Paro, desigualdad y sanidad: los retos que afronta la nueva Junta

Se espera que la comunidad crezca por encima de la media nacional

Maneja el mayor presupuesto autonómico de todo el territorio

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El nuevo gobierno andaluz que se conforme del resultado de las elecciones de este domingo tendrá que enfrentarse a una serie de retos económicos en la nueva legislatura. El territorio arrastra algunas de las peores cifras de paro en todo el país y es la segunda comunidad con menor PIB per cápita. La pandemia ha aumentado la desigualdad territorial y ha dejado a más de 2 millones de personas en una situación de exclusión. Además, aunque los analistas auguran un crecimiento levemente superior a la media nacional, está condicionado al sector turístico, altamente volátil. La mitad de la superficie de la autonomía es agrícola y el 50% de sus municipios vive casi exclusivamente del campo, sin embargo, el empleo en estas regiones está marcado por sus altas tasas de temporalidad.

Por delante tiene la posibilidad de revisar su modelo productivo, así como la urgencia de mejorar su servicio sanitario. Estos son los principales desafíos que encara la Junta de Andalucía.

1. Aumento del PIB

El Producto Interior Bruto de Andalucía registró una caída del 10% en 2020, ocho décimas menos que la media nacional. Un año después, experimentó una recuperación del 4,8%, quedando bastante por detrás del conjunto de España, que registró un crecimiento del 5,1%. Para este año, Funcas prevé un repunte del 4,4%, impulsado principalmente por la recuperación del turismo tanto nacional como internacional. No se espera, sin embargo, que sea una de las regiones más favorecidas por los fondos europeos, dado que su estructura productiva está poco orientada a actividades tecnológicas.

La llegada de millones de viajeros al territorios es ya una realidad. En abril recibió a más de 900.000 turistas, solo tres territorio registraron más visitantes: Canarias, Cataluña e Islas Baleares. En una visión global, España recuperó en ese mes el 85% de los turistas internacionales que recibió en la Semana Santa previa al estallido del Covid-19.

2. Aprovechar el presupuesto regional

La Junta maneja la mayor asignación presupuestaria autonómica del país; unas cuentas de 2.267 millones de euros, según los Presupuestos Generales de 2022. La cifra supera los fondos de Cataluña y es mayor que la suma del desembolso disponible para las siete comunidades con menor presupuesto. Se trata, por tanto, de una poderosa herramienta para la inversión pública.

En cuanto a las cuentas públicas, tras el ligero superávit alcanzado en 2020, la comunidad andaluza registró en 2021 un déficit del 0,19% del PIB; fue una de las siete regiones que presentaron déficit. Del lado de la deuda, sin embargo, maneja mejores cuentas que la media nacional, pues se sitúa en el 21,6% del PIB, mientras que en España es del 23,6%.

3. Engrosar el tejido empresarial

Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, en 2021 la comunidad tenía 264.856 empresas inscritas, de las que 10.000 se constituyeron dentro de ese año. La cifra, sin embargo, es inferior a 2018, cuando se contabilizaron más de 266.000. Las proyecciones no auguran un mejor 2022, pues en marzo desaparecieron un 14,5% de empresas más que en el mismo mes del año anterior y su ritmo de creación cayó un 8,5%.

El Colegio de Registradores tampoco sitúa al territorio como un líder en la creación de empresas. En los tres primeros meses de este año se han creado 83 empresas más que en los de 2021, lo que lo sitúa por detrás de otras nueve autonomías. En cambio, sí es una de las comunidades en las que más autónomos hay. En el último año han repuntado un 2%, solo por detrás de Baleares y Canarias.

4. Miles de jóvenes en paro

Andalucía no solo se encuentra a la cabeza de España en tasa de pobreza, también en desempleo. A día de hoy es el cuarto territorio con la mayor tasa de paro (19,4%), solo por detrás de Ceuta, Melilla y Canarias, según los datos de la última encuesta de población activa. Su economía poco industrializada y altamente dependiente de la agricultura y el turismo sitúa a la comunidad en una posición de desventaja respecto a otras y la deja muy lejos de la media nacional, que en el primer trimestre del año registró una tasa de desempleo del 13,6%.

La destrucción de puestos de trabajo entre la población joven hace que el problema se agrave. Se han generado casi 135.000 empleos en la región entre marzo de 2019 y marzo de 2022, pero los afiliados menores de 44 años han descendido, según los datos de la Seguridad Social. En este contexto, el último informe sobre desarrollo social de la Fundación Foessa, de Cáritas España, recuerda que el paro de la persona sustentadora principal está vinculado a tasas de pobreza severa del 40,9% y de exclusión del 90,4%. En cambio, reducen hasta el 5,6% y el 6,9%, respectivamente, cuando tiene empleo.

