El talento digital, un bien escaso que hay que crear internamente

Hay que detectar el que ya tenemos y buscar fórmulas para mejorar su compromiso con la compañía

No es ninguna novedad que nos encontramos ante un momento histórico de escasez de talento ante nuevas necesidades de las organizaciones, sobre todo cuando nos referimos a los perfiles tecnológicos que requieren de una alta especialización. La pandemia, que actuó como catalizador de la transformación digital, forzó que el avance pronosticado en años se produjera en cuestión de meses. A pesar de esto, la digitalización no se puede dar por sentada en gran parte de nuestro tejido empresarial; esta situación ha exacerbado aún más la brecha existente entre empresas, haciendo que el proceso de contratación se convierta en el nuevo campo de batalla empresarial por el talento tecnológico, ante la urgente necesidad de no quedarse atrás.

De esta forma, nos encontramos ante un nivel de rotación sin precedentes, que fomenta aún más la inestabilidad y volatilidad a la que parece que nos hemos acostumbrado ya. Esta realidad está haciendo que las empresas se replanteen sus bases, intentando dar respuesta a las preferencias de estos trabajadores; cada vez ofrecen sueldos más altos para los perfiles más demandados, además de beneficios sociales y mejoras en las políticas de conciliación, pero parece no ser suficiente para retener el talento en un panorama en el que, da igual la naturaleza o el sector en el que opere la compañía, la necesidad de digitalizarse es la máxima prioridad para poder garantizar su viabilidad, algo en lo que coinciden el 88% de las pymes españolas –el 97% de nuestro tejido empresarial–.

Por ello, está claro que la apuesta por el talento tecnológico es incuestionable y totalmente necesaria, pero quizá nos equivoquemos buscándolo solo de puertas hacia fuera. De esta forma, es determinante apostar por la formación de manera interna, poniendo en valor el compromiso que ya tienen los empleados que están en plantilla y apostando por una evolución conjunta.

De acuerdo con esto, a la hora de seleccionar nuevos perfiles es tanto o más importante focalizarse también en aptitudes no tan técnicas; que una persona aprenda una tecnología en concreto –partiendo de una base ya existente– puede resolverse. Por este motivo, soft skills como la creatividad, la capacidad de gestión de personas o el pensamiento crítico son aspectos incluso más valorables que un perfil altamente especializado que no tenga las habilidades mencionadas. Por otro lado, apostar por tecnologías punteras, como los servicios cloud o la inteligencia artificial, son clave no solo para la evolución de la compañía, en su proceso de digitalización y prestación omnicanal de servicios, sino para la evolución y retención de nuestro capital humano, asumiendo retos y centrándolo en proyectos que puedan aportar valor a nuestros clientes.

En definitiva, no hay duda de que el talento tecnológico es un bien escaso. Entonces, ¿cuál es la clave para frenar esta alta rotación? Desde luego, son varios factores los que inciden, destacando la importancia que tiene el detectar el talento que ya tenemos, buscar fórmulas para mejorar su compromiso con la compañía, potenciar la formación continua e integrarlo con el nuevo talento. Así estaremos más cerca de lograr ese equipo de alto rendimiento, con fuerte conocimiento del negocio, actualizado tecnológicamente y comprometido con la compañía.

Tomás Mateos es CIO de Aquaservice