Del reagrupamiento de la derecha a la autodestrucción de la izquierda

La fractura de Podemos en Andalucía, Madrid y el Consejo de Ministros mina las expectativas de Sumar (Yolanda Díaz) y del PSOE

La desaparición de Ciudadanos y la implosión de Podemos va a determinar el cambio de equilibrios entre los dos grandes bloques políticos y un nuevo ciclo. La vieja máxima de divide y vencerás se cumple a rajatabla. Eso sí, mientras Inés Arrimadas asiste a la evaporación de su partido con la perplejidad de una oveja viendo pasar el tren, en la izquierda, se sacuden a diario como ciervos en tiempo de berrea.

El epicentro de la autodestrucción de la izquierda española empezó donde acaban los triunfos del Real Madrid, en la Plaza de la Cibeles. Ahí está la sede del Ayuntamiento de Madrid, cuyo sillón principal ocupó para sorpresa general Manuela Carmena de 2015 a 2019. Se presentó a las elecciones bajo la marca Ahora Madrid y amparada por Podemos, quedó segunda con 20 concejalías, y pudo gobernar gracias al apoyo de los nueve concejales del PSOE. Esperanza Aguirre, que había ganado con 21 escaños, no sumaba con los siete de Ciudadanos. A Carmena se le debe el fin de Aguirre, como a Ayuso el de Iglesias.

A mitad de la legislatura, en diciembre de 2017, Carmena tuvo que cesar a su concejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato. Su organización (Izquierda Unida) le había pedido que no aprobara el plan económico financiero que él mismo había llevado al pleno municipal y que incluía los recortes exigidos por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Sánchez Mato terminó siendo un gran discípulo de Montoro, ya que contribuyó sobremanera a reducir el endeudamiento de Madrid, pero no por estrategia, si no por incapacidad de ejecutar el presupuesto de gasto. Carmena también cesó a otros dos de sus concejales Celia Mayer y Guillermo Zapata.

Un año después, enero de 2019, se formalizó el divorcio entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, que llevaría a que éste dejara Podemos y crear Más Madrid junto a Carmena. Aquello supuso que la izquierda llevara tres candidaturas al ayuntamiento (PSOE, Pepu Hernández; Más Madrid, Manuela Carmena, e IU-Madrid en Pie, Carlos Sánchez Matos) y otras tantas a la Comunidad (PSOE, Ángel Gabilondo; Más Madrid, con Íñigo Errejón, y Podemos, Isa Serra), igualando así a la derecha en número de formaciones.

El resultado de la multiplicación de las fuerzas de izquierda fue lo que se ve hoy: José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso a los mandos de Ayuntamiento y Comunidad de Madrid para su propia sorpresa. Quedaron segundos, pero alcanzaron el gobierno gracias al acuerdo de coalición con Ciudadanos y el apoyo de Vox. Siempre quedará la duda de qué hubiera pasado si Sánchez Matos hubiera ido con Carmena y Serra con Errejón.

Esta semana ha vuelto a salir a la luz ese espíritu autodestructivo del espacio a la izquierda del PSOE. Dos años después de las últimas elecciones, el grupo municipal de Más Madrid se parte y le sale un espolón con cuatro concejales: Recupera Madrid, liderado por Marta Higueras, la persona de mayor confianza de Carmena. Esta nueva formación, que hace carrera como solución de emergencia de Almeida cuando Vox falla, acaba de denunciar a Más Madrid ante el Tribunal de Cuentas por presunta financiación ilegal.

El fuego amigo en Podemos ya llega al Consejo de Ministros, que ahora se divide entre los nombrados por el PSOE, liderados por Pedro Sánchez; los de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, y el resto, aglutinados por Yolanda Díaz.

Alberto Garzón y Yolanda Díaz, procedentes del PCE-Izquierda Unida, tienen claro que la prioridad es mantener el poder y son flexibles con los compromisos del Gobierno, sea con la OTAN o con el incremento del presupuesto militar. En cambio, Ione Belarra e Irene Montero, representantes del Podemos de aluvión, siguen fieles a su instinto suicida.

Esta semana han dado un salto cualitativo cuando han espoleado a Javier Sánchez Serna, coportavoz de Podemos, con Isa Serra a su lado, a salir ante la prensa a denunciar al Gobierno por corrupción en la adjudicación a dedo del presupuesto de 37 millones que costará la Cumbre de la OTAN, que se celebra a fin de mes en Madrid. Isa Serra, que tuvo que dejar su escaño en la Asamblea de Madrid tras ser condenada por el Supremo por agredir a un policía, Sánchez Matos y Celia Mayer están en nómina del Ministerio de Igualdad de Montero con cargos indescriptibles.

Todos estos comportamientos auguran un devenir menguante a todas las formaciones surgidas de la partenogénesis de Podemos. Esta formación llegó a las instituciones en las elecciones europeas de 2014, estuvo a punto de dar el sorpasso al PSOE en las generales de 2016, gobernó en los mayores ayuntamientos (Madrid y Barcelona) y hoy camina sonámbula hacia el precipicio.

Estas luchas internas en Podemos han llevado a que en las elecciones andaluzas de dentro de dos semanas haya todo un popurrí de papeletas de izquierdas, tres con opciones de conseguir representación parlamentaria. El promedio de las encuestas señala que PSOE (33), Por Andalucía (8) y Adelante Andalucía (2) sumarán 43 diputados. Nunca llegaron tan bajo. Esas mismas encuestas otorgan al PP un promedio de 47 escaños, que es justo lo que hoy suman PP (26) y Ciudadanos (21) y más de lo que suma toda la izquierda.

Precisamente, Sumar es el verbo elegido por Yolanda Díaz como naming de su plataforma. Justo lo que opuesto a Podemos, nacidos del movimiento asambleario del 15 de mayo de 2011, y con una trayectoria que evidencia que las disputas las solventan con escisiones. El mundo Podemos, tan amante de las series de televisión, se ha instalado en una sucesión de spin-off destructivos que amenaza con llevarse por delante a Pedro Sánchez y encumbrar a Alberto Núñez Feijóo. El 19 de Junio, se emite el capítulo 3: Andalucía. Están disponibles el Capítulo 1: Madrid, y el Capítulo 2: Castilla y León.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense