Coyuntura

Los costes laborales explican un 83,4% del aumento de los precios entre 2019 y 2021

El IEE descarta que los resultados empresariales sea la causa de la subida de la inflación

Trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). rn
Trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona).

En el debate surgido en las últimas semanas para la búsqueda de culpables sobre los que descargar la responsabilidad del descontrol de la inflación, se ha citado a los beneficios empresariales, y en cierto modo esta aseveración ha sido el punto de explicación de los nuevos impuestos que el Gobierno tiene ahora en fase de elaboración para las compañías energéticas y la banca. Bajo el argumento de que había que gravar los beneficios extraordinarios obtenidos por estas compañías, se ha construido el relato de estos nuevos tributos.

Sin embargo, en los últimos días han surgido mensajes contrarios que consideran este argumento técnicamente incorrecto. Este es el principal hilo conductor del último informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), que bajo el título La inflación y la incertidumbre frenan la recuperación de las empresas se presentó el pasado jueves, en el que defiende que los resultados empresariales son la variable más rezagada en la recuperación, sin que todavía haya recuperado los niveles previos a la crisis pandémica, contrariamente a la tendencia experimentada por los costes laborales, por lo que rechaza que sean responsables de los incrementos de los precios.

Según el IEE, la pérdida acumulada del excedente bruto de explotación (EBE) frente al nivel de 2019 era de cerca de 100.000 millones de euros a cierre de 2021, casi 65.000 en 2020 y 34.000 en 2021. Los datos de la Central de Balances del Banco de España también avalan esta tendencia, y así los beneficios brutos de explotación, partida asimilable a los beneficios operativos, como el resultado neto ordinario, asimilable a los beneficios netos, se situaban a cierre de 2021 todavía un 24% y un 52% por debajo de los niveles precrisis, con casi un tercio del total de empresas en pérdidas.

Por contra, según el estudio del IEE, contrasta el mejor comportamiento de la remuneración de los asalariados, que al cierre de 2021, estaba próximo a alcanzar su nivel previo a la pandemia, a tan solo 0,5% de distancia. Considera que esta buena evolución de la remuneración de asalariados, junto con la notable caída de la productividad, ha generado un importante aumento de los costes laborales unitarios, que no han dejado de crecer desde el inicio de la pandemia y se encontraban, a cierre de 2021, el 5,8% por encima del cierre de 2019.

Como resultado de todo ello, el think thank señala en su trabajo que los costes laborales unitarios explicarían hasta el 83,4% de la variación de los precios entre 2019 y 2021, frente al apenas 11,7% que explicarían los resultados empresariales. El IEE reconoce no obstante, que una buena parte de la inflación actual es importada, como consecuencia de las tensiones internacionales en los precios de las materias primas y cadenas de suministro, “un motivo más para no culpar a nuestro tejido empresarial”, recoge el informe.

Las rentas salariales han ido ganando peso en el PIB respecto a antes de la crisis del Covid, mientras que los beneficios empresariales lo han perdido. Los salarios ya concentran el 47,5% del PIB, lo que contrasta con el 42,1% que representa el excedente bruto de explotación, ampliándose la brecha hasta los 5,5 puntos desde los 2,8 puntos de 2019.

Con la única excepción de Portugal e Italia, que se anotan una caída similar a la de España, registra el peor comportamiento de los resultados empresariales de toda la Unión Europea. Mientras que el excedente bruto de explotación continúa a cierre de 2021 un 6,2% por debajo del nivel prepandemia, en la práctica totalidad de los países europeos, no solo ha recuperado los niveles anteriores a la crisis, sino que los ha sobrepasado ampliamente. En los 27 de la UE ya se sitúa un 5% por encima del cierre de 2019.

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