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El mes de los bancos centrales

(FILES) In this file photo taken on July 27, 2022, Federal Reserve Board Chairman Jerome Powell speaks during a news conference in Washington, DC. - The Federal Reserve must continue to act
(FILES) In this file photo taken on July 27, 2022, Federal Reserve Board Chairman Jerome Powell speaks during a news conference in Washington, DC. - The Federal Reserve must continue to actMANDEL NGAN (AFP)

Intentar ver que va a pasar de aquí a final de año y tener visibilidad es muy complicado. Hay que mirar a los próximos años, ya que volatilidad y la persistente inflación puede prolongarse entre seis y doce meses, hasta finales de 2023. Así que hay que estar cautelosos. Pero, en lugar de prisa en tomar decisiones, hay que intentar ver más allá y preparamos para los próximos cinco años.

El mes de los bancos centrales

Es el mes de los bancos centrales, los cuales están siendo muy transparentes. El Banco Central Europeo ha subido sus tipos de interés 0,75% y la Reserva Federal va a subirlos 0,75 o 1% esta semana. De otros diez bancos centrales importantes sólo el de China y Japón no están subiendo sus tipos de interés. El caso es que los tipos de interés en Europa se dirigen, de manera acelerada al 2,5% y en EEUU al 4%. Ahora bien, aunque se trate de una subida muy agresiva, para intentar contener la inflación, los efectos en la demanda pueden tardar en notarse tres a seis meses. Además, la inflación en Europa es de momento mas de oferta, mientras que las políticas monetarias de subida de tipos de interés afectan principalmente a la demanda.

Alta volatilidad

Con lo cual las previsiones de inflación para Europa están por encima de 7% para final de año y cercana a 5% el que viene. De hecho, ya estamos viendo una fuerte desaceleración y los datos económicos se van a seguir deteriorando. En concreto, los beneficios empresariales van a a dirigir el sentimiento del mercado , sobre todo para finales de año. Al respecto, aunque los resultados empresariales sean más resilientes de lo previsto, claramente va a haber desaceleración de márgenes. Así que, entre otras cosas, hay que analizar que compañías han sido capaces de alargar el plazo de vencimientos de su deuda, pues muchas se han estado financiado gratis estos años.

Los bancos centrales dejarán de ser tan agresivos

En el caso de EEUU, una economía ágil y flexible, actualmente en recesión técnica, puede crecer 1% en 2023, en recesión suave, aunque el paro pueda llegar al 4,5% los próximos doce meses. Pero si el desempleo sube a ese nivel -en Europa puede llegar al 8%- puede darse un punto de inflexión y los bancos centrales empezar a dejar de subir sus tipos de interés. Efectívamente, una vez se controle la inflación, lo que puede ocurrir a finales de 2023, los bancos centrales dejarán de ser tan agresivos y las políticas fiscales intentarán reactivar la economía.

China volverá a ser motor de la economía mundial

Por su parte China pasa por un momento complicado, con mucho desequilibrio inmobiliario. Sus últimos datos de consumo e inversión han salido más débiles de lo esperado. El renminbi está muy barato -en su menor nivel frente al dólar desde septiembre de 2020- y ha salido mucho capital extranjero, pues el diferencial de rentabilidad a vencimiento de los bonos chinos respecto a los de EEUU empieza a favorecer a estos últimos. El caso es que va a ser la primera vez en diez años que las autoridades de China no cumplen su plan quinquenal de crecimiento y, a corto plazo, infra ponderamos sus acciones, pues hay muchos riesgos latentes. Pero tenemos una visión más constructiva a medio y largo plazo. Su economía tiene inflación muy baja y cuenta con las herramientas necesarias de política fiscal y monetaria -es la única economía importante del mundo que no ha empleado la política fiscal los últimos años y la puede activar-. China ha supuesto 60% del crecimiento mundial los últimos años y volverá a ser el motor de la economía mundial.

Infra ponderamos renta variable

En conjunto, en este estado de cosas, a corto plazo, infra ponderamos renta variable y estamos neutrales en bonos, mientras que sobre ponderamos liquidez.

Nos gustan las acciones japonesas, de los pocos países en crecimiento para 2023. Se beneficia de repunte post-Covid, inflación benigna y seguridad energética, al reiniciar las plantas nucleares.

Por su parte Reino Unido se desliza hacia recesión con inflación, pero hay oportunidades en las características defensivas de su renta variable y exposición al sector energético. La débil libra esterlina debe impulsar el valor de los beneficios internacionales de sus compañías.

Pero las materias primas están particularmente caras, al igual que los servicios públicos. Por sectores preferimos salud, que ofrece crecimiento defensivo de calidad a valor razonable. Sin embargo, hemos reducido consumo discrecional a infra ponderar, pues los ingresos reales están cayendo en el mundo, lo que puede disminuir el gasto. Además, sobre ponderamos energía.

Los bonos del Tesoro de EEUU son nuestra mayor sobre ponderación en renta fija, dadas sus rentabilidades a vencimiento, que comienzan a parecer atractivas, así como estatus de refugio seguro.

Volver a conceptos básicos de gestión tradicional

En cualquier caso, tenemos que volver a conceptos básicos de gestión tradicional, porque es momento para planificar de tres a cinco años.

En concreto, si queremos combatir inflación, tenemos que volver a fijarnos en los ingresos recurrentes. Así, con la subida de tipos de interés el cupón de renta fija puede ser del 3%, con volatilidad del 5 %. Además, la rentabilidad de las acciones, incluyendo dividendos, puede ser de 6 a 8% anualizado a tres a cinco años.

Eso si, conviene tener claro el objetivo de rentabilidad/riesgo y tener disciplina. Más aún, es posible combinar ingresos con protección de capital. Para ello es importante complementar con estrategias multiactivos de volatilidad moderada y protección del capital, así como determinadas estrategias de rentabilidad absoluta que facilitan la protección cuando el mercado cae. A ello se añaden los activos reales, aunque sin liquidez, como deuda privada, activos inmobiliarios, capital privado e infraestructuras. Si bien hay que conocer sus características, pues pueden requerir plazos de inversión de siete a diez años, el capital privado puede proporcionar 10% anualizado los próximos cinco años, la inversión inmobiliaria entre 7 y 10% y la deuda privada e infraestructuras alrededor 7 %.

En cuanto a inversión temática, la transición energética y energía limpia es un claro tema de inversión para los próximos años, además de la ciberseguridad y la digitalización.

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