5. Provincias olvidadas

Hay zonas dentro de Andalucía que necesitan con urgencia un impulso gubernamental. Cádiz es la provincia española de más desigualdad intergeneracional, según el estudio de ascenso social publicado por el think tank Esade EcPol en mayo de este año. Los hijos de las familias más pobres solo consiguen alcanzar, de media, una renta de 14.826 euros, mientras que en Barcelona sube hasta los 20.556 euros. También tiene la tasa más alta de paro (26,3%) y es de la zonas con mayor diferencia salarial entre los hijos de las familias más y menos adineradas: hay una brecha de hasta 21 percentiles.

Jaén es otra de las provincias andaluzas más olvidadas. Los últimos datos publicados por el INE muestran que hasta 2019, la renta disponible media en este territorio era de 17.375 euros por habitante, mientras que la andaluza se situaba en 19.682 y la española en 23.185 euros. Su tasa de paro se encuentra levemente por debajo de la media autonómica, pero es la que más contratos temporales registra (97%). Su realidad laboral está condicionada por la dependencia que tienen al olivar, de ahí que más del 60% de los contratos se realicen en el sector agrícola. Las dificultades que enfrenta esta localidad y su aparente olvido por parte de los partidos mayoritarios impulsaron en las últimas elecciones la candidatura de la plataforma provincial Jaén Merece Más.

6. Inversión en sanidad

El presupuesto que el Gobierno autonómico asignó a la sanidad pública en el último año ha alcanzado un máximo histórico, con 12.272 millones de euros, según la prórroga presupuestaria. No obstante, es una cifra a todas luces insuficiente para cubrir los gastos de las 8,4 millones de personas que atiende el Servicio Andaluz de Salud. La proporción es de 1.388 euros por habitante cada año, lo que le convierte en la segunda comunidad que menos invierte en sanidad pública por habitante.

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Hasta 2021, Andalucía era la comunidad que menos camas hospitalarias tenía por cada 1.000 habitantes: 1,7 según los datos del Ministerio de Sanidad. Es una cama menos que la media nacional y dos menos que las que hay en Cataluña. También es el territorio que menos médicos en atención especializada tiene: 1,5. El descuido de la sanidad repercute en la menor esperanza de vida que tienen los andaluces respecto al resto de los españoles; 81 años contra 83.

7. Más pobreza

La pandemia ha hundido en la pobreza a miles de andaluces. De los 600.000 habitantes que en 2018 se encontraban en situación de “exclusión severa” (con carencias en al menos cinco de los ocho aspectos sociales analizados) se ha pasado a 1.100.000 en 2021. Esto representa el 13,9% de la población, según el informe de Cáritas para 2022. El escenario empeora cuando se incluye a quienes están en situación de exclusión moderada: es una de cada cuatro personas, lo que equivale a 2,2 millones. Si se compara con el conjunto de España se observa que el nivel de integración en Andalucía es del 73,3%, frente al 76,6% nacional.

Es la segunda comunidad con menor PIB per cápita; casi 6.000 menos a la media nacional, según el INE. Más allá de estas cifras, la asociación recuerda que la ayuda económica pública que reciben muchas de estas familias no es suficiente para que salgan de la pobreza. Andalucía se encuentra, de hecho, junto a Castilla-La Mancha, Canarias y Murcia, entre las comunidades en las que la cobertura del Ingreso Mínimo Vital ha superado la suma de la renta mínima autonómica, que está “poco desarrollada” a pesar de tener “un número importante de perceptores”.

8. Infraestructura

El desarrollo de las grandes infraestructuras no depende en la mayoría de los casos de los gobiernos regionales pero sí de cómo estos se lleven con el Ejecutivo central. En Andalucía podría decirse que uno de los principales retos en materia de infraestructuras es la culminación del desarrollo ferroviario para permitir la conectividad intermodal, sobre todo con la UE. En ese punto, Bruselas ha declarado prioritarios los dos corredores que pasan por Andalucía: el Atlántico y el Mediterráneo. Esta demanda del desarrollo ferroviario es especialmente clamorosa en Almería. Ahora mismo de esta provincia están saliendo alrededor de mil camiones diarios de media (casi 300.000 camiones anuales), de ahí la urgencia de lo que demanda el movimiento #ObjetivoAlmeríaAVE, impulsado por la Cámara de Comercio. Su presidente, Jerónimo Parra, insistía en una entrevista con Efe en la necesidad de la alta velocidad “porque el principal cliente de los productores almerienses, Alemania, “está a más de 2.000 kilómetros”.

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