La ruptura comercial con Rusia restaría hasta 2,4 puntos al PIB, según el Banco de España

Los efectos en la UE serán mayores que en España por su mayor dependencia del petróleo ruso

Cierre comercial Rusia y UE pulsa en la foto

La palabra incertidumbre es la más empleada a la hora de hablar de escenarios de previsiones económicas. Y es que todo va a depender de la duración del conflicto ucraniano. A nadie se le escapa que si el conflicto se prolonga buena parte de este ejercicio, las previsiones actuales volverían a diluirse y sería necesario su corrección y consecuentemente su empeoramiento.

Coincidiendo con el pacto de la Unión Europea (UE) de un embargo de la mayor parte de las importaciones rusas, el Banco de España ha presentado un artículo en el que se analizan las consecuencias económicas de un hipotético cierre comercial total entre Rusia y la Unión Europea.

Este estudio contempla como una hipotética interrupción de las importaciones de materias primas energéticas procedentes de Rusia podría tener serias consecuencias sobre la economía española y europea.

Estas consecuencias estarían íntimamente ligadas a la dificultad para sustituir dichos productos a corto plazo, lo que reduciría la oferta de energía agravándose la actual situación inflacionista, al tiempo que sería un lastre para la actividad económica.

Proyecciones del Banco de España

Las proyecciones que el Banco de España presentó en abril, contemplan una tasa media de crecimiento del PIB del 4,5% en este año, lo que supone 9 décimas menos de las proyecciones presentadas en diciembre pasado. Sin embargo, la semana pasada en la presentación del Informe Anual de la entidad, ya se anticipa un empeoramiento del crecimiento del PIB en torno a medio punto, así como un empeoramiento de la inflación. El dato adelantado por el INE el lunes, confirma esta tendencia, al volver a incrementarse la tasa general hasta el 8,7% interanual, al tiempo que la tasa subyacente escalaba a máximos desde 1995 con el 4,9%. Por lo que respecta a la evolución de los precios, la tasa de inflación se situará en el 7,5%, por término medio, en 2022. Considera que los precios seguirán tensionados, por lo que las tasas de IPC estarán hasta el verano en el entorno del 10%.

No obstante, el regulador considera que como consecuencia del menor grado de dependencia energética de productos rusos, los efectos sobre la economía española serían mucho más reducidos que los que sufrirían otras economías del Viejo Continente.

De hecho, en torno al 18% de los productos de la minería energética (gas y carbón) y el 9% de los derivados del petróleo que se consumen en la UE se importan de Rusia, frente al 3% y el 2,5%, respectivamente, en el caso de España.

Según este trabajo, en el peor de los casos, es decir, cuando se suspendan tanto las importaciones energéticas procedentes de Rusia, como las exportaciones hacia Moscú y se consideren los supuestos más restrictivos en cuanto a la capacidad de sustitución de las importaciones y exportaciones, el impacto total sobre la economía española podría suponer una caída de hasta el 2,4% en el PIB y un aumento de 1,7 puntos porcentuales en el caso de la inflación, en el corto plazo.

Sin embargo y pese a la grandilocuencia de las cifras, este trabajo realizado por Javier Quintana, de la Dirección General Adjunta de Economía e Investigación del Banco de España, pone de relieve como en el resto de las grandes economías europeas, los efectos serían aún mayores.

Según el autor, estos números no pueden sumarse de manera directa a las previsiones existentes. La razón es que parte del efecto ya se incluye en las previsiones existentes, ya que los precios de la energía de hoy ya pueden estar anticipando la posibilidad del cierre comercial en el futuro. Por ello si se procede a sumar directamente el efecto a las previsiones del Banco, se estaría “contando doble” el mismo efecto.

Para el conjunto de la UE, el impacto negativo adicional sobre el PIB de suspender las importaciones procedentes de Rusia sería de 1,2 puntos porcentuales, frente a los 0,3 del caso español.

Esta diferencia sería relativamente menor por lo que se refiere a las exportaciones, dado que la heterogeneidad por países en el peso de las ventas a Rusia es comparativamente más reducida que en el caso de las importaciones de bienes producidos en ese país.

En concreto, el impacto adicional en términos de PIB debido a un cese de las exportaciones sería de 0,6 puntos porcentuales en el conjunto de la UE, frente a los 0,4 de España.

Una hipotética interrupción de solo las importaciones energéticas rusas acarrearía un impacto sobre el PIB de la economía española de entre un 0,8% y un 1,4%, así como un aumento de la inflación de entre 0,8 puntos porcentuales y 1,2 a lo largo del primer año, respecto a un escenario sin las mencionadas restricciones.

En este escenario, que sería considerado como el más probable, la reducción sería del 1,1% del PIB y el incremento de 0,9 puntos porcentuales de la inflación. Respecto al resto de las grandes economías de la UE, el impacto sería significativamente mayor en las tres principales economías del euro, Alemania, Italia, Francia y en los países del este de Europa, debido a su mayor dependencia energética.

La caída del PIB estimada para Italia, Alemania y Francia alcanzaría el 3%, el 2,6% y el 1,5%, respectivamente. Para el conjunto de la UE se producirían un retroceso de entre el 2,5% y el 4,2% en el caso del PIB y un incremento de entre 1,6 y 2,7 puntos porcentuales en la tasa de inflación.

La autoridad monetaria advierte que estos valores deben considerarse como impactos a corto plazo y cuya magnitud iría reduciéndose según aumentase la capacidad de sustitución de las importaciones energéticas rusas.

Otro de los escenarios que contempla el estudio es una suspensión del resto de las importaciones y exportaciones entre ambas zonas económicas, lo que generaría en la economía española una caída del PIB del 1,8%, lo que implicaría una caída adicional de 0,7 puntos porcentuales respecto al escenario de cese de importaciones energéticas.

Este efecto estaría repartido entre la suspensión del resto de las importaciones y la de las exportaciones en cuantías de 0,3 y 0,4 puntos porcentuales. Por lo que respecta a la inflación, el impacto total sería de 1,4 puntos porcentuales, con un efecto adicional de 0,5 punto respecto al escenario inicial.

Los sectores más afectados serían aquellos más intensivos en el uso de energía, como son el transporte, la industria de metales básicos o la industria química, mientras que el efecto sería más limitado para los sectores de servicios.

Finalmente, un hipotético cese del resto de los flujos comerciales con Rusia tendría un efecto negativo adicional sobre las economías europeas, aunque su magnitud sería sustancialmente menor que la de la suspensión de las importaciones de materias primas energéticas.

En medio del debate entorno a las nuevas sanciones a Rusia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que está abierto a prorrogar más allá del 30 de junio el decreto por el que se adoptaron medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania, cuya medida estrella fue la rebaja de 20 céntimos en el precio de los carburantes. “Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para proteger a nuestra economía, a nuestra industria, a las empresas y a las familias”, aseguró el presidente Sánchez.

El IPC desbocado en el euro

La tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en mayo en el 8,1%, frente al 7,4% registrado en abril y marzo, lo que supone el mayor encarecimiento de los precios en la región del euro de toda la serie histórica, según el avance del dato publicado por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat, que añade presión al Banco CentralEuropeo (BCE), que volverá a reunirse la semana que viene. Según la oficina estadística comunitaria, la escalada de los precios de la zona euro en el quinto mes de 2022 responde a la subida interanual del 39,2% de la energía y los alimentos frescos el 9,1%.

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