, para retener el talento”.

Torrens destaca la importancia de una formación orientada a la integración laboral del estudiante. “Creo que es importante ofrecer oportunidades a la gente, reducir desempleo juvenil y realizar iniciativas que cualifiquen a la gente del entorno. El propósito con el que se hace es que hagan la temporada, se vayan y vuelvan la siguiente porque aquí hayan encontrado un buen sitio para trabajar”. En función de los resultados de la prueba piloto, la cadena valorará si la amplía al resto de destinos en los que está presente en España. RIU cuenta con 27 hoteles en la Península Ibérica, repartidos entre 16 en Canarias, seis en Baleares, cuatro en Andalucía y uno en Madrid.

El precio del alquiler como factor para aceptar un trabajo

Carestía. Baleares une otro problema adicional a la fuga de trabajadores de los hoteles por la precariedad y la temporalidad: la carestía del alquiler. La falta de vivienda y el boom de los pisos turísticos llevan generando problemas para aquellos trabajadores que vienen de otras autonomías a trabajar, ya que se encuentran que muchas veces el precio del alquiler supera el de la remuneración.

Alternativas. Los datos de los portales de alquiler correspondientes al último verano elevaban a 500 euros el precio medio de una habitación en un piso compartido y a 800 euros el de un piso compartido, lo que conduce a los trabajadores a dos alternativas. O bien rechazar el trabajo porque no le sale a cuenta o bien buscarme formas alternativas de alojamiento, popularizadas en los dos últimos veranos, como vivir en autocaravanas o furgonetas adaptadas.

Alojamiento. La ley turística de Baleares aprobada el pasado mes de febrero y que fija una moratoria de cuatro años para la creación de nuevas plazas de alojamiento para turistas no ha hecho si no empeorar la situación. Y eso llevó el pasado verano a compañías como Meliá a incluir en el programa de reclutamiento una oferta conjunta de alojamiento y pensión completa en destinos críticos para el alquiler como Ibiza, Menorca o Calviá.

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