Brian O’Reilly: “Iberdrola y Gamesa tendrán un papel importante en los próximos años”

El escenario central para la firma es que no llegará a haber una recesión 

Brian O'Reilly, jefe de estrategias de mercados de Mediolanum Intenrnational Funds Limited (MIFL).
Brian O'Reilly, jefe de estrategias de mercados de Mediolanum Intenrnational Funds Limited (MIFL).

Mediolanum International Funds Limited (MIFL) es la división de gestión del grupo bancario italiano Mediolanum. La empresa, con sede en Irlanda, gestiona activos por valor de 51.000 millones de euros, en su mayoría a través de contratos de delegación de fondos. Su máximo responsable de estrategia de mercado, Brian O’Reilly (Dublín, Irlanda, 1975), con experiencia previa en firmas como UBS o Goldman Sachs, se muestra relativamente optimista respecto a la situación de los mercados financieros.

¿Vamos camino de una recesión?

La recesión no es inevitable, ni mucho menos. Hay algunos datos como para esperar que no se produzca. Uno de ellos es la cantidad de ahorros que han acumulado los estadounidenses tras la crisis del Covid. Antes de la pandemia tenían un billón de dólares en depósitos, y ahora tienen cuatro billones. Además, ese dinero está bastante repartido. Este dinero en efectivo está ayudando a mitigar los efectos de la inflación. Nuestro escenario central es que no va a haber recesión. Y, en caso de haberla, será muy suave. Hoy por hoy, la mayoría de países tienen pleno empleo y las cuentas de las empresas están bastante saneadas.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En 2020 vivimos la recesión más corta que se ha vivido nunca. Los bancos centrales imprimieron mucho dinero para evitar el colapso. Después, llegaron las vacunas, fuimos arrinconando al Covid-19 y las economías se pusieron a funcionar otra vez. Pero la situación distaba mucho de ser normal, y se produjo un efecto en cadena en las economías. La reactivación provocó cuellos de botella, que acabaron generando la inflación que tenemos hoy y para la que ya han empezado a actuar los bancos centrales.

¿Se parece la situación actual a la crisis del petróleo de los setenta?

Sí, definitivamente. El entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, tuvo que actuar con contundencia para subir tipos y tratar de contener los precios. Ahora bien, en aquella ocasión los precios llegaron a subir a tasas del 15%, de ahí la contundencia. Entonces, la Fed desencadenó una recesión. En esta ocasión, creo que los banqueros centrales han aprendido y están modulando mucho el mensaje para no dañar a la economía.

Entonces, ¿los mercados han sobrerreaccionado?

Los bancos centrales están intentando enfriar las economías, y ese es un ejercicio muy delicado. De ahí la volatilidad de la Bolsa. Pero creo que la situación actual es muy, muy distinta a la que vivimos con la crisis inmobiliaria de 2008.

En el sector tecnológico sí que ha habido excesos...

Vimos una cierta exuberancia irracional en 2020, con compañías como Peloton, Docusign, Netflix o Zoom duplicando o triplicando su valor. No llegamos a los niveles de burbuja de finales de los noventa, pero casi. Teníamos a chavales en sus habitaciones que se pensaban los más listos comprando las llamadas acciones meme, como Game­Stop. Todas esas acciones tecnológicas no es que fueran malas compañías, es simplemente que estaban muy caras.

¿Ahora ya hay una racionalidad en los precios de la Bolsa?

Sí. Hace unos meses la Bolsa mundial cotizaba a 22 veces beneficio, muy por encima de su media histórica. Mientras que ahora lo hace a 16 veces beneficio, que está por debajo de su media. Así que, no es un mal punto de entrada para un inversor a largo plazo.

¿Es momento de comprar?

No estamos recomendando entrar con fuerza en Bolsa. Habrá que ver qué ocurre en los próximos tres meses con la inflación. Si se modera, creemos que el mercado va a despegar. Pero sí que empezamos a ver oportunidades de inversión muy atractivas en algunas partes del mercado.

¿En qué partes?

Por ejemplo, según nuestras métricas, las acciones con perfil value siguen estando bastante baratas. Sabemos que la inflación va a seguir siendo alta, que los bancos centrales van a subir tipos, pero creemos que la valoraciones de las compañías más cíclicas, las que llamamos value, siguen sin tener sentido. Y creemos que pueden aportar mucho a las carteras este año. Hay margen de mejora.

¿En qué tipo de compañías?

Creemos que las empresas vinculadas al sector sanitario están aún baratas, y tienen buenos dividendos. Vemos también oportunidades en banca europea, que se va a beneficiar de las subidas de los tipos de interés. También nos siguen interesando el sector de la energía y las materias primas. Goldman Sachs sigue hablando de que se mantendrá el superciclo de las materias primas.

¿Dónde más hay oportunidades?

En China. Tenemos allí gestores locales, y vemos que el mercado está muy barato. Allí el Gobierno tiene un poder total sobre la banca, para que aumente o restrinja el crédito. Este año habrá elecciones en octubre, y creemos que habrá una expansión del crédito. Esto va a impulsar la renta variable china. Además, poco a poco se van levantando los cierres por el Covid. Hay compañías como Alibaba, con valoraciones de 11 o 12 veces beneficio, realmente baratas. Ya nos lo parecían cuando cotizaban a 20 veces. Ha estado muy afectada por la intromisión del Gobierno en varios de los sectores donde opera.

¿La transición energética es una oportunidad de inversión?

Efectivamente. Ahora parece que estamos más preocupados por la seguridad energética que por la transición. Es cierto que vamos a seguir teniendo que consumir durante muchos años petróleo, gas y carbón. Pero las energías renovables cada vez tendrán más protagonismo y compañías como Iberdrola, Siemens Gamesa o Vestas van a jugar un papel importante en los próximos 15 años.

¿Es hora de volver a la renta fija?

Ha sido uno de los peores arranques de año que se ha producido jamás. Ahora empezamos a ver algunas oportunidades, como la deuda soberana italiana, que ya paga un 4%. No creemos en la de­sin­tegración de la Unión Europea. Al revés, Europa está más interconectada que nunca, y se ha visto en la respuesta a Rusia. Además, ya cada vez queda menos deuda con rentabilidad negativa. Ahora bien, apostamos primero por volver a la deuda soberana y esperar todavía un poco para entrar en la deuda corporativa.

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