Actas

El debate de las alzas moderadas de tipos sigue vivo en el BCE

Las actas señalan que el aumento de 75 puntos básicos de septiembre no debe sugerir que las siguientes subidas serán de la misma magnitud

Chirstine Lagarde, presidenta de BCE, en la rueda de prensa del 8 de septiembre
Chirstine Lagarde, presidenta de BCE, en la rueda de prensa del 8 de septiembre Efe

No todo son halcones en el BCE. Aunque la decisión del pasado 8 de septiembre de elevar los tipos en 75 puntos básicos se tomó por unanimidad, en el debate previo hubo miembros del Consejo de Gobierno que se mostraron a favor de una subida más moderada, de 50 puntos básicos, según revelan las actas del encuentro publicadas hoy.

“Algunos miembros expresaron su preferencia por elevar los tipos de referencia en 50 puntos básicos”, señala el documento. Defendieron que ese aumento sería suficiente para avanzar con determinación en la normalización de la política monetaria mostrada en julio y argumentaron que “una respuesta demasiado agresiva podría exacerbar una recesión, con pocos beneficios sobre la inflación en el corto plazo”.

Al término del debate todos los miembros del Consejo de Gobierno del BCE estuvieron de acuerdo con la propuesta del economista jefe Philip Lane de subir los tipos en 75 puntos básicos, el mayor incremento decidido nunca por el BCE. Pero sí matizaron que esa subida “no debería indicar que el BCE tiene intención de elevar el tipo de interés en una magnitud similar en futuras reuniones”.

Christine Lagarde avanzó en rueda de prensa tras el encuentro que el BCE seguirá subiendo los tipos en las próximas reuniones y el mercado ha llegado a prever que la facilidad de depósito podría alcanzar el 3% a mediados de 2023, desde el 0,75% actual. Sin embargo, las actas revelan que esa determinación en subir tipos podría ser más moderada de lo que avanza el mercado, que ya ha comenzado a rebajar sus expectativas, en gran medida por el riesgo de recesión que afronta la zona euro el próximo año.

Las actas de la reunión del día 8 insisten en que las próximas decisiones dependerán de los datos y añaden que “es esencial comunicar con prudencia los próximos pasos” y tener en consideración el riesgo de una volatilidad que ha aumentado en el mercado de bonos a propósito de una rápida normalización de los tipos.

Los miembros del Consejo de Gobierno del BCE también coincidieron en que las actuales previsiones de la institución no sugieren una recesión en 2023 y sí un período de estanflación ya a finales de este año. “Sin embargo, se mencionó que varios modelos e indicadores sugieren que una recesión es probable el próximo año”. De registrarse un corte absoluto del suministro de gas desde Rusia, la recesión sí sería completa en la zona euro, reconoce el BCE.

Las actas también recogen el debate sobre los estímulos fiscales y su impacto en la inflación y en la sostenibilidad de la deuda. Los consejeros del BCE coinciden en que la respuesta de la política fiscal al mayor coste de la energía deben ser medidas temporales y concentradas en los más vulnerables. Si bien reconocen que los gobierno pueden tener dificultad en adoptar medidas no generalizadas y en revertirlas en el momento adecuado. Y advierten que, en un contexto de shock de suministro, los gobiernos no deben perder de vista la reducción del déficit y la consolidación fiscal, “en especial en aquellos países donde la sostenibilidad de la deuda pública pueda ponerse en cuestión”.

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