Ospina, candidato al ICAM: "La ilusión por trabajar con Alonso no se ha mantenido y hay promesas incumplidas"

El abogado, cabeza de lista de Ahora Abogacía, avanza que trabaja en una candidatura paritaria o con peso de mujeres en los órganos directivos

Juan Gonzalo Ospina, candidato a la Junta de Gobierno del ICAM por Ahora Abogacía.
Juan Gonzalo Ospina, candidato a la Junta de Gobierno del ICAM por Ahora Abogacía.

Desde hace casi un año era un secreto a voces que Juan Gonzalo Ospina, hasta este mismo lunes diputado del equipo de gobierno de José María Alonso, se iba a presentar a las elecciones al Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM). Una decisión que ha comunicado oficialmente esta semana. Cinco Días habla con él sobre su candidatura, los tira y afloja de su relación con el decano en funciones o su participación en el nacimiento de Ahora Abogacía, plataforma bajo la que concurre a los comicios.

¿Por qué se presentará a las próximas elecciones a la Junta de Gobierno del ICAM?

Queremos volver a ser influyentes en la sociedad, conseguir que la abogacía sea respetada como un actor fundamental en la administración de justicia, por el legislador para tener opinión en las reformas legislativas, por el justiciable o en el turno de oficio.

Sin embargo, usted no es nuevo en la abogacía institucional. Hasta este lunes era diputado de la Junta de Gobierno de Alonso. Si no creía que el decano hacía de la abogacía una profesión influyente, ¿por qué no dimitió antes?

La dimisión viene motivada por un periodo de reflexión y de escucha. Nunca he expresado ningún trato descortés hacia la gestión del decano y, por lo tanto, hasta que no he sido nominado por un grupo de compañeros que me dieron su confianza para dirigir un proyecto regenerador y transformador no presenté mi dimisión. En el momento en que acepto esta nominación es cuando presento mi dimisión para concentrarme en trabajar en el proyecto y en las ideas que mejoren la abogacía.

¿Cuándo dejó de estar alineado con Alonso?

Hace cinco años compartíamos la misma visión. Y esa visión es la que siento que comparten los integrantes de la candidatura que se está conformando, algunos de ellos del movimiento Ahora Abogacía y muchos otros, la inmensa mayoría, no vienen de este movimiento. A día de hoy coincidimos en las sinergias con Ahora Abogacía, pero es una candidatura que va más allá porque queremos que sea transversal. Ahora, es una realidad irrefutable que esta ilusión que nos trajo hace cinco años no se ha mantenido en el tiempo y hay varias promesas incumplidas que estoy convencido que vamos a hacer realidad.

¿Cuáles?

En el proyecto de José María Alonso se prometió traer el voto electrónico y eso es un pilar fundamental de esta candidatura. Necesitamos un colegio participativo y que sea incluyente. La segunda cuestión es la portavocía. José María Alonso llevaba en el programa la creación de una portavocía. El ICAM tiene que tener una portavocía. También se prometió que las secciones iban a escoger a sus propios presidentes. Esto es una cuestión de principios. Nuestro movimiento es transparencia y democracia.

¿Desde cuándo colabora con la plataforma Ahora Abogacía?

Comparto las ideas y valores desde el momento de su acta fundacional (en marzo de este año), pero no he tenido ningún puesto de ningún tipo hasta el momento en que me han nominado. Me han invitado a participar en algún coloquio y he acudido encantado. El éxito de su acta fundacional demostró que era un movimiento que había llegado para quedarse porque es la voluntad de la abogacía de base.

¿Entonces estaba oficialmente en el equipo de Alonso y oficiosamente con Ahora Abogacía?

Yo estaba oficialmente en el colegio y era un simpatizante de Ahora Abogacía. Simpatizo con Ahora Abogacía como con la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid (AJA), con el movimiento del turno de oficio o con alguno de los principios de ALA, la Asociación Libre de Abogadas y Abogados.

Sus tiranteces con Alonso han sido vox pópuli. De llegar a ser decano, ¿lo apoyaría si decide formar parte después del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) presentándose a la elección de consejero?

Creo que José María Alonso es un activo de la abogacía madrileña y llegado ese momento se tendrá que valorar cuál es la posición de Madrid y cuál es el mejor representante para nuestro colegio.

¿Qué opinión tiene de Raúl Ochoa, diputado, como usted, de la Junta de Gobierno en funciones, quien ha anunciado que también peleará por el decanato del ICAM?

Prefiero hablar de nuestras ideas, de nuestro programa y de nuestro proyecto.

Entiendo que la respuesta será la misma si le pregunto por Eugenio Ribón (también diputado, que se presentará por Compromiso Abogacía). No obstante, de entre los tres candidatos que conocemos, Ribón, Ochoa y Beatriz Saura, ¿cree que alguno puede reunir más apoyos que usted? Esta entrevista se hizo el miércoles, antes de que Ángeles Chinarro anunciara su candidatura por ALA.

