Los dibujos del escultor Juan Muñoz, reunidos por primera vez en una retrospectiva

La muestra, comisariada por Dieter Schwarz, se podrá visitar en el Centro Botín hasta el 16 de octubre

Una de las secciones de la exposición
Una de las secciones de la exposición

Centro Botín, en Santander, exhibe desde este sábado Juan Muñoz: dibujos 1982-2000, la primera exposición retrospectiva de la obra dibujística del escultor español. La muestra, que está comisariada por Dieter Schwarz, reúne 200 obras, un número nunca antes visto, prestadas para la ocasión por instituciones, coleccionistas particulares y por el Juan Muñoz Estate, que se ha implicado a fondo en el proyecto.

La exposición se divide en 12 secciones, que se organizan en su mayoría de manera cronológica y se centran, cada una de ellas, en un tema específico de la obra de Muñoz. El recorrido se cierra con el conjunto de dibujos titulados Una breve descripción de mi muerte (1999) que el artista creó tan solo dos años antes de fallecer de manera inesperada, en 2001, a los 48 años.

'Another Description of My Death'. Juan Muñoz 1999.
'Another Description of My Death'. Juan Muñoz 1999.

“Dibujar es un placer, una tarea solitaria y muy hermosa. Siempre dibujo. Nunca quise dibujar las piezas que estaba realizando porque pensaba que serían como ilustraciones, así que intento hacer dibujos que sean entidades separadas”, aseguraba el artista sobre su obra. La trayectoria de Muñoz estuvo marcada por el deseo de plasmar sus ideas de manera multidisciplinar a través de la escultura, el dibujo o la escritura tanto de piezas de sonido como teatrales. Y no solo se limitó a dibujar en papel. Aplicó dicha técnica en materiales diversos, como queda reflejado en una de las piezas que forman parte de la exposición Late Portrait, obra de 1985 donde usó carboncillo sobre cemento. O en la instalación The Nature of Visual Illusion (1994-1997), compuesta por tres figuras rodeadas de un gran acrílico sobre lienzo a modo de telón. Otros ejemplos que podrán ver los visitantes son las series Raincoat Drawings (1988-1995) y Back Drawings (1990-1995), realizadas con tiza blanca y óleo blanco sobre tela negra, a medio camino entre el dibujo, la pintura y la escultura.

Dibujar fue una constante en la vida de Juan Muñoz. Ya fuera el dibujo abocetado o como expresión de una idea y el más elaborado o detallado de sus planchas, pasando por el que hacía a mano alzada o los que realizaba proyectando imágenes sobre un lienzo. A pesar de que no llegó al medio siglo de vida, el escultor dejó tras de sí una copiosa producción de obras que podían formar parte de piezas escultóricas, concebirse como escenas narrativas o adoptar la forma de creaciones autónomas que le permitían idear imágenes de gran carga metafórica.

La instalación 'The Nature of Visual Illusion' (1994-1997), en la exposición sobre Juan Muñoz.
La instalación 'The Nature of Visual Illusion' (1994-1997), en la exposición sobre Juan Muñoz.

El comisario de la exposición asegura que la muestra “permitirá al espectador experimentar de una manera diferente la increíble obra de uno de los artistas europeos más relevantes del siglo XX. Profundamente enigmáticos y personales, los dibujos de Juan Muñoz relatan historias nunca antes contadas, y lo hace mediante un formato figurativo, lo que en su tiempo supuso una rebelión contra la hegemonía del lenguaje abstracto”. “Espero, sinceramente, que los visitantes salgan de la sala habiendo vivido la profunda experiencia emocional que evocan estos misteriosos dibujos y conociendo mucho mejor el papel que desempeñan en la obra del gran escultor español”, añade Dieter Schwarz.

La exposición, que estará abierta al público hasta el 16 de octubre, viene acompañada de un catálogo en español e inglés, que ha sido coeditado con La Fábrica y contiene reproducciones de las obras presentadas, así como textos sobre el escultor y el dibujo como medio artístico, que han sido encargados a varios autores para la ocasión. Entre los mismos se incluye una reseña del director del Musée de Grenoble, Guy Tosatto, que asegura que el trazo de los dibujos de Juan Muñoz “era siempre extremadamente seguro. Podía ser punzante y asombrosamente delicado al mismo tiempo... es el dibujo de un escultor, con ese poder incomparable y ese sentido inigualable de volumen y espacio”.

El Centro Botín pone con esta exposición el broche a una semana de celebraciones por su quinto aniversario. Media década en la que ha logrado convertirse en un centro de arte privado de referencia.

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