Creencias que confunden a la hora de invertir en fondos

Algunas leyendas son cuestionables y seguirlas puede perjudicar el valor final del patrimonio financiero

Un inversor me preguntó: “si yo invierto a 30 años, ¿por qué mis asesores me llaman para hacer cambios cada poco en mi cartera? ¿no puedo hacer lo que Warren Buffet, elegir quince buenos valores y olvidarme?”. Esta persona tiene mucho ganado, ya no le asustan las caídas, mantiene su exposición a Bolsa entre un 60% y un 70% y no quiere complicarse; ha trabajado mucho y ahora quiere disfrutar de la tranquilidad que le da su dinero. Este caso me ha recordado una serie de mitos sobre inversiones que han propagado gestores icónicos, probablemente con muy buena intención, pero con una excesiva simplificación.

Si alguien quiere ver como evoluciona la cartera del vehículo de Buffet encuentra un video en Youtube donde puede ver todo lo que han rotado sus acciones desde el 95. Mantiene Coca Cola y alguna más y desde luego no en la misma proporción. La distribución sectorial, de la que también hay videos, cambia de manera sustancial. Si ahora se valora como rasgo de inteligencia la capacidad de adaptación, este gestor la tiene, aunque le costó entender Apple y durante unos años renegó de esta compañía. Ahora es su principal posición. Así que no, Buffet no mantiene quieta su cartera, desde luego no durante 30 años, aunque se le considere el abanderado del Buy & Hold. ¿Por qué algunas ideas se convierten en dogmas y en realidad son cuestionables?

La simplificación y la repetición de eslóganes crean verdades incontestables en el imaginario colectivo. Normalmente se expresan de forma muy lógica y racional, aunque no se fundamenten en datos. Y se alimentan con los intereses de algunas empresas que invierten tiempo, esfuerzo e incluso dinero en lanzar esos mensajes periódicamente especialmente cuando les acompaña la coyuntura. Todas las industrias tienen conflictos de interés, pero más tarde o más temprano el consumidor comprueba quien le ofrece verdadero valor. Espero que este artículo sirva a los que tengan algunas de estas creencias y se quieran cuestionar su efectividad antes de que perjudiquen a su patrimonio financiero.

Un inversor sí podría mantenerse mucho tiempo en fondos concretos, porque los fondos, ya sean de gestión activa o pasiva, se van adaptando a los sectores y compañías que van teniendo más importancia en la economía. Remito a quienes tengan interés en buscar fondos para comprar y mantener, a leer mi tribuna Fondos que transcienden generaciones. Si su asesor le llama todos los meses para hacer cambios, probablemente, es por mantener la relación comercial, si cambia algún fondo con peso irrelevante, no tiene importancia. Si le da la vuelta a la cartera de fondos muy a menudo, pregúntele. Probablemente no sea necesario. Si es usted el que cuestiona los fondos cuando van mal, o si mira la rentabilidad cada mes, incluso aunque tenga más de diez años de plazo, probablemente esté teniendo parte de responsabilidad. Si usted ha pedido una cartera de ideas sectoriales o temáticas concretas, también tendrá más llamadas. Actualmente hay que amoldarse cada vez más rápido porque el tiempo que permanecen las compañías siendo líderes ha disminuido. En los setenta, las empresas permanecían en el S&P 500 una media de 35 años, aunque cambiaran su puesto, en la década pasada solo eran 20 años y la rotación entre las empresas va en aumento, aunque parezca que no. El inversor con el que comencé esta tribuna había pedido inicialmente a su asesor ideas de fondos para la coyuntura. Este recomendó fondos estratégicos y alguno de ocasión. Cuando le llamó para cambiar alguna idea, el cliente preguntó. Tras una charla, la estrategia quedo clara, corazón y guindas.

Otra creencia sobre estrategias de inversión a largo plazo, a veces asociada a la de comprar y mantener, es que una cartera concentrada rentará más que tener muchas acciones. O lo que es lo mismo, que la diversificación resta rentabilidad, aunque aporte seguridad. Hablando de fondos, puedo decir que no hay evidencia de que a largo plazo los fondos concentrados en 15 o 20 nombres lo hagan mejor que los que tienen cientos de valores en cartera. Pero para ilustrarlo podemos comparar índices compuestos por pocos valores e índices más amplios. El índice mundial, con más de 1500 valores, bate en los últimos veinte años al Ibex, con solo 35 o al Eurostoxx 50. Por otro lado, el Nasdaq 100 bate al índice mundial. Este índice compuesto por unas cien empresas tampoco aportó seguridad tras el estallido de la burbuja tecnológica. El comportamiento de los índices y de los fondos se suele explicar mejor por la distribución sectorial del vehículo de inversión que por el número de valores que lo componen.

Algunos inversores creen que los gestores deben tener información y medios suficientes como para saber cuando entrar y salir de los activos de riesgo. Los mercados financieros reflejan cada fracción de segundo la percepción del conjunto de inversores sobre lo que pasará en el futuro. Predecir cómo reaccionará el mercado ante eventos sobre los que aparecen noticias continuamente es otorgarles a los gestores superpoderes. Los datos no muestran que haya gestores que logren hacer esto de forma consistente. Al contrario, señalan que no suelen predecir crisis más de una vez.

No hay forma de saber de forma consistente cuales son los activos que cada año se comportarán mejor. Mi consejo: mantenga una correcta diversificación y, si invierte en tendencias, mire la valoración.

Marta Diaz- Bajo es Directora de soluciones de inversión de Atl Capital