En primer lugar, quiero mostrar mi respeto hacia los tres y darles la enhorabuena por haber tomado la decisión. El debate enriquece y una lista única es más propia de un régimen autoritario. Aquí hay que centrarse en los temas, en las ideas y en las propuestas. Estos serán los que venzan por encima de las personas. Si un candidato tiene propuestas y es capaz de ejecutarlas, me parecerá noble que la gente lo apoye. Si no es así, espero convencer a la inmensa mayoría de la abogacía madrileña de que este es un movimiento solvente.

¿Le generan exactamente la misma inquietud las tres candidaturas?

Me generan inquietud las tres.

¿Cuenta con el apoyo de alguna agrupación, por ejemplo, AJA, la Agrupación de Abogados Jóvenes de Madrid, que presidió en el pasado y con cuyo presidente, Alberto Cabello, tiene buena relación en lo personal?

No puedo decir nada de lo que vaya a hacer AJA porque no tengo ningún papel en ningún órgano de la agrupación, con lo cual, no voy a hacer ningún comentario que pueda condicionarlos. Ahora, Alberto Cabello es un gran líder de la abogacía madrileña. Tiene todo mi reconocimiento. Sé de primera mano que se desvive por la profesión.

¿Cuenta con el apoyo de la abogacía de los negocios o de algún gran despacho?

Contamos con el apoyo explícito de varios despachos de la abogacía de los negocios y esperamos contar con la inmensa mayoría.

Eugenio Ribón parece que también cuenta con apoyo de grandes despachos. ¿Teme que al final no se posicionen con usted?

No porque no solo quiero convencer a los consejos de dirección de que esto es un proyecto ilusionante, renovador y que puede traer un cambio que aporte beneficio, sino también a la gente joven de estas grandes firmas.

¿Le dará peso a la presencia de mujeres en su candidatura?

Somos un decano y trece diputados. Vamos a intentar que sea paritaria y si no llegamos a esa igualdad de siete hombres y siete mujeres, intentaremos que todos los papeles o puestos de dirección de la junta de gobierno estén liderados por mujeres.

¿Qué le pareció que la institución haya pasado de ser Colegio de Abogados de Madrid a Colegio de la Abogacía para ser “más inclusivo”, según justificó la dirección en marzo?

Cualquier medida dirigida a fomentar la igualdad es necesaria. Me parece una medida positiva.

¿Cuáles son las líneas que vertebran el programa electoral de Ahora Abogacía?

Nuestra gran prioridad es el derecho de defensa en el sentido de que tenemos que articular un mecanismo para defender a los abogados cuando estén ejerciendo su actividad profesional, desde la asistencia letrada al detenido a los juzgados. Quiero que los recursos del colegio vayan enfocados a dotar de un servicio de máxima calidad al departamento de derecho de defensa. Es la UCI de la casa. Otra prioridad es la transparencia, que será máxima. Retransmitiremos las juntas de gobierno del colegio y subiremos las actas. Utilizaremos la portavocía y la sala de prensa para informar al colectivo de lo que está haciendo el colegio. Y también vamos a potenciar y mejorar el turno de oficio.

¿Cómo financiará su campaña? ¿Cuenta con el apoyo de alguna empresa?

No vamos a aceptar a ninguna entidad financiera ni académica. La campaña se va a financiar con el bolsillo de los diputados y con el crowdfunding de quien quiera ayudarnos, pero no va a haber ninguna institución, asociación o cosas extrañas por detrás. Cuando se comiencen a realizar actividades de la campaña va a haber un Excel con las cuentas y lo vamos a publicar.

¿Tiene una estimación del importe al que puede ascender?

No tengo una idea.

¿No se ha parado a pensar en cuánto le podría costar?

Podría decir lo que me viene a la cabeza, pero somos dueños de nuestras palabras y prefiero no manifestarme. Pero no quiero que sea una campaña basada en el dinero ni en las grandes consultoras de comunicación. Vamos a trabajar contra las campañas tradicionales. Queremos apostar por la movilización, por la ilusión.

¿Qué servicios va a usar para llegar al colegiado: call center, email marketing, automatización de mensajes por redes sociales, eventos…?

Vamos a utilizar la campaña de un corazón un voto. Vamos a intentar explicarle a la inmensa mayoría de los compañeros que dentro de sus problemas podemos encontrar soluciones. Vamos a utilizar las redes sociales y tendrá que haber una serie de convocatorias en las que haya afterworks, encuentros, foros o debates en los que se puedan poner en común las ideas.

Habla de transparencia. Este verano ha saltado la polémica por la presunta opacidad en la gestión y las cuentas del CGAE: funcionamiento de comisiones y subcomisiones, dietas y viajes. ¿Confía en la institución?

Por supuesto. Es muy importante transmitir tranquilidad.

¿Respaldo absoluto, por tanto, a la presidenta del CGAE, Victoria Ortega?

Totalmente

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