El impulso a las compras de Goldman hace sombra en su terreno

Unir la inversión y el asesoramiento tiene ventajas, pero también puede provocar tensiones

Logo de Goldman Sachs en la Bolsa de Nueva York.
Logo de Goldman Sachs en la Bolsa de Nueva York. reuters

Hay una línea muy fina en ser a la vez consigliere y competidor. Si alguien en Wall Street está preparado para el reto, es Goldman Sachs. La rama de gestión de activos de esta empresa de 100.000 millones de dólares ha cerrado un fondo de compras de 9.700 millones, el mayor desde la crisis financiera. Unir la inversión y el asesoramiento tiene ventajas, pero la historia demuestra que también puede causar tensiones.

Goldman Sachs Asset Management es un gigante, con 2,5 billones de dólares en activos y 445.000 millones en inversiones alternativas como el private equity. El jefe de la unidad, Julian Salisbury, dijo en una reciente conferencia de Barclays que esto convierte Goldman en el quinto mayor gestor alternativo. Sus activos alternativos se acercan a los de Blackstone, en la cúspide de la pirámide, con 941.000 millones de dólares, aunque en activos totales sigue siendo un pececillo comparado con BlackRock, que es casi cinco veces mayor.

La empresa de David Solomon acumuló este tesoro mientras la captación de fondos se ralentizaba en general y los inversores, como los fondos de pensiones, se retiraban. Eso hace que el nuevo fondo sea un gran logro. Goldman tiene ventajas: el banco promociona su filosofía one GS (un GS), es decir, que cada parte de Goldman apoya a las demás. Cuando las fuentes tradicionales de captación de fondos se agotan, Goldman puede, en teoría, aprovechar las relaciones con personas de alto patrimonio en su negocio de banca privada. También funciona a la inversa: las inversiones de GSAM pueden establecer relaciones con los ejecutivos, que se conectan de nuevo con la gestión de patrimonio, en un círculo virtuoso.

Pero otros persiguen los mismos dólares. El fondo de compras KKR afirma que el patrimonio privado representa más del 10% de la recaudación de fondos, y aspira a más. Según Boston Consulting Group, los inversores particulares representaron el 9% del capital recaudado por el capital privado en 2020.

Además, empresas como KKR y Apollo Global Management son clientes del banco de inversión de Goldman, al que contratan para sus adquisiciones y servicios de asesoramiento, entre otras cosas. Pagar a Goldman mientras compite en la captación de fondos –o, en este mercado, en la captación de capital en general– podría generar resentimientos.

Goldman tiene un historial de ponerse en situaciones difíciles. En 2006, sus banqueros, que asesoraban a BAA, el operador de los aeropuertos de Londres, plantearon, como defensa ante una adquisición por parte de Ferrovial, la posibilidad de que Goldman comprara una participación. Aquello fue tan polémico que el entonces jefe Hank Paulson reprendió a su equipo, lo que se conoce como el azote de Hank (spank from Hank).

Los tiempos han cambiado. El negocio de private equity de Goldman es un complejo de inversión de buena fe. Sin embargo, la banca de inversión es el pan de cada día de Goldman. Cruzar los arroyos tiene ventajas. Pero si el agua invade la tierra de origen de Goldman, podría poner en peligro la casa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías