Maite Casademunt: “La mujer poderosa no debe ser sobria solo por quedar bien”

Ganadora nacional del Premio Mujer Empresaria CaixaBank 2022, con 19 años se incorporó a la firma de moda que fundó su madre en 1981, que este año prevé facturar 25 millones

Maite Casademunt, presidenta de Lola Casademunt.
Maite Casademunt, presidenta de Lola Casademunt.

La empresaria Maite Casademunt (Cardedeu, Barcelona, 1970), presidenta y directora creativa de la firma de moda Lola Casademunt, acaba de ser reconocida con el Premio Mujer Empresaria CaixaBank 2022, galardón que le será entregado el próximo mes de noviembre en Madrid, durante la celebración de la conferencia internacional Women’s Entrepreneurial Challenge en Madrid. Cree que es el reconocimiento a muchos años de trabajo: comenzó a los 19 años a trabajar en la empresa que creó en 1981 su madre, que le dio nombre a la marca, creando accesorios para el pelo. Entusiasta y arrebatadora en su discurso, confiesa que es una gran soñadora. Cuenta con más de 500 puntos interncionales, 12 tiendas en España, 25 puntos en El Corte Inglés y cuatro franquicias. Cerró 2021 con una facturación de 15 millones de euros y para este esperan ingresar 25 millones.

¿Cuáles han sido sus principales logros?

Soy soñadora y creo que he conseguido que la marca sea importante. En algún momento he tenido la debilidad de abandonar el barco, pero la gente ha creído en mí y me ha ayudado. Es mucho lo que la gente me ha dado. También ha sido clave la incorporación de mi marido [Fernando Espona] en 2018. Eso fue clave para la profesionalización de la empresa. Nos hemos rodeado de gente empresarial. Conozco mis limitaciones y he querido estar rodeada de gente mejor que yo, es importante la suma de talento.

¿Qué significa tener una marca importante?

Que sea reconocida a nivel internacional. Siempre fue mi sueño, tener una firma como Carolina Herrera, una marca que suba y que no baje, con la que no dar un pelotazo, que forme parte de la industria de la moda. Que haya también una empresa detrás, con gente con mucho talento. También ha sido importante hacer desfiles, que dan visibilidad a un diseñador, a una empresa, que luego se convierte en industria. Hay que entender los desfiles como una herramienta para todo esto, no para hacer un festival de fin de curso. Eso lo he aprendido de mi madre, que siempre me decía que tonterías las justas.

Es una empresa muy femenina...

Tenemos una plantilla de 110 personas, de las cuales el 90% son mujeres. La empresa la fundó una mujer para mujeres. Bienvenidos los hombres, que cuando son buenos trabajando son muy buenos. La mujer es multitarea, es resolutiva.

Dice que decidió en 2018 profesionalizar la compañía, ¿qué medidas adoptó?

Todo esto coincide cuando lanzo Lola Casademunt by Maite y comenzamos a desfilar. Me tenido que trabajar mucho esto, pero es muy importante porque hay una labor detrás, en nuestra empresa hay un antes y un después. Sabemos que no es un producto para todo el mundo, es una clientela fiel. Y desfilar le da mucha visibilidad a la marca. Hemos ido creciendo de manera orgánica y hemos realizado fichajes como Paco Sánchez, como director general, que venía de Pronovias, con una visión de negocio. Mantenemos gente de toda la vida también. Y otra de nuestras apuestas ha sido la internacionalización. Tenemos presencia en Bélgica, Francia, México, Puerto Rico, Chipre e Irlanda. En el último año estamos teniendo un crecimiento espectacular, y queremos seguir apostando fuerte por España.

El premio también destaca su vertiente solidaria.

En este sentido, tenemos el proyecto Lola Loves Live, fabricamos en talleres de cercanía, utilizamos materiales reciclados, y nos gustaría que en 2025 el cien por cien de la producción sea sostenible. No sé si lo vamos a conseguir, pero lo vamos a intentar. Hemos cambiado los plásticos de los embalajes también. La idea es hacer una empresa sostenible porque es nuestra obligación cuidar el planeta. Es necesario hacer este cambio. También apoyamos la investigación del cáncer de mama, con unas sudaderas solidarias, que cuenta con el apoyo además de gente conocida, como el cocinero Ferran Adrià, para la Asociación española contra el cáncer y la Fundación Contigo. También hemos hecho camisetas a favor de los afectados por la guerra de Ucrania, a través de Cruz Roja. Debemos ayudar, aunque en esto también debemos tener una estrategia porque no debemos estar en todos los frentes.

A pesar de la profesionalización, mantiene ese espíritu de empresa familiar.

Sin duda. Nuestro director general, Paco Sánchez, pasó 36 años en Pronovias, y dejó la empresa cuando dejó de ser familiar. La propiedad sigue estando ahí, involucrados en el proyecto. Y da gusto trabajar en invertir en tu propia gente.

¿Ha puesto tope al crecimiento de la marca?

Lola Casademunt no tiene límites. El objetivo es ser una marca internacional y posicionarnos bien en América Latina. Estaremos donde surjan las oportunidades, y cuando entramos en un país siempre lo hacemos con gente bien introducida, así que vamos donde fluyan las cosas.

¿Tienen previsto ampliar el número de tiendas a través de las franquicias?

Es una manera de crecer, y estaríamos interesados si el punto de apertura es interesante. Todas nuestras tiendas son rentables, y si no lo son las cerramos. En Madrid tuvimos que cerrar, aunque me encantaba, la que teníamos en Lagasca porque no funcionaba. Hay que mantener la cabeza fría y si algo no funciona, porque no ha encajado en una zona, lo cerramos. No te puedes dejar llevar por el romanticismo.

¿A qué tipo de clienta se dirigen?

A mujeres con actitud y personalidad, y ahí englobamos a muchas edades. Desde una niña de 20 años a una señora de 80 años. Vestimos a personas, pretty, femeninas, punk, rebeldes, powerful, empoderadas… Todas somos la misma, depende del día. Y el mejor traje que podemos hacer es el de la seguridad, el que te haga sentirte bien, sentirte empática. Y luego hay gente que tiene más días de vestirse de manera discreta. Todo esto es emocional.

¿Cómo se visten las mujeres del poder en España?

Ahora veo a ministras que rompen moldes. Una mujer no puede ser sobria por quedar bien, por asegurar. Las entiendo, pero me encanta cuando envían un mensaje con fuerza. El mundo de la moda es de luz y de color, lanza mensajes visuales sin decir nada, habla por sí sola. Cuando entras por la puerta a una reunión dices muchas cosas con tu look. Quien arriesga con la ropa siempre gana.

¿La tercera generación de la familia ya está en marcha?

Tengo tres hijos. Uno está haciendo una inmersión en Estados Unidos, porque la vida son experiencias y cuando la gente se mueve pasan cosas. Mi hija es una gran relaciones públicas, y trabaja en Madrid fuera de la compañía. Y la pequeña pisa fuerte porque es muy creativa. Me encanta que tengan como puntos fuertes mis carencias. Que sean completos.

¿La empresa tiene pretendientes?

Nos lo han insinuado, pero no la venderemos por nada del mundo. Es un bombón que está creciendo. Es una empresa todavía embrionaria.

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